A las cinco de la tarde de hoy lunes 14 de abril, será sepultado en el cementerio central en Riohacha, el exgobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Ocando, padre del gobernador Jairo Aguilar Deluque.
Durante toda la mañana su cuerpo será velado en la casa de gobierno, a la una y treinta será trasladado a la universidad de La Guajira, donde se le rendirá homenaje póstumo.
A las cuatro llegará a la catedral para el oficio religioso y de alli al cementerio central donde será sepultado.

Homenaje póstumo
Cabe destacar que ayer lunes recibió homenaje póstumo en la alcaldía del Distrito de Riohacha, y en la gobernación de La Guajira.
En la gobernación, el secretario de gobierno, Misael Velásquez Granadillo, en nombre de todos los funcionarios, expresó que Jairo Aguilar Ocando, fue un hombre que dedicó su vida al servicio público con integridad, visión y amor por esta tierra.
«Su legado como exgobernador del departamento, como rector de nuestra Universidad de La Guajira, exalcalde de Riohacha y en tantos otros espacios de liderazgo, ha dejado una huella profunda en la historia de nuestro pueblo», dijo.
Además, que fue un hombre que entendió el valor de educar, de formar, de construir con principios. Un gran ejemplo de rectitud en tiempos de oscuridad, un guía en momentos de incertidumbre.
Puntualizó, hoy, en medio de la tristeza por su partida, encontramos consuelo en las palabras de mi patrono San Agustín: “La muerte no es nada. La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué habría yo de estar fuera de tu mente, simplemente porque estoy fuera de tu vista? No estoy lejos, solo estoy al otro lado del camino.”
Agregó, porque sí, aunque su figura ya no esté entre nosotros, el legado del doctor Jairo Aguilar Ocando seguirá vivo. No solo en usted, señor Gobernador, que ha sabido honrar su ejemplo en su propio camino de liderazgo, sino también en todos nosotros, los guajiros y guajiras que amamos profundamente esta tierra.
Precisó, hoy traigo a memoria aquella frase que dice «los grandes hombres no se entierran, sino que se siembran», y la vida de su padre es una semilla sembrada en el alma del departamento, y sus frutos seguirán creciendo mientras exista en nosotros el deseo de servir con amor, dignidad y compromiso.