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Un acuerdo de conservación le dio vida al sendero ecológico Arara Anua en el resguardo indígena de Lomamato.

Un recorrido de más de siete kilómetros en cinco horas.

Por: Betty Martínez Fajardo.}

La periodista Matty González, acompañó el recorrido por el sendero ecológico Arara Anua. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Con cuatro ambientes el sendero ecológico Arara Anua es una alternativa para el turismo de aventura, que ofrece la comunidad wayuu del resguardo de Lomamato en el municipio de Hatonuevo.

Son 7.81 kilómetros que se recorren en cinco horas de ida y vuelta, que llaman al silencio y la escucha, a respirar olores que provienen de la cantidad de árboles que se encuentran en el camino, a observar las distintas aves que revolotean, a disfrutar del salto de los monos aulladores, del arroyo Aguas Blancas, y de un lago estacionario sitio de habitación de las aves playeras y acuáticas.

El sendero ecológico, es la prueba de cómo se puede restaurar un territorio donde la empresa Cerrejón explotó el carbón, y la manera como se logra avanzar en una propuesta de la mano de la comunidad para aportar al sector del turismo y generar empleo en el resguardo.

En el sendero Arara Anua, se divisan varias especies de aves como este Jacamar, que se muestra en todo su esplendor. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Recorrer la senda se convierte en una experiencia agradable al cuerpo y los sentidos, como también a reconocer el valor de la cultura wayuu, de quienes en medio de la adversidad siguen demostrando su valentía y el deseo de avanzar en el desarrollo de la mano de sus costumbres.

En el recorrido se localizan cuatro ambientes, un área que se encuentra en compensación ambiental, una declarada como reserva privada de la sociedad civil que es un área protegida, una en restauración de lo que solían ser unas canteras y carreteras, y un ecosistema acuático que se conecta con el arroyo Aguas Blancas, así lo explicó, Luís Madriñan, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón.

“Todos esos sistemas nos permiten encontrar cual es la fauna y la flora de la media Guajira”, dijo.

El sendero ecológico, muestra lo que ha pasado después de varios años de rehabilitación, allí se encuentran bosques bien conservados, además es una forma de comprender lo que pasa cuando se da un proceso de abandono y de cierre minero responsable, argumentó Madriñan.

Los vecinos

Los vecinos naturales de toda el área de la reserva es la comunidad indígena del resguardo de Lomamato, allí se realizó todo un trabajo de restauración de muchos años, disponible para que disfruten de ese ecosistema.

Los indígenas se convierten entonces en los guardianes del sendero, y lideran todas las actividades que tienen que ver con la conservación del medio ambiente y el respeto a la cultura.

Luís Madriñan, gerente ambiental de Cerrejón. Foto: Betty Martínez Fajardo.

“Ellos han encontrado en ese sendero todos los animales que representan los tótems de cada uno de los clanes wayuu, lo que les permite sentir un arraigo al territorio que en mi opinión va a ser muy exitoso para que ellos puedan no solo mostrar el ecosistema sino la parte cultural de La Guajira”, contó el gerente ambiental de Cerrejón, Luís Madriñan.

Las visitas serán guiadas, por jóvenes de la propia comunidad que se están entrenando para ser expertos observadores de aves e identificadores de plantas.

“Ellos no solamente van a llevarlos a un paseo, van a enseñarles sobre la naturaleza de nuestro departamento”, explicó el funcionario.

Además de la espesa vegetación, de las aves, de los monos aulladores, de las mariposas y otros animales, se encuentra el arroyo Aguas Blancas, que surca el recorrido de todo el sendero, es estacional y nace en la Sierra Nevada de Santa Marta.

A pesar de la temporada seca se encuentran lugares donde hay nacederos de agua del arroyo dentro del sendero, se observa el agua fluir, llega a un lago que se encuentra en la parte más baja y allí se encuentran todas las aves playeras y acuáticas asociadas al arroyo Aguas Blancas.

José Carrillo, lider del grupo de guías del resguardo indígena de Lomamato. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Los guías

José Carrillo, comandó la caminata, es un joven activista miembro de la comunidad de Lomamato, su figura atlética y su rostro iluminado es la prueba del sentimiento por su territorio y su etnia.

En sus quehaceres diarios el tema de conversación se centra en cómo mantener y preservar los usos y costumbres de la comunidad a la que pertenece.

“Tratar de demostrar a la sociedad como tal que tenemos el deber moral de preservar el territorio, y buscar las alternativas de poder rescatar lo propio, lo cultural, lo autóctono, para mantenerlo y que eso que hoy nos identifica no se pierda, y que vaya siempre de la mano de la conservación de los territorios porque wayuu sin territorio no es wayuu”, dijo.

José se siente super orgulloso de su tierra, allí en el resguardo se encuentran las comunidades de La Gloria, Las Lomitas,  Paraíso y Lomamato, que convergen alrededor del arroyo Aguas Blancas que sale directamente dentro del resguardo y llega hasta el embalse que hoy está dentro de un territorio resguardado protegido como reserva natural de la sociedad civil.

Lago estacionario, sitio de habitación de las aves playeras y acuáticas. Foto: Betty Martínez Fajardo.

“Nosotros estamos buscando preservar el ecosistema que nos abastece como indígenas wayuu dentro de la comunidad, tener ese sentido de pertenencia porque hoy estamos nosotros de paso, mañana que le dejamos a las futuras generaciones”, plantea.

Recuerda que el sendero ecológico, es una iniciativa que nace de un relacionamiento con la empresa Cerrejón.

“Buscando esa preservación, esa recuperación del entorno, y que nosotros como vecinos hemos encontrado esa mano amiga que nos permita generar acciones que nos lleve a recuperar nuestros territorios, a mantener lo que tenemos dentro de ellos la fauna,  la flora porque son aspectos fundamentales para el desarrollo social cultural y autóctono del territorio”, explicó.

Agregó que es una manera de visibilizar la preservación de los territorios, los espacios, el medio ambiente, el ecosistema, a través de un relacionamiento con el ser humano, para rescatar y fortalecer el tema cultural del pueblo indígena wayuu.

“Estamos perfilando tener un servicio al público pero que vaya de la mano del respeto por el medio ambiente, por los usos y costumbres porque tenemos que mostrarle al visitante como se vive, que se tiene y como cuidamos nuestro territorio”, manifestó.

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