Uniguajira ratifica su compromiso con la flexibilidad académica y ampliación de cupos para comunidades étnicas.

La admisión diferencial y la permanencia estudiantil han sido unas de las tareas prioritarias para la Universidad de La Guajira en los últimos cuatro años. Resultado de ello, es el ingreso a la institución de cerca de 6 mil 300 jóvenes pertenecientes a grupos étnicos entre los más de 19 mil admitidos a los diferentes programas ofertados por la Alma Mater de 2018 a 2021.

Este mismo compromiso, ha llevado a la universidad a abrir espacios de diálogo con diferentes actores sociales como el recién cumplido Consejo Académico extraordinario, en el que participaron estudiantes wayuu y miembros de la Junta Mayor Autónoma de Pütchipü’ü. El objetivo central de la actividad fue propiciar un trabajo colaborativo para mejorar las estrategias institucionales enfocadas en la reducción de los índices de deserción, la flexibilidad académica y la ampliación de cupos para comunidades étnicas.

En el encuentro, Arinda Fuentes Orozco, directora de la Oficina de Admisiones, Registro y Control Académico, precisó que alrededor del 70% de los alumnos que reportan su condición étnica durante el proceso de inscripción, es wayuu. “Lo que permite a Uniguajira tener mayor claridad para el planteamiento de acciones y el acompañamiento desde el ingreso hasta la graduación exitosa de estos jóvenes”, puntualizó.

Sobre esto, la vicerrectora académica Hilda Choles Almazo añadió que también se destacan otras acciones como la realización de preuniversitarios para garantizar el desarrollo de competencias académicas y la implementación de una política de multilingüismo que reconoce y valida al wayuunaiki como la lengua propia de los estudiantes pertenecientes a la etnia y como segunda lengua para aquellos que deseen aprenderla.

“De manera general, existe una responsabilidad social de la universidad, focalizada en lograr no solo el aumento de las cifras de admisión, sino también un proceso de nivelación y permanencia en la institución de los alumnos, porque no es únicamente admitirlos, sino mantenerlos”, agregó la directiva.

Miembros de la Junta Mayor Autónoma de Pütchipü’ü.

Por su parte, Andrónico Urbay, coordinador de la Junta Mayor Autónoma de Pütchipü’ü expresó que es indispensable continuar direccionando los discursos hacia su aplicación y garantizar la protección de los derechos de la población wayuu, entre ellos el del acceso a la educación superior.

“La Alma Mater como centro de pensamiento debe velar porque la sociedad en general tenga conocimiento amplio de la diversidad cultural, lo cual inicia con lo que se imparte en las aulas. Ningún espacio, incluido el académico, se puede extraer de la interculturalidad y por eso insistimos en aclarar, que el pueblo wayuu no es residual, no complementario no es subalterno” enfatizó la autoridad tradicional.

Entretanto, el investigador wayuu Guillermo Ojeda Jarariyu, sostuvo que “este tipo de acercamientos permiten contrastar la información que se tiene de la realidad de los territorios indígenas con los datos que maneja la Universidad de La Guajira a partir de la aplicación de sus estrategias, con el fin de proponer soluciones mucho más efectivas”.

Ojeda especificó que en las comunidades wayuu se han identificado varios factores que generan el deterioro de sus valores culturales como: el narcotráfico, la prostitución y el suicidio y que su intención está en poder combatirlos con el acceso de los jóvenes a la educación superior. “Junto a Uniguajira construiremos estrategias para la preparación de los wayuu, el respaldo a su vocación profesional y un aprovechamiento al máximo de sus virtudes de aprendizaje”, concluyó.

En este sentido, María Isabel Cabarcas Aguilar, egresada de Trabajo Social y docente del centro educativo, dijo que “los riesgos a los que se enfrentan hoy los grupos étnicos son más amenazantes, y es allí, donde la academia se vuelve determinante para generar transformación social”. Además, agradeció al rector Carlos Robles Julio por el compromiso que logra reflejar en la apertura de estos espacios y el respaldo a algunas iniciativas planteadas como la creación de escuelas especializadas al interior de los programas académicos para el abordaje de temas como la etnomedicina y la apropiación de la lengua materna.

El Consejo Académico se desarrolló de manera semi- presencial.

Al finalizar la jornada, el estudiante de Derecho Leopoldo Freyle Ipuana presentó una propuesta a los integrantes del Consejo Académico de la Alma Mater, que busca entre otras cosas, formalizar el acompañamiento del pueblo wayuu a las gestiones institucionales a través de una comisión designada por la Junta Mayor Autónoma de Pütchipü’ü y jóvenes de la etnia adscritos a cualquier programa de la universidad. Así como un proceso de amnistía para el reintegro de los alumnos desertores y la asignación de un representante wayuu en el Consejo Superior.

La rectora encargada Ana Barajas Brito manifestó que “una vez más queda ratificado el compromiso institucional, el cual se seguirá demostrando a través de la formación integral e intercultural y la entrega de los profesionales que están esperando y necesitando las comunidades indígenas y afrodescendientes”.

Conviene mencionar que Uniguajira a través de la Oficina de Bienestar Social Universitario ejecuta jornadas y acciones que fomentan el rescate y la visibilidad de los valores culturales de este grupo étnico, como las competencias de juegos tradicionales y la elección de la Majayut, mientras que las facultades académicas orientan los trabajos de grado de los estudiantes hacia la comprensión de las dinámicas de cada territorio.

Todos los aportes registrados en la sesión serán analizados por las directivas institucionales, quienes determinarán su viabilidad y serán garantes del trabajo colaborativo que se adelantarán con los representantes de la etnia wayuu. 

Claudia Márquez Castro

Periodista Uniguajira

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