
Por: Betty Martínez Fajardo
El 18 de mayo de 1.820, 52 oficiales irlandeses saquearon viviendas y almacenes y consumieron todo el licor que encontraron en la ciudad de Riohacha, causando un incendio que la redujo a cenizas, al tiempo que volaron el Castillo de San Jorge, principal defensa de la plaza.
Más de 200 años después de ese motín y en plena conmemoración de los 480 de poblamiento de la ciudad las pocas casas antiguas y patrimoniales que aún quedan se caen ante el desprecio del gobierno y la indiferencia ciudadania.
Esas viviendas encierran parte de la historia de la capital de La Guajira, testigos de amores y desamores, aguantando la inclemencia del sol y la lluvia, envejeciendo en un tiempo que no se detiene como llamando la atención en un grito de auxilio para que las salven.
Los recuerdos son solo eso en quienes tuvieron la fortuna de habitarlas, algunas se encuentran tan deterioradas que de no intervenirlas de manera inmediata caerán a pedazos como la conocida casa de Juancho Pinedo “Nido de Amor”, donde funcionó la primera estación telegráfica de Riohacha, y cuyo operador fue el padre del nobel de literatura, Gabriel García Márquez.
Igual suerte, podría correr la casa de Pachito Fuentes, hoy propiedad de la familia Lubo, de un alto valor patrimonial por la columna esquinera con *capitel jónico o la casa de balcón construida en 1.874, y que se convirtió en el espacio de encuentro de familias conservadoras. Alli se hospedaron los expresidentes Guillermo León Valencia, y el exmandatario venezolano, Rafael Caldera, además un espacio donde se formaron varias generaciones de riohacheras.
Cada una de esas viviendas algunas levantadas en barro, con pisos y balcones de madera, buhardillas que sobresalen sobre techos construidos de tejas importadas, representan a reconocidas familias que empujaron el crecimiento social y económico de la ciudad, y las dejaron en herencia a sus hijos y nietos con posibilidades de lograr su restauración para que se integren a la ruta turística de la capital de La Guajira.
El patrimonio cultural y de modo más específico el patrimonio inmueble arquitectónico, debe representar a toda la sociedad del pasado en su integridad histórica pero también debe ser accesible a toda la sociedad del presente, así lo expresa el escritor y gestor cultural, Abel Medina Sierra, en el preámbulo de la serie Patrimonio Guajiro: patrimonio vivo, auspiciado por la Dirección departamental de Cultura y Genero.
Además, plantea que el patrimonio arquitectónico, aunque sea material es un capital espiritual, cultural, económico y social con valores irremplazables.
Al tiempo expresa que el patrimonio es un vehículo de integración social, como obra o legado del pasado en la que una comunidad se reconoce y con la que se identifica.
Es también un capital del que la comunidad guajira tiene derecho a servirse para promover su propio desarrollo, bien como objeto de disfrute de sus propios ciudadanos, como símbolo de promoción de su propia imagen hacia el exterior o bien como recurso económico dinamizador.

Desde lo cultural
Para el escritor, premio Casas de Las Américas, MiguelAngel López Hernández, exmiembro experto del Consejo Nacional de Patrimonio, los representantes del sector cultural interpretan a la ciudad como un cuerpo vivo, y en tal sentido es un ente que respira, que transpira y tiene un cúmulo de años para ir mostrando los tiempos que representa.
Por eso desde el lenguaje cultural, la ciudad encarna a las madres y las abuelas para que los hijos noten el reflejo del tiempo vivido.
El escritor lamenta que Riohacha en sus 480 años de poblamiento ni siquiera pueda mostrar una ruina, un faro, o un cimiento que por lo menos referencie el año 1.600.
Su rostro expresa la tristeza por la ausencia de la presencia antigua en la ciudad donde creció. “Riohacha lo único que está mostrando ahora son unas viviendas de doscientos años, incluso su conservación actual también es lamentable, nos da mucha tristeza por las que ya no existen”.
López Hernández, plantea la necesidad de que se preserve, conserve y proyecte las pocas viviendas que quedan porque hablan más allá de cien años, al tiempo que representan un tesoro, una especie de alianza con la historia que refleja el rostro de la ciudad.
“Son muy contadas las viviendas y en ellas se debe concentrar todo el interés de nuestro esfuerzo, para que por lo menos ese conjunto de casas que reflejan una historia queden erguidas y puedan preservarse a través del tiempo para que la nueva generación pueda reflejarse a si misma, reconocerse ella misma que está viviendo en una ciudad antigua, que ha tenido un capítulo de historia memorable en el país, y que pueda mostrarla con orgullo, en eso radica la importancia que aún podemos rescatarlas y que nos acompañen en el transcurso de los años que la ciudad seguro merece vivir”, relató.
Advierte, que es necesario comprometer una fuerza ciudadana específica que lleve a que el estamento publico cumpla con su misión institucional, ajustado a una normativa contemplada en la ley 1185 de 2008, específica para el patrimonio.
https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=29324
El escritor propone, que, para la conmemoración de los quinientos años de poblamiento de Riohacha, se defina una hoja de ruta para rescatar lo que está perdido, y resarcir lo que se ha dejado de hacer.
“Es un tiempo adecuado para que la ciudad se comprometa a 20 años a tener no solo levantado este pequeño conjunto de casas antiguas, sino también todo lo que corresponde a un plan de ordenamiento para que se declare un bien de interés cultural”, dijo.
Es también un crítico de las responsabilidades colectivas que le dieron la espalda a esa parte de la historia, por eso considera necesario que se reconozcan las faltas, para que los herederos encuentren la fuerza necesaria y no permitan que sus viviendas patrimoniales sigan en ese llamado de auxilio.
Las casas patrimoniales
En el libro “Patrimonio Cultural Turístico de La Guajira”, del historiador Benjamín Ezpeleta Ariza, (QEPD) auspiciado por el Fondo Mixto de la Cultura y las Artes de La Guajira, su autor referencia los 50 valores patrimoniales del departamento para hacerlos merecedores de la memoria colectiva.
En ese listado aparecen las viviendas consideradas como patrimoniales de la ciudad de Riohacha, como las del denominado triángulo arquitectónico caribeño, conformada por las casas Lalemand-Weber, la de Juancho Pinedo “Nido de Amor” y la del balcón.

Esta vivienda a pesar de considerarse como patrimonial no aparece incluida en el Plan de Ordenamiento Territorial. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Casa Lallemand – Weber construcción de estilo antillano, ocupa un espacio de 150 metros cuadrados, ubicada en la calle 3 con carrera 5 esquina, hacia el lado oriental, frente a las dos casas centenaristas “la casa del Balcón Azul” y “Nido de Amor”.
La vivienda fue construida en dos niveles. En la superior una sala, dos comedores, cuatro habitaciones, un baño; en la inferior, un patio, un baño y tres locales comerciales. En el local de la esquina funcionó la sastrería del respetable patricio riohachero Juan de Dios Pérez.
Su primera propietaria fue la señora María Delfina Lallemand, quien 20 años después la vendió a Samuel Weber Epieyu, donde vivió con su esposa Alcira Rosa Barros.

Edificación de Juancho Pinedo “Nido de Amor.” Ubicada en la calle tercera con carrera quinta, lado occidental. Perteneció a Juancho Pinedo Cristopher, su primer propietario, la llamó “Nido de amor”, porque la destinó para una hija como regalo de bodas.
Fue construida a finales del siglo XIX. Allí funcionó la primera estación telegráfica de Riohacha, cuyo operador fue el padre del nobel de literatura, Gabriel García Márquez, y la farmacia de Avelino Saltaren.
Es una típica edificación antillana, que ocupa un espacio de 100 metros cuadrados, pero en el tercer piso está ubicado el desván el cual tiene una configuración en forma de buhardillas que sobresalen sobre un techo construido de tejas importadas.
El segundo piso se compone de dos dormitorios, se aprecian tres puertas y cuatro ventanas que desembocan en dos balcones de madera cuyas barandas están adornadas con balaustres de encaje y corbatín, todos también del mismo material.
El primer piso está conformado por la sala, el comedor, la cocina y un baño donde se encuentran cinco puertas y tres ventanas, resguardadas por paredes robustas y lisas donde resalta una columna angular coronada por un capitel.

Natasha Pinedo, una de las herederas intenta conservar la casa del balcón, donde disfrutó su infancia. Foto: Betty Martínez Fajardo.
La casa del balcón: se encuentra ubicada en la calle 3 con carrera 5 lado sur, fue construida en 1.874, por el arquitecto y ebanista Juan Zúñiga. Es una vivienda de dos pisos con hermosas barandillas, perteneciente al período republicano (siglo XIX). Su cimentación está estructurada por cimiento ciclopeó, ladrillos, y calicanto; bahareque y entablado de madera en el segundo piso. El entrepiso es de madera y el barandal original del balcón está construido en hierro forjado. Sus primeros propietarios fueron Juancho Pinedo Cristoffel, y su esposa Carmen José De Luque.

En esta vivienda funcionó una de las primeras ferreterías de Riohacha, un legado del patriarca Emilio T Vence. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Casa de Emilio Vence: fue construida a finales del siglo XIX por el arquitecto Lorenzo Castañeda, quien le imprimió un estilo caribeño con balaustradas y buhardillas que actúa como ventilación, situada en la carrera 6 con calle 3 B esquina nororiental. Se le reconoce como una de las primeras ferreterías de la ciudad, en el primer piso funcionó el almacén Emilio T Vence. El segundo nivel fue utlizado como espacio de residencia.

Las tejas holandesas se mantienen en la casa de Mimilla, sitio que será restaurado por los hermanos Rivera. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Casa de Mimilla: ubicada en la calle 5 con carrera 6, la construyó Manuel Julián Gómez, hacia la mitad de la década de 1870. Se caracteriza por sus robustas paredes de bahareque , techo de tejas holandesas, dispuesta en cuatro aguas, allí vivió durante mucho tiempo Segunda Antonia Gómez Bonivento, cariñosamente “Mimilla”, (qepd).

En esta casa patrimonial funcionó una fabrica de dulces, se caracteriza por su columna esquinera con capitel jonico que la hace única. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Casa de Pachito Fuentes: construida hace más de cien años, ubicada en la calle 5 con carrera 6 esquina. Su propietario Don Francisco Fuentes contrató a su compadre José Lorenzo Castañeda para que la construyera.
Es una vivienda de dos niveles con paredes lisas y tejado de dos vertientes de donde parten cuatro balcones rematados con techo de buhardilla.
El valor arquitectónico está representado por una columna esquinera con *capitel jónico. La columna es un conjunto de tres que forman un solo elemento de soporte.
Allí, para el año de 1.940, las hermanas Fuentes montaron una fábrica de dulces, ofrecían el famoso pirulí y el delicioso *majarete. La vivienda pasó a Gasparito Lubo, comerciante ya fallecido, y pasó en herencia a sus hijos.

Esta vivienda patrimonial ya se encuentra en venta, allí funcionó durante mucho tiempo el famoso almacén San José. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Casa de Vladimiro Pérez: Ubicada en la calle 6 con carrera 6 esquina. Al comienzo la llamaron la casa del italiano, luego la vivienda de los Daes, y por último, almacén San José de propiedad de Vladimiro Pérez.
Es una casona de arquitectura antillana, de dos grandes pisos y largos balcones de madera.
Su primer propietario se remonta a 100 años atrás, un italiano adinerado quien la mandó a construir como su casa de habitación, sin embargo el primer piso fue destinado para negocios.
El segundo propietario fue don Elías Daes, quien también utilizó el segundo nivel como su vivienda donde nació la mayoría de su descendencia. Tiempo después el inmueble fue adquirido por Carlos uno de sus descendientes y quien posteriormente la vendió a su hermano Mauricio donde montó el almacen “La despensa”.
Al desplazarse los Daes a otras ciudades, vendieron la propiedad a Diofante Lubo Pérez y este a su vez a su hermano Marcos, quien tiempo después la vendió a Vladimiro Pérez López.
¿Quién las protege?
El Plan de Ordenamiento Territorial en su capítulo III establece la necesidad de proteger y/o recuperar las áreas patrimoniales (culturales,históricas,arquitectónicas y/o urbanísticas), además de los ecosistemas y las áreas especiales más frágiles y/o en peligro de desaparición.
En el decreto 078 del 29 de octubre de 2015, por medio del cual se adopta la revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial, se determina el listado de los inmuebles de valor patrimonial del Distrito de Riohacha: la casa donde nació Luís A Robles, en el corregimiento de Camarones, el área de la laguna salada ocupada en 1944, la alcaldía municipal, la casa de la Aduana donde funciona la dirección de Cultura y que fue cerrada recientemente.
La catedral Nuestra señora de los Remedios, el colegio de la Sagrada Familia, el colegio de la Divina Pastora, el hotel Padilla antigua sede del banco Dugand, el edificio de Retra, el teatro Aurora, y el mausoleo de Francisco El Hombre en el corregimiento de Machobayo.
Además la casa de Emilio Vence, el almacén San José, la casa de los Fuentes Dann, la casa de los Deluque, la casa de la familia de Antonia Gómez Bonivento, la casa de Juancho Pinedo, y la casa Azul.
A pesar de esas herramientas las casas patrimoniales siguen soportando la indiferencia de la administración Distrital, y de sus propietarios que no cuentan con recursos económicos para restaurarlas y conservarlas.

El arquitecto Alcibiades Zambrano López, ha dedicado parte de su tiempo a visibilizar el estado en que se encuentran las casas patrimoniales de la ciudad de Riohacha. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Explosión arquitectónica
Para el arquitecto patrimonialista, Alcibiades Zambrano López, Riohacha no representa una arquitectura única en su área de conservación histórica, puesto que se trata de una mezcla de muchos estilos desde la colonia producto de las migraciones constantes que llegaron y dejaron huellas.
En su relato, cuenta que las primeras familias que se asentaron en Riohacha después de su fundación habitaron en bohios, casas de bahareque con techos de palma, pero a partir de la llegada de los comerciantes a la ciudad los diseños y las nuevas construcciones evolucionaron a tal nivel que los marinos la comparaban con la ciudad de La Habana.
“El concepto arquitectónico es de una variación muy alta iniciando con el *estilo victoriano, muy caribeña, de techos pronunciados que surge a partir de la tendencia inglesa que deja su huella en la ciudad, pero también migrantes franceses con un rastro como el desaparecido faro que estaba en la catedral Nuestra Señora de los Remedios”, expresó el arquitecto.
Así como el estilo de las casas holandesas donde cada ladrillo y teja constituye esa arquitectura que aun se mantiene, y que está representada en la casa de la señora «Mimilla» Gómez.

Vivienda de estilo repúblicano habitada por la familia Vence Cotes, no aparece en el listado de las patrimoniales pero es una de las pocas que le dan vida al centro histórico de la capital de La Guajira. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Explica que se pasó de ese *eclecticismo de estilos a un republicano manifiesto como la casa de Nenen Vence, o la edificación de la alcaldía que hace parte de ese sentimiento colombiano que se tuvo de ese tipo de arquitectura cuyo máximo ejemplo es el capitolo nacional.
Para el patrimonialista, la arquitectura de Riohacha es la mezcla de muchos estilos, como por ejemplo la vivienda de las Fuentes Dann, donde vivían las niñas de la sociedad de la época.
Alcibiades Zambrano – Arquitecto Patrimonialista
De esa explosión arquitectónica como muy bien lo define el arquitecto Alcibiades Zambrano López, se encuentra tambien la casa del balcón que no solo albergó a la familia Pinedo Deluque, sino que fue un ejemplo vivo de la actividad comercial, y marcó la vida educativa en la ciudad. La vivienda hoy está bajo el cuidado de Natasha Pinedo, una de las herederas.
Natasha Pinedo – heredera
Propuesta

La creación de unos polígonos patrimoniales es la propuesta de la alcaldía de Riohacha, para trabajar en la preservación de las viviendas patrimoniales. Foto: Betty Martínez Fajardo.
La arquitecta Natalia Romero Mestre, es la directora de Ordenamiento Urbanístico y Espacio Público del Distrito de Riohacha, una de sus preocupaciones tiene que ver con la recuperación de las viviendas patrimoniales, muy a pesar de que la ciudad no cuenta con una declaratoria del centro histórico por la transformación que ha sufrido con los años.
Por ello, se ha planteado crear unos polígonos patrimoniales en las principales calles como la del comercio, donde se encuentran esas viviendas que datan del siglo pasado y que se resisten a caer.
La funcionaria argumenta, que el patrimonio debe ser para usarlo, para mantenerlo vivo por lo tanto uno de los objetivos de la administración distrital, es generar las fichas técnicas de las viviendas donde se describe su arquitectura y estado actual para proceder a su declaratoria formal.
Para lograr tal propósito se trabaja en un proyecto con la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional de La Guajira, vinculados con la universidad de La Guajira en donde se pretende desarrollar unos procesos de formación en patrimonio.
A través del patrimonio vive la tradición y la historia, esas viviendas fueron habitadas por grandes familias que llegaron de otras partes y dejaron un legado en la ciudad, explica Natalia Romero Mestre, directora de Ordenamiento Urbanístico y Espacio Público del Distrito de Riohacha
“Son unas casas hermosas, con unos detalles arquitectónicos que no se consiguen en muchas partes del mundo, vale la pena recuperarlas, y será un atractivo turístico enorme y estoy segura de que va a atraer a muchas personas para visitar a Riohacha”, dijo.
La propuesta es que para el próximo año se puedan levantar las fichas patrimoniales, para entregar las resoluciones que beneficien a los propietarios y puedan desarrollar proyectos en sus propiedades contando con algunas excepciones en temas tributarios.
El secretario de Hacienda, Diego Lanao, precisó que efectivamente las viviendas que aparecen referenciadas como patrimoniales están exentas del pago de impuesto predial soportadas en el artículo 417 del acuerdo 011 de 2020.
En tanto, el Consejo Distrital de Patrimonio, poco muestra en su gestión para lograr la preservación de las casas antiguas que aún se mantienen en pie.
José Ulises Romero, miembro del Consejo de Patrimonio, informó que se levantó la lista indicativa de bienes de interés cultural y material del Distrito que está pendiente de actualizare.
Expresó que se requiere también la caracterización de cada uno de los bienes con su ficha técnica, para contar con un inventario actualizado.
«Hay que establecer una linea transversal de política pública en materia del salvamento y restauración de los bienes inmuebles, para que la administración distrital expida un acuerdo en el cual se genere un tipo de incentivo para que los propietarios inviertan en la salvaguarda de sus viviendas patrimoniales que hacen parte de la historia de la ciudad», dijo.
Al tiempo, explicó que existe poco sentido de pertenencia por parte de los propietarios de los bienes inmuebles que se encuentran en el centro histórico de Riohacha, puesto que algunos están en un estado totalmente critico, y los avalúos que manejan sobrepasa el contexto de lo legal lo que impide de alguna manera que los empresarios puedan comprarlas e intervenirlas para mejorar su infraestructura como bienes de interes turístico, cultural e histórico de la ciudad.
Los propietarios

Juan Manuel Vence Cotes, es uno de los herederos de la casa patrimonial donde funcionó la ferreteria Emilio T Vence. Foto: Betty Martínez Fajardo.
La falta de recursos económicos es uno de los impedimentos para que los dueños restauren las viviendas heredadas de sus padres y abuelos, como la de Emilio T Vence, cuya propiedad está en venta.
La vivienda quedó en herencia a los nietos, uno de ellos Juan Manuel Vence Cotes, valora el tiempo que la disfrutó en su infancia.
En su relato lamentó no tener el suficiente dinero para restaurarla y montar allí el negocio que heredó de su abuelo y su papá.
Lo mismo sucede con el único heredero de la vivienda de Juancho Pinedo, se encuentra cerrada y por el paso del tiempo ya empezó a caerse.
En tanto, la casa de Pachito Fuentes, que compró el comerciante Gasparito Lubo, ya fallecido, y que heredaron sus hijos, también se cae poco a poco. Una de sus herederas, Martha Lubo, confirmó que cuenta con el proyecto arquitectónico para su restauración que trabajó el arquitecto patrimonialista Alcibíades Zambrano López en el año 2010, y que ha presentado a varias entidades en busca de financiación sin resultados positivos al momento.
Para el arquitecto, la vivienda es considerada de un ato valor patrimonial.
Video: Alcibíades Zambrano
Natasha Pinedo, es una de las herederas de la vivienda conocida como la casa del balcón, donde pasó parte de su infancia, construida en 1.874. Actualmente en la primera planta funciona una tienda, y la segunda permanece cerrada. Su afán es conservarla por eso ha insistido a los primos, pero la falta de recursos económicos les impide cumplir con ese deseo.
Video: Natasha Pinedo
De las siete casas patrimoniales, solo la de Mimilla Gómez, se encuentra en proceso de restauración, recientemente adquirida por los hermanos Rivera, quienes montarán allí su cadena de restaurantes.
La sociedad de Arquitectos
En la reciente muestra de la XXIX Bienal de Arquitectura y Urbanismo, que se realizó en la ciudad de Riohacha del 17 de septiembre al 17 de octubre de 2025, organizada por la Sociedad Colombiana de Arquitectos, el patrimonio arquitectónico y cultural fue uno de los temas de la agenda.
Su presidente, Mauricio Uribe González, recorrió el centro histórico de la ciudad, y le llamó la atención la vivienda patrimonial de Pachito Fuentes, construida hace más de cien años y ubicada en la calle 5 con carrera 6 esquina.
Al tiempo hizo un llamado a las autoridades y a los dueños del inmueble para que la protejan.
Mauricio Uribe González- Presidente Sociedad Colombiana de Arquitectos
En tanto, Néstor Gómez Blanco, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional La Guajira, precisó que el patrimonio histórico arquitectónico de la ciudad de Riohacha es su memoria y su identidad que se encuentra en sus edificaciones y en sus calles
“Si una ciudad pierde su historia lo pierde todo, y es importante rescatar esa memoria, esa identidad porque es lo que precisamente motivaría el interés de los turistas en lo que conocemos como el centro histórico de Riohacha”, dijo.
El arquitecto llamó la atención de la administración distrital para rescatar las pocas viviendas patrimoniales de la capital de La Guajira.
Néstor Gómez Blanco – presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional La Guajira
Las olvidadas
Como todo lo que sucede alrededor de la historia que se intenta borrar de diferentes maneras, en el listado de bienes inmuebles de valor patrimonial que maneja la administración Distrital de Riohacha, no aparecen otras viviendas consideradas de un alto valor arquitectónico y cultural como el Palacio Encantado, una edificación que rompió con los esquemas tradicionales, la casa de los Márquez, donde fue engendrado el nobel de literatura Gabriel García Márquez, y la Lallemand-Weber.

Varias intervenciones ha sufrido el Palacio Encantado, las tejas holandesas le dan un toque especial a la vivienda. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Según el historiador Benjamín Ezpeleta Ariza, el Palacio Encantado, corresponde a una vivienda construida en 1.888, con materiales holandeses como los ladrillos, las tejas y la madera importados desde Curazao por su propietario Antonio Cano.
Dos años se invirtieron en su construcción, una edificación de dos plantas, de paredes lisas tipo herreriano (sin ornamentaciones) cinco salones, 16 cuartos que desembocan en varios balcones mozárabes y ventanas rectangulares. Las tejas holandesas cubrían unos 150 metros cuadrados de construcción.
En esa vivienda funcionó un hospital y un cuartel en la guerra de los mil días. A partir de 1920, el maestro Benjamín Ezpeleta Zúñiga, estableció allí la primera escuela de Artes y Oficios. Se encuentra ubicada entre las calles 3 y 3ª con carrera 4.

Vivienda donde fue concebido el nóbel de literatura Gabriel García Márquez. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Otra vivienda de un alto valor cultural es la casa de los Márquez, ubicada en la calle 3 entre carreras 5 y 6 (calle del Templo), allí llegaron recién casados Eligio García Martínez y Luisa Santiaga Márquez Iguarán, en donde fue concebido el nobel de literatura Gabriel García Márquez

La casa de la Aduana, sitio donde venia funcionando la dirección de Cultural Distrital, recientemente fue cerrada por el deterioro que presenta su infraestructura. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Especial atención merece la Casa de la Aduana, catalogada como patrimonial y sede de la dirección de Cultura Distrital, cerrada recientemente por su estado de deterioro, y la única a la que el Distrito puede invertirle porque es de su propiedad.
En el libro “Recuerdos del Riohacha que se fue”, de Osvaldo Robles Cataño, precisa que la mansión fue construida por el primer millonario de la costa Don John Christoffel quien era hijo de Peter Chistoffel y de Juana Carolina Daníes, holandeses radicados en Riohacha, para vivir con su familia y mantener en la parte de abajo sus negocios.
En tanto, el historiador Benjamín Ezpeleta Ariza, en su libro “Patrimonio Cultural y Turístico de La Guajira”, indica que por el año 1880, se inició con la construcción de la edificación de dos pisos y robustas paredes de piedras adheridas con argamasa de cal y arena, con techo de tejas importadas de Curazao.

Al pasar de los días la casa de la Aduana de propiedad de la Alcaldía de Riohacha sigue deteriorándose, sin ninguna intervención de fondo hasta el momento. Foto: Betty Martínez Fajardo.
En el año 2021, la administración Distrital radicó ante el ministerio de Cultura, el proyecto de estudios y diseños para la restauración de la Casa de la Aduana, al tiempo la presentó a la convocatoria de Cocrea el cual fue avalado y lo que le permite al Distrito gestionar recursos de la empresa privada para poder iniciar el proceso de restauración.
El director de Cultura, Gerardo Toro Aguilar, explicó que el proyecto avanza en el ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, confiando en que por fin se inicie con los trabajos de restauración.
https://cocrea.com.co/proyectos-publicos/1803543319
Mientras las viviendas patrimoniales se resisten a caer y engalanan el centro histórico de la ciudad, desde la sociedad de Arquitectos de La Guajira, se abren espacios de diálogo con la institucionalidad y propietarios para motivarlos a buscar alternativas para su inicial protección.

Por ello se dieron a la tarea de levantar los renders de esas viviendas para mostrarles como quedarían restauradas, que llevan a una propuesta de intervención urbana y recuperación del centro histórico para que junto a la universidad de La Guajira y la administración distrital se den los pasos de revitilización de ese espacio de la ciudad.
Urge una sociedad civil cohesionada que valore y respete su origen, su historia, que no mire las casas antiguas de Riohacha, como simples casas vetustas, destartaladas sino como verdaderos legados del pasado del cual debe sentirse orgulloso y promotor. Para ello cualquier intento de recuperación de la administración distrital debe estar acompañada de campañas pedagógicas y de cultura ciudadana especialmente dirigida a niños y jóvenes quienes conociendo su historia les será más fácil preservarla.
Riohacha merece una segunda oportunidad y cada casa patrimonial que sobrevive es una señal de ese pasado que identifica a su gente como muy bien lo afirma el arquitecto Alcibiades Zambrano López.
*Eclecticismo: tendencia que mezcla elementos de diferentes estilos y épocas de la historia del arte y la arquitectura.
*Capitel jónico: se caracteriza por el uso de volutas. Las columnas jónicas suelen asentarse sobre una base que separa el fuste de la columna del estilobato o plataforma, mientras que el capitel suele estar decorado con ojivas.
*Estilo victoriano: una serie de estilos arquitectónicos que florecieron en el imperio británico desde mediados a finales del XIX.
*Majarete: dulce típico de algunos países de la cuenca del caribe, preparado con maíz tierno, leche, azúcar y coco.