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Miguel Acosta Contreras, el pintor empírico que dejó su arte en la comunidad wayuu de Parenska Uno

Por: Betty Martínez Fajardo

Miguel Acosta Contreras, relató al presidente de la República, Gustavo Petro, la composición que plasmó en pintura acrílica en el tanque de almacenamiento de la planta de tratamiento de agua potable ubicada en la comunidad wayuu de Parenska 1, en el municipio de Manaure.

El pintor villanuevero llegó muy temprano a la comunidad a esperar al mandatario de los colombianos, quien les entregó la obra que se ejecutó a través del proyecto Misión Guajira, una iniciativa del grupo Aval, Promigas, la Presidencia de la República, en alianza con el grupo Prisa Media.

En su relato, bajo el inclemente sol de las diez de la mañana, expresó que tenía mucho tiempo que no pintaba, pero accedió a la invitación para reiniciar la actividad en esa lucha constante por la falta del apoyo institucional.

Explicó, que la obra plasmada en el tanque está dividida en dos composiciones la vida matinal y el atardecer contando como viven las familias wayuu en su ranchería.

“Allí cuento como les tocó al principio traer el agua a la ranchería, los molinos, covar el pozo para extraer el agua, allí está todo dibujado”, dijo.

Para la composición utilizó pintura acrílica tipo uno, que se cubrió con un poliuretano para protegerlo de la lluvia y el sol.

En su relato, expresó que fueron quince días los que utilizó para pintar cinco tanques de almacenamiento en rancherías de la zona de Parenska.

“Hay unos tanques más grandes que este, hay uno que mide el doble por lo que me tocó buscar andamio, escalera para hacer el trabajo, pero se hizo gracias de Dios”, manifestó.

De la experiencia con la comunidad recuerda el apoyo que recibió de un niño wayuu, que considera su ángel porque fue su mano derecha para la búsqueda de algunos elementos que necesitó para avanzar en el trabajo.

“A mí me ayudó lo más importante que fue Dios, ya que me tocó luchar solo, pero aquí conseguí unos amigos, quisiera buscar al niño que especialmente en esta comunidad me ayudó, ese niño fue un ángel para mí, si necesitaba un caucho me lo buscaba, una carretilla    “, indicó.

Recordó, que cuando fue a brillar el tanque, el niño le consiguió una carretilla para llevar ciertos elementos para seguir adelante con las obras.

El pintor, se comprometió con la comunidad de Parenska de regresar para brindar clases de pintura a los niños porque cuentan con un potencial innato que se puede aprovechar.

“Ahora sí voy a buscar mi vehículo, mi medio transporte para venir acá a darle clases de dibujo, porque los niños tienen mucho talento, necesita que alguien lo guíe, los ayude”, dijo.

Manifestó que cuando estaba pintando los tanques de almacenamiento los menores se sentían felices cuando hacía las combinaciones de colores, y después ellos mismos desarrollaban sus dibujos. “Ellos son un diamante en bruto, tienen unas ideas hermosas”.

Agregó, que retomar el arte es una oportunidad que le brinda la vida para compartir con los menores para que expresen a través de la pintura sus sentimientos.

“Me sentí identificado con ellos, muy chévere la experiencia que he tenido, estoy volviendo nuevamente a pensar en ser artista, porque ya me había retirado del arte”, puntualizó.

“No soy wayuu pero me identifico mucho con esa comunidad, nací en Villanueva tierra de parranderos, no aprendí a tocar acordeón  pero aprendí a pintar, o sea salí con un don para la pintura”, expresó.

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