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Jesús M Leal, orgullo Caribe.

Por: Thais Castro de Moya.

Siempre tuve curiosidad por los artistas detrás de las grandes canciones y que por alguna razón nadie les ha dado créditos de su aporte a la música caribeña, hoy quiero evocar una canción mágica, que la mayoría de barranquilleros conocemos o en alguna ocasión hemos escuchado… Haciendo un homenaje al maestro, JESUS M. LEAL.


‘Tienes que Quererme’ grabada por Francisco «Chico» Cervantes y su Orquesta, en los años 70s.

El maestro Jesús M. Leal duró de 4 a 5 años componiéndola y haciendo ajustes solo en su cabeza porque no tenía una grabadora y después con mucho esfuerzo se compró un bajo, antes utilizaba uno de palo y se arrinconaba en alguna pared para que pudiera escucharse el sonido. Se convirtió en uno de los mejores bajistas de su época. No continuó en la música, decía que la piratería estaba muy brava.

Es ebanista, aunque decía que en si no lo era porque él no tenía diseños propios y el ebanista de verdad es el que crea y hace cosas desde su imaginación, sin embargo, su mayor cualidad es que no le queda mal a nadie y su trabajo es totalmente serio y transparente.

Jesús M. Leal.

Cuenta el Maestro Jesús M. Leal, que en los años setenta y pico, Francisco “Chico” Cervantes tocaba en Los Corraleros de Majagual, y cuando no estaba de gira ensayaba con un conjunto formado con los mejores músicos de Magangué, entre los que se encontraba él.

“Le mostré la canción, que yo había ido haciendo por partes, y me dijo: “Listo, grabémosla”, pero teníamos un gran problema y es que en esa época había escasez de pitos”. Haciendo referencia que era difícil conseguir un buen músico.

Decía : Al man del trombón me tocó traérmelo desde un pueblo, y el de la trompeta, Pajuelín, vivía en Medellín. Ese Pajuelín estaba pasado de bueno. Nosotros le decíamos Pulmones de Oro. Eso sí, él no te soplaba una nota si antes no se fumaba un tabaco de marihuana.

El día que Jesús M. leal le fue a mostrar la canción a francisco “chico” cervantes usó una guitarra y le sonó la melodía y de una él aceptó en grabarla ya que categorizó el tema de “primera” porque si bien la canción es un hombre que implora el cariño de una mujer, no menciona ningún nombre así que no está dirigida para ciertas mujeres sino para todas las posibles, cuando una canción menciona alguna por ejemplo: “Julia” la que no se llama así no le gustaría que le dedicaran la canción independientemente que esté pegada o no.

Invitaban a los locutores de la época a Magangué a tomar sancocho de pescado para que estuvieran motivados y le pusieran su canción en la radio, al comienzo si la pusieron pero después ya dejó de sonar, dice que hubiese sido mejor haberles pagado.

Sin embargo, la canción no tuvo necesidad de publicidad, apenas se escuchó en Barranquilla pegó y como era difícil la comunicación en esos tiempos, se vendía como pan caliente el “elepé” y en Magangué Jesus M. Leal no tenia ni idea de su éxito, hasta que lo llaman sus amigos a notificarle y así mismo sucedió con chico cervantes quien estaba llegando de una gira.

De Barranquilla salió para el resto del país convirtiéndose hoy por hoy en uno de los éxitos más grande de la historia de la Costa Norte Colombiana, sigue sonando en estaderos, bailes populares e incluso en hogares extranjeros, más que todo en las festividades Decembrinas.

Su canción fue ganadora de Congo de Oro, en el carnaval de Barranquilla, el cual Jesús M. Leal, dice que no tiene ni idea qué se le da a un compositor por ese premio o a quién le dan el Congo ya que ni su gran amigo Francisco «Chico» Cervantes lo tuvo en su poder, dice que no se sabe si se lo dieron a Alfredo Gutiérrez , a quien le habían dicho que cantara la canción con los Corraleros de Majagual.

¡Bonus!
—Apenas estábamos haciendo las pruebas de sonido —Dice— cuando un señor bajito, bastante borracho, sentado en una silla, con un sombrero que no le dejaba ver bien la cara, nos dijo: “Chienej ke keguegme”. Nosotros se la tocamos y enseguida volvió a decir: “Chienej ke keguegme”. En esas ya la habíamos tocado como 9 veces, así que llamé aparte al dueño de la fiesta y le dije: “Hey, fulano, este señor ya nos ha pedido Tienes que quererme como 9 veces y no deja que la agrupación se luzca con otros temas”. “¿Cuál señor?” –me dijo el dueño de la fiesta. “Ese, el del sombrero” –le dije yo. Entonces el dueño de la fiesta me llamó aparte y me dijo: “¡Chico, tócasela, tócasela cuantas veces te la pida que ese señor que tú estás viendo ahí es, nada más y nada menos, que el Gavilán Mayor!”

Se trataba, por supuesto, del legendario traficante de marihuana Raúl Gómez Castrillón, célebre por sus parrandas proverbiales a sol y sereno, y por el vallenato que el compositor Hernando Marín compuso para que fuera interpretado por Diomedes Díaz.

En esta entrevista el periodista le había preguntado varias veces a quién le había dedicado esta canción y después de dar un sorbo en su cerveza y suspirar dijo: A Dios. ( Creditos: Alfredo Baldovino B)

“Se envejece, pero también se aprende mucho. La cuestión es que al hombre sigue faltándole más edad, porque cuando alcanza la plenitud ya no le sirve para nada porque la vida se le está acabando”. Jesus M Leal.

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