El Obispo de la Diócesis de Riohacha, Monseñor Francisco Ceballos Escobar, participó de la ceremonia del lavatorio de los pies, el jueves santo en la catedral Nuestra Señora de los Remedios.

Doce feligreses fueron los discípulos, en donde el prelado recordó lo importante del servicio a la comunidad y a la iglesia.
En el desarrollo del acto litúrgico, monseñor Francisco Ceballos Escobar, pidió a la comunidad una oración por los sacerdotes.
Recordó, que la alegría del sacerdocio es un bien precioso no solo para quien lo recibe sino también para todo el pueblo en el cual el sacerdote es llamado para ser ungido por el óleo de la alegría.
“En esta sociedad que nos ha tocado vivir pareciera que los sacerdotes no tenemos derechos solo deberes”, dijo.
Recordó que tienen el deber de predicar la palabra de Dios a todos, de enseñar la fe de la iglesia en los niños, jóvenes y adultos por medio de la catequesis, de administrar los sacramentos, de visitar a los enfermos y a los sanos, de conducir a Cristo a todos con un amor que no excluye a nadie pero que tenga a los jóvenes y los pobres como a los predilectos.
Así como también de no dejar abandonado a Jesús en el sagrario, de ser un buen pastor en búsqueda de las ovejas extraviadas y curar a las enfermas aunque pasen muchas horas en el confesionario.
Como también defender la dignidad de la persona humana desde la concepción hasta su fin natural como la muerte, cuidar a los niños, a los adolescentes, y a los más vulnerables, y escuchar y caminar con los feligreses.