Iniciativa del programa de Desarrollo y Paz del Cesar y La Guajira
Por: Betty Martínez Fajardo
Para brindar apoyo psicosocial a personas de las comunidades rurales que padecen múltiples dolores de tipo emocional por la grave crisis de salud mental, 26 mujeres de La Guajira se formaron como Terapeutas Populares.
Este grupo de mujeres entre migrantes, indígenas, afrodescendientes y campesinas habitan en los municipios de Manaure, Maicao, Dibulla, Riohacha, Barrancas, Fonseca y San Juan del Cesar.
La iniciativa la maneja el programa de Desarrollo y Paz del Cesar-La Guajira, expresión de la sociedad civil, quienes superando todas las adversidades en el desarrollo del proyecto por la suspensión de la Cooperación Internacional continuó con el proceso de acompañamiento hasta lograr concluir todas las etapas de la formación.
Cabe destacar que con el grupo de 26 mujeres guajiras formadas como Terapeutas Populares suman un total de 200, quienes cuentan con las herramientas para brindar ese apoyo que requiere un número importante de personas que necesitan ser escuchadas.
Rituales
En ese orden, la sexta sesión se realizó los días 24 y 25 de mayo de este 2025, en la ciudad de Riohacha, en donde se impartió la temática de los rituales como forma de sanar emociones.

En el marco de la violencia, los rituales cobran gran importancia por las posibilidades terapéuticas de sanación emocional o disminución de los impactos causados por hechos violentos.
En ese sentido, Dianys Peraza Rojas, coordinadora del área de Paz y Gobernanza del PDPCG, explicó que si bien es cierto que el ritual no se constituye en sí mismo en un proceso de reparación, sí posibilita en el campo de lo emocional y de lo colectivo resignificar, elaborar o sanar las experiencias vividas y disponerse a emprender otros caminos que permitan la exigibilidad de sus derechos, la recuperación de la memoria y la visibilización del daño.
Precisó, que al terminar la sesión formativa de dos días, lo simbólico, la gratitud, el canto, la alegría y el llanto fueron las expresiones de la sanación y la transformación emocional.
Agregó, que en un espacio de confianza se limpiaron los dolores más íntimos y entre preguntas y respuestas se fue tejiendo el alivio, el cuidado y la reconciliación para transformar y trascender los conflictos colectivamente, siendo conscientes del uso de los rituales como herramienta de apoyo psicosocial.

Por su parte, Amaury Padilla, director ejecutivo, explicó que luego de la formación que concluyó seguirán mujeres y hombres formados con caja de herramienta en mano, corazón y oídos bien abiertos sembrando la sanación emocional, y logrando ser un bálsamo para quienes les reciben en un lugar sagrado y seguro.
Para celebrar este logro El Programa de Desarrollo y Paz del Cesar- La Guajira –PDPCG y la Universidad de Santander sede Valledupar invitan a la ceremonia de graduación el próximo 20 de junio de 2025, en la universidad Santander en la ciudad de Valledupar.
La Guajira
La iniciativa, comenzó en el año 2019 en el departamento de La Guajira, y tiene como objetivo brindar ayuda emocional tanto a nivel individual como grupal.
Ese grupo de mujeres desde su experiencia personal y ahora con herramientas que les brindó la formación, se concentran en sus territorios brindando esa ayuda emocional a quienes necesitan ser escuchados porque atraviesan por una serie de dificultades que nos les permiten encontrar ese camino de esperanza y paz que necesitan.
Cabe destacar que muchas de ellas trabajan desde diferentes iniciativas en procura de ser parte activa del territorio, alertando en muchas ocasiones a la institucionalidad para que actúen y garanticen a las comunidades acceso a derechos que le son esquivo como la salud y la educación.
En ese sentido, el departamento de La Guajira, cuenta hoy con ese grupo de Terapeutas Populares, que pueden ser de gran ayuda para las secretarías de Salud, para trabajar de manera coordinada temas que requieren ser atendidos con urgencia como los de salud mental.
Es importante destacar un reciente estudio de la universidad de La Guajira, aplicado a más de 300 familias de los municipios de Riohacha, Maicao, Uribia, Fonseca, Villanueva y Dibulla, revelaron desafíos significativos relacionados con la estructura familiar, el acceso limitado a servicios de salud mental y diversos factores psicosociales del entorno.
Entre los principales factores de riesgo se destacan la inestabilidad familiar, reflejada en altos índices de separación parental, violencia intrafamiliar y ausencia de figuras de apoyo emocional.
A ello se suman la pobreza y la desnutrición, condiciones que afectan directamente el bienestar psicológico de niños, niñas y adolescentes, al restringir su acceso a recursos de salud mental.
Asimismo, se evidenció una cobertura insuficiente en los servicios especializados, ya que solo el 25 % de las familias encuestadas había recibido atención psicológica o psiquiátrica en los últimos dos años.