A través del Programa elarca: Científicas para la Salud, una experiencia formativa y vivencial nacida desde el territorio, la Universidad de La Guajira en alianza con la Organización Los Hijos del Sol, fortalecieron las capacidades humanas, académicas y comunitarias de 30 mujeres del departamento.
Durante el segundo semestre de 2024, las estudiantes beneficiarias y pertenecientes al tercer semestre del pregrado en Nutrición y Dietética de Uniguajira, participaron en esta iniciativa que se enfocó en la escucha activa, el cuerpo y el encuentro colectivo, con el fin de explorar su voz interior y las historias compartidas desde el sentir y la reflexión.
Eleonora Arango Castrillón, miembro de la Organización Los hijos del Sol, abordó temas como la autoestima, la comunicación empática y el liderazgo colaborativo, mediante un enfoque en habilidades sociales y emocionales. En su intervención, expresó que “muchas veces en las universidades se promueve únicamente la educación. Lo que estamos haciendo aquí es tocar sus vidas, decirles: tú eres grande, puedes crecer, y lo que haces tendrá un impacto a futuro. Hoy trabajamos su plan de estudio, pero también las llevamos a conectarse consigo mismas y a proyectarse a largo plazo”.
Paralelamente, la línea de formación académica y vocacional, liderada por la docente Iliana Curiel Arismendy, les permitió afianzar su orientación profesional, se formularon preguntas de investigación, conocieron metodologías de trabajo en semilleros e identificaron retos como la desnutrición infantil y el sobrepeso en jóvenes y adultos mayores. “La ciencia no comienza en los laboratorios. Comienza en la pregunta que nace en el corazón de una mujer que quiere cambiar su entorno”, afirmó Curiel.
Cierre de la segunda fase de elarca: jóvenes que florecen en la ciencia desde La Guajira
Como cierre de esta experiencia, se realizó la Jornada floreSER, organizada junto al laboratorio Novo Nordisk Colombia, concebido como un espacio simbólico y creativo destinado a destacar el liderazgo femenino en contextos de vulnerabilidad, reafirmar el compromiso institucional con la equidad de género, el empoderamiento juvenil y la construcción de ciencia con sentido social. Además, se hizo entrega de 30 computadores a las graduadas de la primera cohorte del programa elarca como aporte a su formación.
“Apoyar a mujeres y cerrar brechas en los territorios es una de las cosas que más nos mueve. Creemos que respaldar procesos investigativos con enfoque de género es clave para transformar realidades. Hacerlo de la mano de organizaciones como Los Hijos del Sol y la Universidad de La Guajira, nos permite dejar una semilla con impacto duradero”, anunció Patricia Field, gerente de Novo Nordisk.
Por su parte, Kylie Soto Barros, estudiante wayuu de Riohacha y una de las participantes de la iniciativa precisó que “elarca me enseñó que no hay sueños pequeños. Yo quiero ser científica, y también quiero que las niñas de mi comunidad sepan que ellas también pueden”.
Este programa se perfila como una propuesta pedagógica transformadora, capaz de sembrar proyectos de vida con un enfoque territorial y humano, que amplía la misión de la institución en el sentido de formar profesionales íntegros que perciban, aprehendan, generen, apliquen y transformen saberes.
En cada rancheria en las comunidades wayuu en el departamento de La Guajira, la bicicleta es uno de los medios de transporte preferido para sus desplazamientos en el extenso territorio.
En las comunidades wayuu de La Guajira, el molino ocupa un lugar de privilegio siempre debajo de un arbol, para moler el maiz y preparar las arepas y la chicha para su alimentaciòn diaria. Foto: Betty Martinez
Dibulla
El Mar y el río se encuentran para pintar de colores los hermosos atardeceres que la comunidad puede disfrutar en el municipio de Dibulla.. La naturaleza en su esplendor. Foto: Betty Martínez Fajardo.
Los indígenas wayuu, de la comunidad de Tocomana, jurisdicción del municipio de Manaure, siguen esperando el apoyo de la administración municipal, para poder mejorar su entorno, especialmente la adecuación de las aulas escolares donde sus niños cursan hasta el quinto grado.
En el camino de la esperanza wayuu, un indígena buscando el progreso para su pueblo se topa con los gigantes Molinos de Viento, e inicia su apuesta por la energía eólica.