Dunas de Mayapo podrían colapsar por su composición natural.

 Por: Agencia de Noticias de la UNAL

En el primer análisis de suelo de Mayapo, una de las zonas con mayor desarrollo turístico de La Guajira, se estableció que las dunas presentan características particulares como la mineralogía, la estructura del suelo y las variaciones altas de succión, que las hacen moderadamente susceptibles al colapso.

La investigación fue adelantada en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín y en el laboratorio Cerema de Toulouse (Francia), por la ingeniera geológica Manuela Teherán Ochoa, magíster en Ingeniería Geotécnica, quien explicó que la planificación urbanística en esta zona del país ha sido insuficiente frente al alto desarrollo constructivo, en especial de hoteles y centros vacacionales.

“En esta región se están construyendo edificios y hoteles muy cerca de la playa, y las dunas están a 30, 40 y 50 m de la costa, por lo que la idea del estudio surgió de la necesidad de conocer con certeza cómo estaban compuestos los suelos, cómo se comportaban y cuáles eran las cargas a las que colapsaban. Eso fue lo que hicimos con ensayos en la UNAL y en Francia”, detalló la investigadora.

Las dunas son una geoforma que constituye parte del concepto de depósitos eólicos: suelos transportados por el viento. En Colombia las más conocidas son las del Taroa, también en La Guajira, que no se encuentran consolidadas, es decir que el viento transporta los granos y están sueltas, como la arena de la playa.

“En Mayapo, en cambio, las dunas son un poco más consolidadas, lo que quiere decir que sus granos tienen tamaño similar sobre los que ya incluso ha crecido vegetación”, detalla la investigadora.

Su estudio se dividió en tres partes que permitieron entender cómo se comportan los suelos, qué diferencias presentan las dunas frente a otras del mundo, y cómo era su mecanismo de colapso. Para eso se tomaron muestras de terreno, mediciones en los puntos a caracterizar y se usaron herramientas como edómetros y microscopios electrónicos de barrido.

En la primera fase se estudió la microestructura y mineralogía del suelo, con ensayos de difracción de rayos X y la ayuda de microscopios ópticos. “Se identificó la forma y estructura de los granos y se realizaron ensayos de energía dispersiva para observar la distribución de los elementos en las dunas”, agregó la investigadora.

Macroporos y sal

En este punto se pudo establecer que las dunas de Mayapo están formadas por granos de tamaño similar, que están conectadas, y que, por el hecho de estar cerca del mar, tienen sal y una estructura porosa que influye en el colapso.

Luego se estudió la influencia del agua y las lluvias en el suelo a través de dos métodos: el de conductividad eléctrica –para obtener la succión osmótica (sales disueltas en agua)– y el de filtro de papel para obtener la curva de retención de agua. “Cuando hablamos de succión nos referimos a la capacidad del suelo de absorber y retener el agua”, explica la magíster Teherán.

Agrega que “con estos ensayos se confirmó que el suelo presenta gran cantidad de macroporos entre los granos, además de algunos microporos, y que por eso presenta bajos niveles de succión que, en su mayoría, están controlados por los macroporos. A eso se suma la concentración de sal que influye en la succión osmótica, afectando su capacidad hidráulica”.

La tercera parte del estudio consistió en ensayos de compresibilidad para estudiar el comportamiento volumétrico del suelo y la influencia del agua en el colapso. En este punto se hicieron ensayos con edómetros de la UNAL y pruebas más avanzadas en Toulouse, con las cuales se vio cómo se comportaba el suelo a diferentes niveles de succión y cómo influyen las presiones de aire y agua.

“Uno de los aportes de la investigación en generación del conocimiento es entender la composición, la estructura y la succión de las dunas de Mayapo y su relación con la susceptibilidad al colapso; también los ensayos de compresibilidad que se realizaron, pero aún hay mucho camino por recorrer en cuanto a la mecánica de suelos se refiere”, advierte la investigadora.

Los resultados de este estudio permitirán continuar con nuevas investigaciones para una mejor planificación urbanística en Mayapo y que las construcciones proyectadas tengan menores riesgos.

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