Por: Betty Martínez Fajardo
Los reservorios en la Alta Guajira están secos por la falta de lluvias, cientos de familias recorren hasta más de una hora para tener acceso a ese derecho que encuentran en el sitio más poblado como lo es el corregimiento de Puerto Estrella, y en la comunidad de Cocomana, que resultan insuficientes ante tanta necesidad.
En el caso del corregimiento de Puerto Estrella, fueron construidos dos acueductos, uno que no funciona de manera regular de acuerdo con denuncias de su propia comunidad, y el de la base de la Policía Nacional que es para surtir principalmente al poblado.
El acueducto de la comunidad de Cocomana, está funcionando, pero su autoridad tradicional Joaquín Palmar, ya alertó que están escaseando los insumos para el tratamiento del agua.
Puerto Estrella es el corregimiento que se conoce como el centro más poblado, pero a su alrededor se ubican otras comunidades en zonas más dispersas quienes para acceder a un poco de agua excavan en los reservorios para suplir las mínimas necesidades básicas.
Es el caso de las comunidades de Ishaluy, Urratchipa y Wanpilares y sus alrededores como Sarrutpana, Kikituy, Trillamana, Oluyu, Kikituy y Jorrotuy en donde están asentadas más de 80 familias que hoy por la fuerte sequía claman por un poco de agua.
Esas familias recorren más de una hora para llegar al corregimiento de Puerto Estrella en busca de un poco de agua potable, o a la comunidad de Cocotamana.
“La situación de agua en la Alta Guajira, exactamente en la comunidad de Ishaluy, es crítica, no hay agua apta para el consumo, estamos acudiendo a pozos artesanales buscando desesperadamente agua para las necesidades básicas y para los animales”, explicó Lucas Palmar.

Lucas Palmar, es Promotor de Salud, quien aseguró que los jagueyes se secaron, y explicó que la zona que está más poblada es el corregimiento de Puerto Estrella donde se encuentra una planta de tratamiento que es insuficiente para atender a las comunidades que se encuentran a su alrededor.
“Aquí nunca tenemos acceso a agua potable, nos hemos mantenido durante décadas abasteciéndonos de los reservorios de agua de lo que llamamos hoy en día jagueyes que se construyeron hace tiempo con lo que hemos sobrevivido porque si no hubiéramos terminado de emigrar para Venezuela”, dijo.

El jaguey
En un documento del Archivo General de La Nación “Los Wayuu y el Agua: una historia más allá de la sequía”, se precisa que mediados del siglo XX, el Estado Colombiano puso los ojos en La Guajira y la visualizó como un centro desarrollo económico del Caribe colombiano a partir de la explotación salina en Manaure. Sin comprender muy bien la importancia del agua y del papel de los ciclos de lluvia en la cultura wayuu, los gobiernos de turno trataron de solucionar el problema de abastecimiento del líquido.
Los viejos y viejas wayuu recuerdan que durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla llegó a su territorio la empresa Proaguas a instalar molinos de viento para bombear agua de pozos subterráneos y a construir jagüeyes. En un artículo de opinión, el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, escribió que en 1972 existían en La Guajira 625 pozos con molinos y 415 jagüeyes.
Según él, “Proaguas se había convertido en la bendición para las comunidades indígenas, que vieron cómo con la instalación de molinos de viento y la construcción de jagüeyes estos les sirvieron para que ellas pudieran calmar su sed y para que sus rebaños contaran con abrevaderos, además de contar con agua para el riego de sus pequeñas huertas caseras”.
Para las comunidades wayuu especialmente las ubicadas en zona dispersa los jagueyes forman parte de su vida, y siguen recordando como ayer al general Gustavo Rojas Pinilla, que encontró en los reservorios y molinos de viento una manera de garantizarles el acceso al agua.
“Yo soy Promotor de Salud, soy líder comunitario, tratamos de hervir el agua, de clorificarla con filtros que nos han aportado organismos internacionales y de esa manera hemos manejado el agua del consumo”, explicó.
Al tiempo recordó que alrededor de un jaguey hay vida, pero los existentes se han secado porque perdieron su capacidad de almacenamiento, además no han sido rehabilitados ni ampliados.
A esa situación se suma que en esas comunidades ha aumentado el número de familias y por tanto hay más demanda de agua, quienes tampoco cuentan con el beneficio del servicio de los carrotanques.
“Estamos sin dolientes, un solo carrotanque no puede atender tantas comunidades dispersas”, dijo el promotor de Salud.
En la conversación aseguró que todos los jagueyes están secos porque el año pasado no hubo abundancia de lluvia y no se llenaron en su totalidad.

Comunidades dispersas
Urratchipa, es una de las nueve comunidades afectadas por la fuerte sequía en el corregimiento de Puerto Estrella en la Alta Guajira, allí el jaguey se secó.
En esa comunidad habitan cerca de cuarenta familias, en donde los mayores y jóvenes covan la tierra para un poco de agua.
Ellos viven de la artesanía, y la cría de animales como los chivos y ovejos que también sufren por la sequía.
La situación está afectando la economía de estas familias. “Estamos en la ruina, se nos están muriendo nuestros animales y más atrás nos vamos nosotros de la tristeza porque imagínese que tu tengas tu rebaño y se acabe”, expresó el Promotor de Salud, Lucas Palmar.
El Promotor dice que se sienten olvidados, a la deriva, sin dolientes cansados de esperar la presencia de las autoridades.
“Que tomen cartas en el asunto, ellos conocieron la zona cuando llegaron a hacer su campaña, cuando prometieron ellos saben que nosotros vivimos aquí de nuestras actividades”, expresó.
Al gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Deluque, el promotor de salud, le pide que los auxilie levándoles agua.
Además, que fortalezca el acueducto de Cocotamana, así como limpiar los jagueyes para que en los años que llegan no les toque vivir la misma situación porque si llueve cada dos años con un jaguey ampliado tendran agua para subsistir.
Agregó, que a futuro se deben pensar en proyectos más grandes que sea por comunidad no por corregimientos.
Recordó, que hay comunidades que tienen agua por la situación geográfica como por ejemplo los que están cerca a la serranía La Makuira.
“Precisamente, el micro acueducto de Cocomana está pegado a la Makuira, pero a nosotros nos queda lejos no puedo abastecer a la familia, a los animales, solo podemos buscar un poquito de agua para el consumo”, expresó.
Al alcalde de Uribia, Jaime Buitrago, le solicitó que visite a esas nueve comunidades.
“Estamos cansados, uno como que se desanima y uno no quisiera pedir ayuda sino sobrevivir como siempre han hecho nuestros ancestros, excavando, buscando el agua, caminando”, puntualizo.
Reiteró que para las comunidades wayuu que viven de manera tan dispersa, el jaguey sigue como la primera solución para tener acceso al agua.