El informe final del estudio de las causas estructurales de la desnutrición en las comunidades wayuu de La Guajira, establece las causas, los obstáculos y las problemáticas asociadas a la crisis por desnutrición de los niños, niñas y adolescentes étnicos del departamento de La Guajira, así como las recomendaciones orientadas a la no repetición de las circunstancias que motivaron el estado de cosas inconstitucional declarado en la Sentencia T- 302 de 2017.
En ese sentido, desde este medio contribuimos con la publicación de causas y recomendaciones para información de la comunidad en general.
El concepto de desnutrición y de hambre para el pueblo Wayuu no puede reducirse a una condición clínica ni a un déficit nutricional medible. Hambre y desnutrición nombran, ante todo, un estado de desequilibrio profundo que compromete el cuerpo, el espíritu, las relaciones sociales y el territorio.
En los relatos de especialistas Wayuu y autoridades tradicionales, la desnutrición aparece como una expresión visible de una ruptura más amplia del Wayuuwaa, la forma propia de ser, habitar y sostener la vida.
Desde esta mirada, el cuerpo infantil es inseparable del territorio que habita y de las relaciones comunitarias que lo sostienen. La pérdida del acceso al agua, la alteración de los ciclos naturales, la desestructuración del gobierno propio y la erosión de las prácticas tradicionales de cuidado afectan directamente la capacidad de nutrir y proteger la vida.
La desnutrición infantil, tal como la interpretan los Wayuu, no se origina únicamente en la falta de alimentos, sino en la pérdida de las condiciones que permiten producir, compartir y cuidar esos alimentos.
En este sentido, la desnutrición se asocia a categorías propias que integran dimensiones físicas y espirituales. El término ajapushi describe un deterioro del cuerpo que no puede separarse del ánimo ni de la energía vital; pulaü alude a enfermedades que emergen cuando se rompe el equilibrio con la naturaleza; y jamuusiraa refiere a la exposición al hambre cuando se debilita el vínculo con el trabajo, el territorio y la reciprocidad (Otkajawaa, 2025).
Estas categorías muestran que el hambre no se concibe como una carencia aislada, sino como el resultado de relaciones sociales y ecológicas fracturadas.
El hambre, para los Wayuu, también es una experiencia moral y política. La expansión del asistencialismo y la entrega de alimentos externos han sustituido prácticas tradicionales de siembra, pesca y pastoreo, debilitando la autonomía alimentaria.
Esta transformación no solo afecta la dieta, sino que erosiona el sentido del trabajo como valor colectivo. El hambre aparece entonces como consecuencia de la dependencia y de la pérdida de control sobre los medios de subsistencia. El hambre se distribuye de forma desigual según las dinámicas de poder en el territorio.
La fragmentación de las autoridades tradicionales y la imposición de figuras reconocidas por el Estado han generado disputas por los recursos alimentarios y por la representación comunitaria (Atunkawaa, 2025).
Aquí, entonces, la desnutrición infantil se convierte en un síntoma de la desarticulación del gobierno propio y de la ruptura de los mecanismos internos de cuidado y redistribución.
La desnutrición infantil se vincula así a la pérdida de soberanía sobre el territorio y sus bienes vitales.
Finalmente, el hambre también tiene una dimensión espiritual. La desnutrición infantil no es solo un cuerpo que pierde peso, sino un cuerpo expuesto porque el tejido espiritual y comunitario que lo protegía se ha desgarrado.
En síntesis, para el pueblo Wayuu la desnutrición y el hambre no son eventos biológicos aislados, sino expresiones de una crisis estructural del territorio, del trabajo, del agua y del cuidado colectivo.
Es necesario reconocer que enfrentar la desnutrición no pasa únicamente por entregar alimentos, sino por restituir las condiciones materiales, sociales y espirituales que hacen posible la vida en equilibrio.

Síntesis Intercultural
Mientras la perspectiva occidental define la desnutrición a partir de indicadores antropométricos y alteraciones fisiológicas, para el pueblo Wayuu el pulaüshii es la expresión de un desequilibrio bioespiritual, social y territorial.
El pulaüshii se define como: Una forma de desequilibrio vital que afecta a los cuerpos más frágiles —niños y madres— cuando se rompe la armonía entre alimento, agua, palabra y espíritu (CAC, 2025).
Desde la perspectiva técnica intercultural, la desnutrición Wayuu debe comprenderse como un proceso bioespiritual y social en el que confluyen:
• La privación material (falta de agua, alimentos, servicios).
• La dislocación cultural (pérdida del akuaipa y de los saberes de cuidado).
• El desequilibrio espiritual (energías, ruptura con Juyaaa, pérdida del ritual).
La diferencia entre la comprensión occidental y la cosmovisión Wayuu sobre la desnutrición no es solo conceptual, sino epistemológica.
Mientras la biomedicina fragmenta el cuerpo para medirlo y corregirlo, el pueblo Wayuu lo concibe como parte de una red viva de relaciones territoriales, espirituales y comunitarias.
Esta tensión explica, en gran medida, el fracaso de intervenciones que, aunque técnicamente correctas, no logran restaurar las condiciones que hacen posible la nutrición y el cuidado. Reconocer estas diferencias no implica negar la gravedad biomédica de la desnutrición, sino ampliar su comprensión para diseñar respuestas que restituyan el equilibrio entre cuerpo, comunidad y territorio.
En consecuencia, la atención de la desnutrición en el pueblo Wayuu exige restaurar los sistemas de cuidado comunitario, fortalecer el rol de las sabedoras y parteras, y garantizar el acceso al agua como condición vital.
Reconocer estas dimensiones no implica negar la gravedad biomédica de la desnutrición, sino ampliar su comprensión para diseñar respuestas integrales que entiendan la nutrición no solo como el acto de comer, sino como la restitución del equilibrio entre cuerpo, comunidad y territorio.
Desde la cosmovisión Wayuu, el pulaüshii posee una dimensión espiritual central. La pérdida de peso, el decaimiento y la falta de energía pueden estar asociados a energías negativas (kapülain) que se adhieren al cuerpo por contacto con personas, animales o lugares cargados de muerte, violencia o dolor.
Cuando estas afectaciones no son atendidas desde los caminos propios —oütsu, parteras, botánicos y armonizadores espirituales—, el cuerpo se debilita y la recuperación se vuelve más lenta y dolorosa.
La Comisión Asesora Científica (en adelante, CAC) para el estudio de las causas estructurales de la desnutrición en el departamento de La Guajira se crea por medio de la Resolución 7391 del 17 de noviembre de 2023, en el marco de la implementación del Plan Provisional solicitado por la Corte Constitucional en los Autos 696 del 2022 y 1290 de 2023, de la Sentencia T302 de 2017.
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