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Ollas Comunitarias Wayuu un programa para salvar vidas en el triángulo de la muerte

Se invierten 117 mil millones de pesos en un piloto de tres meses.

Por: Betty Martínez Fajardo

Familias wayuu de la zona de La Sabana en Manaure, llegando a la comunidad de Wayumatamana, para conocer los alcances del programa Olla Comunitaria Wayuu. Foto Betty Martínez Fajardo.

La alta temperatura fue la compañía perfecta para que cientos de familias wayuu de la zona de La Sabana en Manaure en lo que se conoce como el triángulo de la muerte, llegaran a esperar al Director Nacional de la Unidad de Gestión del Riesgo, Olmedo López, para dar apertura a una estrategia del gobierno nacional que identifican como olla comunitaria wayuu.

El sitio del encuentro fue en el territorio de Wayumatamana, donde su lider Javier Rojas, accionante de la sentencia T 302 de 2017 que busca garantizar el derecho al agua potable, seguridad alimentaria y salud para los niños wayuu de los municipios de Manaure, Uribia, Maicao y el Distrito de Riohacha, estuvo muy pendiente de todos los detalles de atención a la familias que llegaron acompañados de sus menores.

El programa inicialmente beneficia a 125 comunidades wayuu que representan 12.500 indígenas, y en donde se invertirán 117 mil millones de pesos para ejecutar durante tres meses.

Se trata de una minuta variada y balanceada representada en el servicio de desayuno y almuerzo.

Olmedo López, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, socializando el programa Olla Comunitaria Wayuu, en la comunidad de Wayumatamana, Sabana de Manaure. Foto: Betty Martínez Fajardo.

El director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, Olmedo López, explicó que la estrategia tiene como propósito mitigar la desnutrición y promover la economía popular en el territorio.

«Estamos comprometidos con el cambio de las comunidades indígenas de Colombia, especialmente para que el pueblo wayuu permanezca en los tiempos como debe permanecer la cultura, la tradición, la palabra, el diálogo, el respeto por los ancestros, por la madre tierra», dijo.

Indicó, que el objetivo es lograr que la Sabana de Manaure y todo su entorno se convierta en una tierra para la vida y que más nunca vuelva a ser el triángulo de la muerte.

«Cambiamos con hechos para que esta tierra sea el triángulo de la vida, donde están los herederos del Almirante Padilla», manifestó.

En tanto, el gerente especial de La Guajira, Luís Gómez Pimienta, recordó que precisamente en la Sabana de Manaure, el 21 de marzo con el Ejército y Comfaguajira inició la intervención del gobierno nacional con la instalación de la carpa que se convirtió en el símbolo de la resistencia.

«Algunos incluso desde la institucionalidad nos dijeron Lucho Gómez llega a La Sabana a recoger su carpa y se va, aqui estamos, después vino el ICBF, y aprendimos que los mejores argumentos, la mejor pedagogía para los funcionarios de nuestro gobierno con sede en Bogotá era que conocieran la realidad, asi vino por primera vez Olmedo López», recordó.

Javier Rojas, lider wayuu accionante de la Sentencia T 302 de 2017. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Javier Rojas, es uno de los accionantes de la sentencia T 302 de 2017, que ordena de acuerdo a la Corte Constitucional que se garantice el derecho al agua potable, seguridad alimentaria y salud a los menores wayuu de los municipios de Manaure, Uribia, Maicao y Riohacha, y precisamente esa es una de las razones para que la intervención del gobierno nacional iniciara en la zona de la Sabana, conocida como el triángulo de la muerte por la cantidad de niños que han muerto por factores asociados a la desnutrición.

«Esta zona se clasificó como una zona roja porque semanalmente morían entre dos y tres niños, a partir de tanta insistencia y tanta lucha, después de un diálogo con el señor presidente, el director de la Unidad Nacional de Atención del Riesgo y las autoridades se escuchó la necesidad urgente de intervención en el territorio, y eso hace que se pueda alejar un poco el tema de la tragedia humanitaria», dijo.

Explicó, que desde el momento de la intervención han pasado ochenta días y no ha muerto un niño en el territorio.

«La muerte de los niños no es precisamente por salud, es más que todo el hambre, como en el territorio hay hambre y sed los niños se mueren. Ahora que hay una intervención clara y fuerte en esta zona que denominanos el circulo de la muerte ya el rostro de los niños ha cambiado, ya no hay ese rostro de los ojos amarillo, de los niños con esa mirada de hambre y de sed, y por eso insistimos cada vez en las acciones más contundentes del gobieno», agregó.

El lider wayuu, valoró la puesta en marcha del programa de las ollas comunitarias pero insiste que la solución debe encaminarse en la autosostenibilidad.

La otra mirada

Casilda Pushaina, denunció el abandono en que se encuentra su comunidad. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Un bloqueo de las familias de la comunidad de Wacawoli, para llegar al territorio de Wayumatamana, donde se socializó el programa Olla Comunitaria Wayúu, dejó al descubierto las debilidades del mismo.

«Nos tienen en un abandono absoluto, uno toca las puertas y no hay solución, yo no consigo solución con nadie, como no estamos asociados no nos quieren dar la ayuda», expresó Casilda Pushaina, residente en la comunidad de Wacawoli.

comunidad de Wacawoli,Sábana de Manaure, esperanzados en ser beneficiarios del programa Olla Comunitaria Wayuu. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Explicó que en esa comunidad habitan 120 niños, y siete de ellos se encuentran desnutridos.

«Yo he gestionado y nadie da razones. No tenemos UCA, llego al Bienestar y nos dicen manden el listado para Bogotá, ni siquiera nos responden», dijo.

Casilda espera que el programa de Olla Comunitaria Wayuu también llegue a su comunidad, porque las necesidades son las mismas.

Funcionarios de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, se comprometieron con Casilda, en gestionar para que su comunidad también reciba los beneficios del anotado programa.

Las muertes

De acuerdo a las estadisticas del Ministerio de Protección Social, a la semana 28 en La Guajira han fallecido 41 menores de un total de 158 en el país por factores asociados a la desnutrición.

Cabe recordar que en el 2022, en La Guajira fallecieron 85 menores de cinco años wayuu, en tanto en el 2021 se reportaron 41 casos y en el 2020 la cifra fue de 52 casos.

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