En trece años no se ha avanzado. Los datos indican que el año 2023 está reflejando un fuerte estancamiento en la lucha contra la pobreza
Por: Betty Martínez Fajardo
Un reciente informe del Dane revela que en Colombia en el 2023, la pobreza monetaria fue del 33% y la pobreza monetaria extrema fue del 11,4%,.
El estudio indica además que la ciudad con menor porcentaje de pobreza monetaria extrema en 2023 fue Manizales A.M., con el 2,8%, seguida de Pereira A. M., con el 5,0%.
La ciudad con mayor incidencia de pobreza monetaria extrema en 2023 fue Quibdó, con el 28%, seguida de Riohacha, con el 21,6%.
Sobre el tema el economista Cesar Arismendi Morales, precisa que los indicadores de pobreza monetaria que presenta la capital de La Guajira durante el 2023, está reflejando un fuerte estancamiento en la lucha contra la pobreza ya que son similares a los del 2017 y a los de 2010, es decir, que en 13 años no se ha avanzado en mejoramiento de las condiciones sociales y económicas lo que tiene que ver con la baja incidencia de la política de generación de empleo e ingresos ya que en la ciudad prima la informalidad.
Agrega, que por otro lado la política de subsidios, algunos de ellos no condicionados que mantiene el gobierno central no han impactado la estructura económica de los hogares para posibilitar el despegue hacia una mejor situación.
Puntualiza que en el 2018, el banco de la República realizó un estudio sobre las condiciones de pobreza en la ciudad, recomendaciones que siguen vigentes a la espera de que las autoridades locales y regionales retomen ese tema que no siempre tiene espacio en las agendas sociales.

Advierte que allí se precisan las áreas urbanas y rurales, que requieren una fuerte intervención en cada uno de los hogares, y el tipo de apoyo requerido en el mejoramiento de las condiciones sociales de los barrios de la ciudad. “Es un instrumento valioso para actuar y que tiene vigencia”, dijo.
La situación es entonces la misma que se evidenció entre el 2010 y 2017, según un análisis del Banco de la República “La pobreza en Riohacha: diagnóstico, análisis y propuestas”, en donde se indica que el porcentaje de personas en condición de pobreza monetaria en Colombia se redujo en más de diez puntos porcentuales, al pasar de 37,2% a 26,9%.
Sin embargo, no todas las ciudades lograron avanzar al mismo ritmo del agregado nacional. En Riohacha, por ejemplo, la pobreza monetaria en 2017 fue de 46,9%, igual a la cifra reportada en 2010. Con ese resultado, la ciudad se ubicó como la segunda con mayor pobreza entre las principales capitales del país después de Quibdó.
Se plantea en el análisis que Riohacha debe adoptar estrategias que le permitan superar su rezago y de esa forma dar cumplimiento al objetivo número uno de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, según el cual para el año 2030 se debe erradicar la pobreza en todas sus formas y dimensiones en todo el mundo.
El estudio representó un primer paso en esa línea. Su objetivo principal fue realizar un diagnóstico detallado de la pobreza en la capital de La Guajira y a partir de allí se presentó una propuesta de las inversiones necesarias para avanzar en su superación. .
En ese mismo sentido se indicó que son pocos los estudios que han abordado el tema de la pobreza en Riohacha y en particular, ninguno presenta el análisis espacial que se propone en el caso, en el cual es posible identificar y cuantificar las necesidades a través de cada uno de los barrios y corregimientos de la ciudad.
Se plantea en el documento que los principales indicadores de pobreza revelan que el empleo informal, el bajo logro educativo y la falta de acceso a servicios públicos domiciliarios son las privaciones con mayor recurrencia en los hogares. Además, estas se concentran en los barrios de la periferia, los corregimientos y la zona rural dispersa, en donde coinciden con un alto porcentaje de población indígena.
A partir del diagnóstico y análisis, se proponen inversiones en cuatro sectores: educación, empleo, vivienda y servicios públicos. El costo total de estas inversiones es de 372,7 millones de dólares, los cuales podrían obtenerse a partir de distintas fuentes, como recursos propios, regalías, cooperación internacional y Presupuesto General de la Nación.
Finalmente, alcanzar el objetivo propuesto para el año 2030 dependerá del fortalecimiento de la gestión pública territorial, a través de una mayor eficiencia en el gasto y en la generación de recursos propios.