Cinco razones para soñar en La Guajira como símbolo de la transformación de Colombia.

Por: Luís Eduardo Romero Sierra.

“Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”. Gabriel García Márquez. Esta frase representa una cuota de esperanza para mirar el futuro de nuestro departamento. Si bien, han sido tiempos difíciles, muchos son los motivos que alimentan la perseverancia en sacar adelante esta región. Por lo anterior, escogí cinco razones que quiero compartir.

1. Volver al campo: si bien las actividades de agropecuarias han representado aproximadamente el 4% de la producción departamental en la última década, para el 2020 este sector fue el que mayor crecimiento tuvo, al pasar de 473 mil millones de pesos a 527 mil millones (incremento de 11%). Mientras tanto la minería perdió participación en la estructura económica, teniendo en cuenta que en el año 2019 representaba el 37,6% y en el 2020 llegó a 18,3% del PIB de La Guajira.

Vale la pena señalar que la variedad geográfica de nuestra región, con presencia de todos los pisos térmicos, otorga ventajas comparativas frente a otras zonas del país. Además, su baja humedad relativa y alta luminosidad hacen de este territorio un espacio excepcional para la producción hortofrutícola. En complemento, se destaca que el departamento tiene una gran oportunidad en el creciente mercado nacional e internacional de la carne de cordero. De acuerdo al Instituto Nacional Agropecuario, para este año, la población de ovinos en el país es de 1.779.697, donde el 43,6% de los animales se ubican en La Guajira. De la misma forma, para los caprinos, la población es de 1.136.839 animales, donde la península concentra cerca del 79%.

2. Ubicación estratégica: vale la pena señalar que nuestra región cuenta con una ubicación estratégica apta para responder a la dinámica del mercado nacional e internacional. Además de mantener conexión aérea con Bogotá, a través de vuelos diarios, hay algunos indicadores de referencia destacados por el centro de pensamiento GUAJIRA360º. Por ejemplo, desde Riohacha se puede acceder por vía terrestre en una hora a 452.000 personas, en dos horas a 727.000 (parte de estas en Magdalena y Cesar) y a tres horas a 3.000.000 de personas. Este último número es mayor a la población a la que se puede acceder desde Valledupar en el mismo tiempo (1.428.000).

Por vía marítima, se puede acceder a las islas de la cuenca del Caribe que en conjunto suman una población de 42 millones. Por su ubicación, La Guajira tiene una ventaja comparativa propicia para el desarrollo portuario. En la actualidad cuenta con dos puertos de gran calado, Puerto Bolívar y Puerto Brisa, este último con capacidad de recibir buques de hasta 180.000 DWT (similar a la del Puerto de Cartagena). Un hito de este año fue la llegada de los primeros aerogeneradores de parques eólicos a través de este puerto; siendo el desarrollo de energías alternativas, otra de las potencialidades que ofrece La Guajira por su ubicación. Las imágenes del buque ‘Malcolm’ hablan por sí solas.

3. “Somos la reserva de la imaginación del país» Weildler Guerra. La riqueza cultural de nuestra región define parte de la identidad de los guajiros y las guajiras. No en vano, en el territorio convergen distintas etnias, siendo la población Wayúu la más numerosa. Es así como podemos destacar la variedad de festivales a lo largo del territorio, por ejemplo, el Francisco El Hombre en Riohacha, alusivo a la música vallenata (Media Guajira); el festival de la cultura Wayúu en Uribia (Alta Guajira); Festival Cuna de Acordeones en Villanueva (Baja Guajira), este último declarado Patrimonio Cultural y Artístico de la Nación.

De acuerdo a la Cámara de Comercio de La Guajira, entre 2016 y 2020 se registraron 326 empresas pertenecientes a la ‘economía naranja’, entre las que sobresalen las actividades de espectáculos musicales en vivo (77) y las actividades de fotografía (47). Si bien, este es un sector que ha hecho parte de nuestro ADN, es necesario aprovechar el potencial económico que ofrece.

4. Turismo: a pesar de que la pandemia frenó la dinámica del sector turístico a nivel internacional, La Guajira venía dando señales importantes. Por ejemplo, entre 2018 y 2019, visto desde la demanda del departamento como destino, el número de pasajeros aéreos tanto nacionales como extranjeros sumaron cerca de 130 mil. En el caso de internacionales, en los años en referencia, se tuvo una variación de 179%. De la misma forma, la cantidad de pasajeros aéreos nacionales aumentó cerca del 50%. Otro de los indicadores, es la ocupación hotelera. Tomando como referencia a Riohacha en el periodo de Semana Santa, de acuerdo a un estudio de la Cámara de Comercio, mientras que en el 2017 dicha ocupación fue de 64% para el 2017, al 2019 llegó a 70%. Vale la pena señalar que el 87% de los huéspedes eran nacionales.

Desde la oferta, también se identificó una dinámica interesante en el sector, previa pandemia. Mientras las empresas de turismo con registro mercantil nuevo a 2017 fueron 118, en el 2019 aumentaron a 151 (28%). De la misma forma, en relación a registros mercantiles renovados, estas pasaron de 417 a 577, representando una variación de 38%. En relación a la oferta de habitaciones y camas, tuvieron un incremento aproximado de 32% para el periodo referenciado. De esta forma, al 2019 los prestadores de servicio turístico contaban en total de 5.032 habitaciones y 9.138 camas para la atención de visitantes.

5. Activismo juvenil y participación ciudadana: por último, quiero destacar el rol que los jóvenes han asumido en el reclamo de sus derechos a nivel nacional, pero en particular, los de nuestra guajira. Hay una juventud que refleja el espíritu de alegría que nos caracteriza, pero, además, ha demostrado a través del civismo y la presentación de propuestas, que se puede lograr posicionar en el debate regional, la búsqueda de soluciones en los problemas estructurales de la región. Vale la pena señalar que Riohacha se encuentra entre las ciudades con mayor desempleo para este grupo poblacional.

El reto será insistir en la disminución de barreras de una participación ciudadana, donde logremos tender puentes entre las diferentes visiones de región que tenemos. Sin duda, con nuevas voces invitando a una construcción colectiva, haremos de La Guajira un símbolo de la transformación de Colombia.

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