Casos de feminicidio en La Guajira siguen en la impunidad.

La Fiscalía investiga.

Por: Betty Martínez Fajardo

En el lapso de tiempo de seis meses, han sido asesinadas cinco mujeres en el departamento de La Guajira, tres pertenecen a la etnia wayuu, dos son menores de edad, además de una extranjera.

El cuadro no puede ser mas desalentador, especialmente cuando en la cultura wayuu la mujer tiene un alto valor, y jamas se atenta contra ellas.

El pasado domingo 15 de noviembre de 2020, se reportó la desaparición de Neylis Johana Salas Navarro, una niña de 12 años, quien la tarde del sabado salió a casa de otra persona carcana a la familia pero nunca regresó a su hogar, en la comunidad Madre Vieja del resguardo indígena de Caicemapa.

El cuerpo de la niña fue hallado calcinado en la montaña de la comunidad de Madre Vieja,  muy cerca a unas cenizas, de acuerdo al primer reporte de los agentes de Policía y del Ejército, quienes con miembros de la comunidad participaron de la búsqueda.

 “Lo que se lograba observar eran como unos huesitos quemados, y había algo como si hubieran cavado y tapado, entonces eso nos alarmó mucho de que coincidencialmente  estuviéramos buscando a la niña y estuvieran el tema del huesito, nos llamó la atención y alertamos a las autoridades que hicieran el ingreso al resguardo para que verificaran si estaba parte del cuerpo ahí”, dijo Carolina Pérez, Gobernadora del Resguardo de Caicemapa.

La  mamá de Neylis Johana Salas Navarro, es una extranjera,  quien llegó al resguardo hace 12 años con su pequeña donde fue acogida por la comunidad, allí  creció  aprendiendo los usos y costumbres de la cultura wayuu de la mano de otros ocho hermanos.

En un consejo de seguridad, se determinó por parte de la administración departamental, aportar la suma de diez millones de pesos como recompensa que se sumó a otros diez de la administración municipal de Distracción para un total de 20 millones, a  quien entregue información que permita la captura de los responsables de la trágica muerte de Neilys Johana.

El pasado dos de abril de este 2021, se denunció, el asesinato de la líder social y autoridad tradicional Aura Esther García Peñalver, de la comunidad de Arronshy en el municipio de Uribia

En su momento, se informó que Aura Esther, fue asesinada cuando llegaba a su comunidad en compañia de su esposo, cuando fue emboscada por dos sujetos desconocidos que se desplazaban en una motocicleta y le dispararon en varias oportunidades.

La lider social murió en el sitio del hecho, en tanto su esposo salió ileso del atentado.

La Organización Nacional Indígena ONIC, en sus redes sociales lamentó el asesinato de Aura Esther, e indicaron que la lideresa había recibido amenazas  a través de llamadas telefónicas y mensajes de texto,  razón por la cual solicitó ante las autoridades competentes,  medidas de protección para resguardar su seguridad y de las mujeres wayuu de su comunidad.

El tercer caso corresponde a una mujer extranjera identificada como Blanca Irene Pirela Osorio, asesinada el pasado jueves 28 de abril de 2021, en inmediaciones del corregimiento de Ware Ware en el municipio de Albania.

Se conoció que Pirela Osorio, de 47 años de edad era oriunda del Estado Zulia en Venezuela, y hace tres años había llegado a La Guajira. Estaba viviendo en la comunidad de Wanaparepo con su hijo de 7 años, laboró en algunas instituciones oficiales de la localidad.

Una de las hipótesis de las autoridades es que al parecer habrían sacado de su vivienda a la mujer, y al parecer fue asesinada en el mismo sitio donde hallaron su cuerpo.

El cuarto caso corresponde a la Trabajadora Social Luz Dary Cotes Ballesta, quien habría muerto por asfixia mecánica, y cuyo cuerpo fue encontrado sin vida al interior de un motel en la ciudad de Riohacha, la noche del jueves 29 de abril de este 2021.

Se logró establecer luego de la inspección técnica del cadáver por parte de investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación y la Sijin, que el cuerpo de la mujer miembro de la etnia wayuu, no presentaba heridas con arma de fuego ni corto punzante, pero si moretones en su cuello.

Se conoció que los investigadores del CTI y la Sijin, están tratando de encontar el conductor del taxi en que se transportó Luz Dary hasta el motel, el cual también habría movilizado a la persona que al parecer pudo haberla asesinado.

El quinto caso, tiene que ver con la menor wayuu de 16 años Yeini Elena Epieyú Gouriyú, cuyo cuerpo fue encontrado semidesnudo en un sector enmontado sobre la vía que del municipio de Fonseca conduce al corregimiento de El Hatico, al parecer también murió por asfixia mecánica.

De estos cinco casos hasta el momento las autoridades no han capturado a ningún responsable, lo que ha generado varias protestas por parte de organizaciones indígenas, colectivo de mujeres wayuu, lideres sociales y comunidad en general.

Los familiares de las mujeres asesinadas, siguen exigiendo que estos crimenes no queden en la impunidad, y solicitan la intervención de organizaciones de Derechos Humanos buscando protección de la violencia de género.

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