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Clanes wayuu en conflicto sellan un primer acuerdo en zona rural de Riohacha

Un palabrero logró conciliar a las familias

Por: Betty Martínez Fajardo

El Palabrero Orangel Gouriyu, dialogando con Elías Bonivento Apshana más conocido como Camaichin, autoridad clanil, quien da los primeros pasos para lograr un acuerdo con el clan Epieyu. Foto: Betty Martínez Fajardo.

El tiempo sigue como el mejor aliado para que en la cultura wayuu las familias en conflicto acudan al palabrero para dirimir sus diferencias. El Pütchipü’üi (Palabrero) es quien lleva la palabra para lograr un pago como compensación a través de un acuerdo dependiendo de la falta, así se evita el enfrentamiento y pueden sellar un pacto de paz.

Recientemente en zona rural del municipio de Riohacha, el palabrero Orangel Gouriyu, logró la firma de un primer acuerdo entre los clanes Apshana y los Epieyu.

La situación se remontó a unos hechos que ocurrieron el pasado 23 de mayo de 2003, en Yamarrari territorio de la familia Epieyu donde murieron tres de sus miembros por una masacre perpetrada por el Ejército Colombiano, que fue denunciada a las autoridades competentes.

De esa incursión violenta, se acusó a un miembro del clan Apshana de guiar al Ejército hasta la comunidad donde fueron asesinadas las tres personas del clan Epieyu.

Cuenta el palabrero Orangel Gouriyu, que en esa situación se involucró al clan Apshana en un caso muy ajeno de una guerra que sostenían los Epieyu con los Uriana.

Para esa fecha de un viernes, los Epieyu hacen un secuestro de varias reses que traen a sus territorios debido a una guerra clanil con los Uriana.

Los Uriana acudieron entonces al Ejército Nacional y penetraron al territorio del clan Epieyu y dieron muerte a tres personas, acusando que esa incursión fue guiada por un indígena wayuu que presumieron pertenece al clan Apshana porque es marido de una mujer del clan Uriana.

Por ese hecho, y en ese momento, Elías Bonivento Apshana más conocido como Camaichin, autoridad clanil logró un arreglo con los viejos del Clan Epieyu a quienes entregó dos mulas, dos tumas y quince millones de pesos, para que lo dejarán tranquilo porque no había una claridad de lo sucedido.

A pesar de esa entrega la persona acusada de ser el guía del Ejército en la incursión al territorio de los Epieyu, fue víctima de dos atentados en zona de Cucurumana, quien logró salir con vida gracias a la presencia de la Policía Nacional.

La palabra

Esa circunstancia motivó para que los familiares del acusado buscaran el servicio del Palabrero Orangel Gouriyu para aclarar la situación con los Epieyu.

En el mensaje inicial que llevó el palabrero al clan Epieyu, le recordaron el asesinato de tres miembros de su familia por parte de un integrante del clan Apshana y presentaron a un testigo del hecho.

“Sientan a una mujer que dice yo escuché la voz del muchacho, yo reconocí la voz y por eso el tiene que ver con esto, eso es lo que ellos dicen, sin embargo, el tío Camaichen insiste en que su sobrino no tiene nada que ver con la incursión del Ejército Nacional en el mes de mayo del 2003”, refiere el palabrero.

Representantes del clan Uriana, quienes reciben seis tumas como parte de pago por la muerte de tres familiares en una incursión en su territorio por parte del Ejército Nacional, situación en la cual se encuenta involucrado un miembro del clan Apshana. Foto: Betty Martínez Fajardo.

En el relato el palabrero expresó que en el diálogo que sostuvo con los familiares de las tres personas asesinados, insistieron en que el acusado era su objetivo y donde estuviera le daban, razón por la cual les reiteró la necesidad de aclarar el tema porque el tío Camaichin no tenía nada que ver con los hechos presentados, pero manifestó su voluntad de aclarar lo sucedido y buscar un acuerdo que les permitiera vivir en paz.

Esa voluntad de arreglo del tío Camaichin, que comunicó a toda su familia, fue el segundo mensaje del palabrero Orangel al clan Epieyu, representados por Laureano Pushaina Epieyu, Kjuin Epieyu y Juanchito Epeiyu, tío, primo y sobrino de los muertos.  “Acudo nuevamente y les digo que mi tío quería subsanar algo que no había hecho, y le envían una petición de la entrega de cien reses por cada muerto, mil 800 chivos, 30 collares, seis tumas, seis mulas más sesenta millones”.

Ante ese requerimiento el tío respondió que no tenía como entregar todo lo que le estaban solicitando, pero expresó su voluntad de arreglar por lo que les ofreció cien millones de pesos y un dinero como valor de los chivos, el cual fue rechazado por los agredidos.

Seis mulas que fueron entregadas por el clan Apshana a los Uriana. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Los diálogos continuaron y finalmente el clan Epieyu aceptó recibir en una primera entrega noventa millones de pesos, treinta collares representados en 24 millones de pesos, seis tumas, seis mulas y 684 chivos a lo que se sumó los 15 millones que había entregado el tío Camaichin, cuando se produjo la masacre en el año 2003.

“Fue la entrega de un acuerdo parcial con el clan Epieyu, queda pendiente otra parte. Además, se definió que ellos respetaran la vida de los Apshana no habrá ningún tipo de agresión, y se respetará la vida de la persona involucrada en los hechos, quien deberá permanecer en su territorio resguardado por un tiempo”, dijo el palabrero Orangel Gouriyu.

Guillermina Wayuu, autoridad tradicional de la comunidad El Ciruelo. Foto; Betty Martínez Fajardo.

Otras voces

Guillermina Epieyu, autoridad tradicional de la comunidad de El Ciruelo, aseguró que el acuerdo que se logró es un buen camino porque las partes podrán transitar con tranquilidad, porque son vecinos. “Me alegra y me interesa mucho que esto no pase a mayores”.

El palabrero Orangel Gouriyu, logró que los clanes Uriana y Apshana, firmaran un primer acuerdo en medio de un conflicto que dirimieron a través de la palabra, en la que participaron como garantes la Defensoría del Pueblo y la Secretaría de Asuntos Indígenas del Distrito de Riohacha. Foto: Betty Martínez Fajardo.

El Palabrero, Orangel Gouriyú, expresó que se logró un primer acuerdo después de varias conversaciones de manera independiente con las partes involucradas en el conflicto.

Agregó, que la voluntad del tío fue fundamental para avanzar en lo que mas adelante será un pacto de paz.

“Se trata como dice el clan Apshana de llegar a un tope favorable de la cantidad que se exige, pero que sea en una fecha tentativa porque tienen la voluntad de arreglar, y el tío reitera que no quiere problemas para su familia, quiere dejarlos en tranquilidad porque es un hombre de paz por eso acudió al palabrero”, expresó el palabrero.

Explicó, que es una compensación para sanear los malentendidos alrededor del caso porque no existe una claridad de la participación del acusado en los hechos narrados.

“Con la segunda entrega se busca sellar un pacto de paz para vivir con tranquilidad”, dijo.

Por su parte, Clemencia Bonivento Arpushana sobrina del tío Camaichin, mostró su alegría por el primer acuerdo logrado. “No queremos problemas, queremos la paz para trabajar tranquilos”.

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