Por: Betty Martínez Fajardo
La tertulia es un espacio que nació de un grupo de amigos para dialogar alrededor de la música, buscando disfrutar de un momento diferente en un sito frente al mar que con el tiempo se convirtió en su mejor aliado.
Su génesis se remonta a las noches de encuentro de varios amigos como Cesar Arismendi, Álvaro Escorcia, y Martín López, quienes por allá a finales de los 80 se encontraban los viernes para bailar y escuchar música en los siempre recordados sitios como Ashawa, El Barco Cubagua, y Bata.
Cuenta Cesar Arismendi, que para esa época los encuentros se caracterizaban por un sentimiento de libertad, y una gran pasión por la música, la poesía y la literatura del Caribe.
El tiempo fue pasando, y por esos temas de negocios los sitios de la rumba fueron cerrando, pero los amigos se seguían encontrando en reuniones privadas o en lugares como Nordeste Bar en la famosa calle primera.
En esos encuentros casuales revivían los momentos del goce, y para no perder la costumbre los tres amigos le dieron forma a La Tertulia.

Todo se confabuló para que en esa primera tertulia “Noche de Reggae” alrededor de la vida de Bob Marley, el 5 de julio de 2017, liderada por Cesar Arismendi, llegara Camila Pichón González, acompañada de su mamá la periodista Matty González, quien de inmediato quedó matriculada y la apropió como suya.
Fue una noche mágica porque permitió también que tres emprendedores se sumaran a la actividad como Edelmes Brito, quien brindó su espacio Nautical Recreation, Ana Lucía Ballesteros, ofreció el coctel en sus primeras muestras del aperitivo de iguaraya Asawaa, y Laureano Barros, llegó con su primer sonido.
Los pocos que llegaron como la abogada Lilia Romero y su esposo Emerson Charris, disfrutaron a plenitud de una noche de música y baile.
Con el paso del tiempo La Tertulia fue creciendo en público, y en amigos que se sumaron como Carlos Silva, Jesús David Berdugo, Edelmes Brito, Inés Lucía Peñaranda.
Los tertuliantes y amigos cercanos como Luís Eduardo Acosta, Francisco Brito, Clemente Martínez, José Barros, Vilma Rosa Peñaranda, y Weildler Guerra Cúrvelo, han sido fundamentales para mantener viva la actividad.

Compromiso con la cultura
Desde sus inicios la Tertulia, se ha destacado por su simplicidad y naturalidad. Es el compromiso con la cultura a través de la música y la conversación, que va más allá de las generaciones y las situaciones.
Los tertuliantes escogen de manera libre el artista que quieren compartir con el público, cada uno a su manera conversa sobre su legado para luego dar pase al sano debate.
La música en vivo y las transmisiones por redes sociales, permitieron ampliar su alcance, y fortalecer la red de solidaridad entre sus miembros y seguidores.
De esas noches de Tertulia, se recuerdan tantos momentos como la presentación en vivo de Diana Balaguera, quien con su hermosa voz deleitó muchas veladas, el Todopoderoso la llamó a su lado, pero en este espacio perdura su presencia.
Otros amigos especiales de la Tertulia, que ya no están, pero siempre se recuerdan como Alfredo Monroy Toro, Franklin Gómez y el periodista Enrique Herrera
La llegada de grupos como el “Parche Gozón”, permitió que la variedad de opiniones y ritmos en la tertulia fueran aún más interesantes.
Y ni que decir de los que casi nunca fallan como Adela Fonseca, Rolinde Ávila, Carmen Cecilia Fuentes, y María del Pilar Veloza, y otros.

La participación en la tertulia ha demostrado ser un poderoso instrumento de cohesión social, así lo expresa Cesar Arismendy, uno de sus mentores.
“La interacción en estos espacios fomenta el intercambio de experiencias, visiones y tradiciones que desde lo personal se convierte en un patrimonio colectivo. La Tertulia en su dimensión más profunda, es un evento de resistencia cultural y una forma de llenar la vida, la cotidianidad, especialmente en tiempos en que la pandemia y otros desafíos sociales amenazan la cercanía y la interacción comunitaria”, dijo.
En ese mismo sentido, expresó que la apuesta por mantener viva esa tradición refleja la importancia de los espacios culturales como motores de transformación social y cultural en Riohacha.
“Desde sus humildes comienzos hasta la actualidad, ha logrado consolidarse como un punto de referencia para la Comunidad, promoviendo la cultura, la música, la reflexión y la amistad», agregó.
Precisó al tiempo que «la historia y continuidad de esta iniciativa demuestran que, más allá de las formalidades, la verdadera riqueza de una tertulia reside en su capacidad de generar vínculos, aprender unos de otros, y alimentar el sentido de pertenencia en un contexto que necesita más que nunca de espacios de diálogo genuino y enriquecedor”.
La Tertulia seguirá cumpliendo años, porque la música transciende todos los estados del ser humano.
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“Esta Tertulia llegó a mi de manera simple como simple es la vida para disfrutar de cada uno de sus momentos”, Betty.