Las bici ayudan a la permanencia de los estudiantes en las instituciones educativas.
Por: Betty Martínez Fajardo
Los testimonios de los estudiantes, de las mamás y de los emprendedores dan cuenta de cómo una bicicleta les ayuda a cumplir con sus compromisos.
Esa es una las tareas que viene cumpliendo desde hace cinco años en el departamento de La Guajira, la fundación World Bicycle Relief, una iniciativa que llegó para transformar vidas a través de la movilidad.
Las cifras precisan que en Colombia la organización ha entregado más de 43 mil bicicletas, y en La Guajira más de 10 mil.

Andrew Wright, director país de World Bicycle Relief Colombia, aseguró que es muy grato sentir como las familias wayuu, Wiwa y afrodescendiente han acogido la bicicleta y la han adaptado a su cultura.
Las bicicletas que se entregan están adaptadas a las necesidades de las comunidades, es un vehículo especial que ha sido desarrollada en los 20 años de la fundación para que sea muy resistente, con la capacidad de carga suficiente para el uso diario.
Adicionalmente, reduce en un 20% los casos de ausentismo escolar, en un 42% las llegadas tarde a las escuelas.
Además, cumplen funciones multipropósito, es decir el 59% de los usuarios la utiliza para recolectar agua, y un 36% para cargar leña o carbón.

En ese mismo sentido, Andrew Wright, director país de World Bicycle Relief Colombia, aseguró que el objetivo es seguir creciendo y beneficiando más comunidades en el territorio.
“Nosotros hacemos parte de un grupo grande donde afortunadamente tenemos donantes generosos a nivel mundial, así como la empresa Postobón, esta semana hemos estado celebrando el día mundial de la bicicleta, nuestro compromiso hasta el 2027 es entregar más de 21 mil bicicletas en Colombia, y seguro una gran para para La Guajira”, dijo.
En ese afán por permanecer en el departamento, la fundación cuenta con un equipo local de miembros de la etnia wayuu que trabajan con las comunidades sensibilizando en Wayuunaiki el uso de la bicicleta como un medio de transporte.
Para Andrew, lo más difícil cuando llegó a La Guajira, fue ganarse la confianza de las familias porque lamentablemente muchas comunidades mostraron grandes decepciones por promesas incumplidas del sector privado y público.
“Lo más difícil fue ganar la confianza y cumplir con nuestra palabra que es tan importante en la etnia wayuu, ya tenemos grandes embajadoras, rectores que nos recomiendan con sus conocidos, con sus familias, con sus compañeros”, agregó.
Al tiempo, preciso que espera que los gobiernos locales, regionales y nacional se comprometan más con la bicicleta como alternativa de una solución real para las zonas rurales.
Agregó, que las evidencias de las comunidades confirman en que hay muchísima necesidad de contar con la bicicleta como un medio de transporte amigable con el medio ambiente.

Beneficiarios
“Cuando me entregaron la bicicleta fue un cambio drástico e impactante, porque soy una de las personas que viven en zona rural, alejada de la escuela, tenía que caminar demasiado para poder recibir la educación”, contó, Jainuth Atencio, estudiante de once grado de la institución educativa número siete Madre Laura Montoya, en el municipio de Maicao.
Agregó, “al momento de recibir la bicicleta fue un cambio fascinante, porque se convirtió en un medio de transporte para seguir estudiando y soñando”.
Precisó, que una de sus metas es terminar sus estudios secundarios, y la bicicleta le está ayudando para cumplirla y seguir sus estudios de derecho. “Yo sueño con ser abogado”, expresó.

En tanto, Rosario González, dejó de caminar largos trayectos en busca de un poco de agua, cuando recibió una bicicleta.
“Con la bicicleta nos cambió la vida, les regalaron una sonrisa a los niños de la escuela y ya tienen como llegar temprano”, expresó.
Agregó, que la cicla es multi uso porque pueden recoger con más tranquilidad, el agua, el carbón, la leña, y además vender sus mochilas.

Por su parte, Yanitza Barón Pérez, una mujer afrodescendiente, residente en zona rural del municipio de Barrancas, relató que le ha dado vida a la bicicleta que recibió de la fundación Buffalo.
“Con ella cambió la vida de mi familia porque vivimos en zona rural, mis padres me criaron vendiendo un producto que mi mamá antes vendía en dos ollas, salíamos de la finca al pueblo, el negocio fue creciendo y se hizo una carretilla”, explicó.
Agregó, que el emprendimiento creció con la bicicleta porque en ella recorre la zona rural, llega al pueblo, anuncia el producto y luego lo entrega.
“Mi mamá grita en las calles…los pasteles, los pasteles, los compran o los botó. Hoy en día mi mama ya no tiene que utilizar su gargantea porque mi bici tiene un pito, los clientes lo identifican”, dijo.

En el marco de la celebración de los cinco años de permanencia en La Guajira, la organización entregó 160 nuevas bicicletas a los estudiantes wayuu de la institución educativa indígena # 8 Riritana, sede principal en el municipio de Maicao.
Para World Bicycle Relief, en zonas rurales, la distancia a la escuela es una barrera significativa para la educación, específicamente para las niñas. Las soluciones comunitarias proveen bicicletas resistentes a estudiantes que las necesitan, dando prioridad a las niñas.
Explican que con una bicicleta, los estudiantes llegan puntuales, con energía y listos para aprender, lo que les permite desarrollar su potencial y romper el ciclo de la pobreza.
“Al movilizar a la próxima generación, abrimos camino hacia futuros más brillantes y comunidades más fuertes”, indican.