Ultimas Noticias
Search

«Pedimos perdón a nuestros mayores»

Comparte

Publicidad

Carta abierta al centro histórico de Riohacha y sus casas patrimoniales

Por: Natasha Remedios Pinedo Rodríguez. Consejera de Patrimonio Distrital | presidenta de la fundación Genkaribe |copropietaria de la Casa Pinedo – Deluque | Parte del equipo de promotores para la conformación de la Asociación de Propietarios de Casas Patrimoniales de Riohacha

Hay dolores que no se quedan apretados en el pecho, sino que brotan al ver caer un pedazo de nuestra propia historia.

Publicidad

Con el derrumbe de una de las tres casas icónicas de la calle 3.ª con carrera 5.ª —la denominada «Esquina Holandesa de Riohacha», nuestro recordado «Nido de Amor» o la Casa de Juancho Pinedo—, lo que cayó sobre el pavimento no fue solo mampostería, madera antillana y adobe gastado por las lluvias. Cayó un pedazo de nuestra dignidad y de una promesa incrustada en esas paredes: la de perpetuar estos bienes para que siguieran contando su historia.

En esa casa nací, di mis primeros pasos y el tiempo vivido allí, aunque fue corto, fue suficiente para aprender a quererla y a sentir el valor de nuestras raíces. Me duele profundamente el alma; me duele como hija de esa casona, como riohachera, como custodia del patrimonio y como ser humano haberles fallado a nuestros mayores.

A esos viejos ilustres y abnegados de finales del siglo XIX y principios del XX que, con el sudor de su frente, el esfuerzo de sus manos y una fe inquebrantable en esta ciudad portuaria, levantaron estas casonas balcón a balcón y viga a viga. Ellos no construyeron simples paredes de cal y ladrillo; construyeron el hogar de nuestra estirpe, el escenario donde se cruzaron los barcos de Curazao, la música de la vieja guardia, los romances epistolares y las historias orales de las que nació el mismísimo realismo mágico que hoy el mundo entero celebra.

En cada balaustrada, en el adobe, en cada puñado de bahareque y en cada patio florido habita todavía la Riohacha republicana que tenía tanto por contarles a las nuevas generaciones: historias sobre quiénes fuimos, de dónde venimos y por qué debemos enorgullecernos de nuestras raíces.

Esta vivienda considerada patrimonial ubicada en el centro histórico de Riohacha, sufrió el paso del tiempo, el abandono de sus propietarios y la indiferencia de la administración distrital. Se conoció como «Nido Amor», y en ella funcionó la primera estación telegráfica de la ciudad, su operador fue el señor Eligio García Martínez, padre del premio nobel de literatura Gabriel García Márquez. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Sin embargo, hoy presenciamos con impotencia cómo estas casas centenarias se derrumban una a una. Nos atrapó una maraña de dificultades: los dilemas sucesoriales de familias numerosas, la falta de capacidad económica para sostener estructuras tan complejas y, sobre todo, un proceso de declaratoria como bienes de interés cultural – (BIC) fallido, palabras más palabras menos, un sistema institucional que nos dejó solos.

Vivimos un proceso normativo que se quedó congelado en un mero listado de papel. Mientras en otros lugares del mundo recibir una casona centenaria de herencia es un motivo de orgullo y un activo que se valoriza, en nuestra ciudad se convirtió en un calvario y en un riesgo inminente.

Nos vemos acorralados entre el temor a un accidente en la vía pública y la dura realidad de no contar con ayudas, guías técnicas ni incentivos reales para restaurar.

En medio de esa soledad, la decisión desgarradora y penosa de tener que derribar la historia duele como una amputación en la memoria.

Le pido perdón a la memoria de nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, tíos y padres. Le pido perdón a las futuras generaciones de riohacheros porque les estamos entregando escombros en lugar de la herencia viva que recibimos.

Pero esta herida nos tiene que hacer reaccionar. El dolor no puede convertirse en resignación ni en silencio. Esta tragedia tiene que ser el punto de quiebre definitivo para que las autoridades distritales, departamentales y nacionales entiendan que el patrimonio no se protege prohibiendo ni abandonando en el papel, sino invirtiendo, protegiendo las fachadas y dignificando a las familias que custodian estas paredes.

A los propietarios y herederos de las casonas que aún quedan en pie en la antigua calle del Comercio y sus alrededores: continuemos con tesón el camino que ya emprendimos para organizarnos como protectores y custodios de nuestro patrimonio arquitectónico. Pongamos en valor el sentir que nos une y honremos el legado de nuestros mayores salvando lo que aún nos queda. Riohacha no puede seguir siendo la ciudad que contempla en silencio el derrumbe de su pasado.

A nuestros mayores, allá donde nos cuidan: perdónennos el dolor de hoy, pero sepan que no nos daremos por vencidos. Seguiremos intentándolo, una y otra vez, con lo poquito que milagrosamente aún queda en pie en nuestro centro histórico.

No por nada los antiguos cronistas e historiadores llamaban a esta tierra la “Fénix del Caribe”; porque tras cada golpe, quemadura o derrumbe, Riohacha siempre supo volver a levantarse. Y de entre estas ruinas, con el corazón en la mano, nuestro centro histórico también volverá a renacer.

Ultimas Noticias

«Pedimos perdón a nuestros mayores»
La gratuidad universitaria en tiempos de recortes
Aqualia premia a 129 niños en Colombia por su talento y compromiso con el cuidado del agua
Oro en la arena: Uniguajira brilla en los Juegos Nacionales ASCUN 2026
Ingeniería Mecánica y de Sistemas de Uniguajira avanzan en sus procesos de acreditación en Alta Calidad

Noticias Relacionadas

La gratuidad universitaria en tiempos de recortes
Aqualia premia a 129 niños en Colombia por su talento y compromiso con el cuidado del agua
Oro en la arena: Uniguajira brilla en los Juegos Nacionales ASCUN 2026
Ingeniería Mecánica y de Sistemas de Uniguajira avanzan en sus procesos de acreditación en Alta Calidad
CNA evalúa factores de calidad de Administración Turística y Hotelera de Uniguajira 
Procuraduría fortalece acción preventiva frente a la gestión de residuos sólidos en Riohacha