Por: Yeli Martínez Fajardo
Resuelve pronto con tu familiar si a unidad de cuidados intensivos -UCI-, irás porque es de las decisiones más difíciles de tomar. Mucho más cuando se es un adulto mayor consiente y en pleno uso de sus facultades mentales, quien con determinación, valor y autonomía dice: ¡A UCI no entro, a UCI no me llevan ¡
El adulto mayor cuando vive esta experiencia, se mantiene siempre alerta, tanto que prefiere no acudir a centro médico alguno, temiendo que la siguiente estación sea UCI. Temen que sea el paso anterior para dejar de existir, y dejar en casa a quienes aman y desean pronto volver a ver y estar con ellos siempre, porque allí es donde se siente tranquilos, seguros, honrados, respetados y bien amados.
Muchos de los adultos mayores a su paso por UCI, son inducidos a un sueño, e inician una siesta que solo Dios y los doctores decidirán en que momento han de despertar o no. A muchos les llega el momento de iniciar el viaje del no retorno estando en UCI, conectados a máquinas y teniendo por compañero el frio inclemente, algunos minutos en compañía del familiar, aunque no lo sepan, y el cuerpo médico de turno.
Hay quienes sin su autorización son remitidos y llevados a UCI y pasan conscientes una noche de total desvelo, no logran conciliar el sueño. Solo les basta unas pocas horas para confirmar que efectivamente UCI es el último lugar donde mientras respiren estarían.
Llegado el momento, resueltos a salir de UCI y con el derecho que les asiste y llenos de total convicción, valor y determinación, le comunican al cuerpo médico y familiares que NO permanecen más en UCI. Que eximen de cualquier responsabilidad médica y legal al cuerpo médico y familiares. Acto seguido firman el NO consentimiento de estar en UCI.

Para ellos no hay mejor medicina que el amor y cuidado de los hijos y nietos, con quienes siempre han vivido y saben de sus necesidades, temores, preocupaciones así como de sus gustos, de sus deseos, del tiempo que ahora requieren para bañarse, cepillar sus dientes, secarse, cambiarse, peinarse, hablar, tomar sus medicamentos, alimentarse, ver su programa favorito, dedicar tiempo a ese pasatiempo que les gusta porque allí el tiempo se detiene mientras mantienen la mente, el espíritu, los sentimientos, los sentidos y el cuerpo vivos y activos.
Podemos seguir enumerando razones de peso para justificar sin temor, el derecho que le asiste al adulto mayor cuando dice: ¡ A UCI no entro, a UCI no me llevan ¡
No esperemos que los años de mayor y mejor madurez nos visiten para hablar con los nuestros,
y decide tu, si dado el caso entras o no a UCI.
Gracias mamá por enseñarnos que en los años de mayor y mejor madurez también se hacen valer los derechos, porque hasta el último momento luchaste e hiciste valer los tuyos.