El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de La Guajira, Álvaro Romero Guerrero, manifestó su preocupación por la crítica situación que enfrenta la Troncal del Caribe, tras el cierre vial ocasionado por la caída del puente Mendihuaca, como consecuencia de la ola invernal.
Esta emergencia mantiene interrumpido uno de los corredores viales más estratégicos del país y genera graves impactos sociales, económicos y de seguridad en los departamentos de La Guajira y el Magdalena.
“Desde La Guajira advertimos con preocupación que, ante la falta de una solución inmediata, personas continúan cruzando por estructuras afectadas y zonas inestables, con riesgo inminente de nuevos colapsos, exponiendo su vida. A esto se suma el cruce fluvial improvisado, una práctica altamente peligrosa que persiste pese a las reiteradas advertencias de riesgo”, señaló el presidente.
El presidente ejecutivo explicó que la caída del puente Mendihuaca ha generado una afectación severa a la movilidad regional, triplicando los tiempos de desplazamiento.
“Trayectos que normalmente se realizan en tres horas hoy pueden tardar hasta nueve utilizando vías alternas, afectando el transporte de pasajeros, la logística de carga y la productividad del Caribe colombiano”, indicó.
Asimismo, alertó sobre el incremento significativo en las tarifas de transporte, tanto de personas como de carga, lo que encarece los costos operativos de empresarios y comerciantes, con impactos directos en el abastecimiento y la economía de los hogares.
Romero Guerrero señaló la afectación directa a 1.236 empresas que prestan servicios turísticos en los municipios de Riohacha y Dibulla, cuya actividad depende de la conectividad terrestre.
“Esta emergencia golpea uno de los principales motores económicos de La Guajira, generando cancelaciones, pérdidas y afectando la imagen del destino turístico”, afirmó.
De igual manera, anotó el impacto sobre el tránsito vehicular entre el Magdalena y La Guajira, por donde circulan, de acuerdo con el Ministerio de Transporte, en promedio 2.513 vehículos diarios, de los cuales 1.381 son automóviles, 705 camiones y 427 buses, lo que evidencia la magnitud de la afectación.
El presidente ejecutivo también señaló la afectación a la operación del Puerto Brisa y Zona Franca Brisa, infraestructura estratégica para el comercio exterior, debido a las dificultades de acceso vial que generan retrasos, sobrecostos y pérdida de competitividad logística.
A esta situación se suma la repercusión directa que el cierre de la vía genera sobre la Concesión Santa Marta–Paraguachón S.A., al tratarse de un corredor bajo su operación, lo que compromete la continuidad del tránsito, la seguridad vial y el normal desarrollo de las actividades asociadas a la gestión y mantenimiento de esta importante infraestructura.
Finalmente, expresó su preocupación frente a la propuesta del Gobierno Nacional de utilizar como vía alterna el corredor Bosconia–Valledupar–Hatonuevo, advirtiendo que esta opción no ofrece garantías de continuidad ni seguridad, especialmente si se tiene en cuenta que el mismo día de la caída del puente Mendihuaca se presentó un bloqueo en el municipio de Hatonuevo, con una duración aproximada de 10 horas, situación que evidencia su vulnerabilidad para asumir el volumen de tránsito actual.
En ese sentido, el presidente ejecutivo se une al llamado urgente de la Gobernación de La Guajira, la Gobernación del Magdalena y la Cámara de Comercio de Santa Marta, para que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Defensa Nacional y el Cuerpo de Ingenieros Militares, en articulación con el Ministerio de Transporte, INVIAS y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, adelante de manera inmediata la instalación de un puente militar, como solución transitoria que garantice la movilidad, la seguridad de los ciudadanos y la continuidad de la actividad económica mientras se ejecutan las obras definitivas.