El CPB condena ataques contra los medios.

Propone diálogo patriótico frente a la crisis social y economica del país.

Para el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB) es fundamental que se discutan sin dilación las razones objetivas de las protestas sociales, se concerten y ejecuten las soluciones a las necesidades expresadas por la población, en plazos definidos para superar la actual crisis económica y social del país.

El gremio más antiguo y representativo de periodistas manifiesta que es hora de dejar los recursos retóricos y cálculos políticos para buscar, en cambio, los correctivos reales a necesidades reales de los colombianos.

El CPB considera que es indispensable un ‘diálogo patriótico’ entre el gobierno y los voceros de la protesta y de la ciudadanía para elaborar y desarrollar una agenda que facilite la identificación de las salidas en el corto, mediano y largo plazo, a la problemática nacional.

Condena también la violencia, el crimen y el vandalismo, al que no ha sido ajena la prensa, sin importar de donde provengan y confía en que los reclamos pacíficos merezcan ser acogidos y tengan pronta respuesta.

El CPB reitera y reclama, sobre todo, el derecho democrático al libre ejercicio del periodismo y el trabajo de los periodistas, sin ataques a sus instalaciones, amenazas, agresiones y difamación para impedir o distorsionar su labor esencialmente informativa. 

El Círculo subraya que para una democracia consolidada se necesita no solo del respeto a las libertades ciudadanas, entre ellas la libertad de expresión y de opinión, sino de la diáfana separación de los poderes públicos y, como complemento, el ejercicio de su control por la oposición. 

Diálogo franco para salir del atraso y la crisis

La delincuencia de todo orden, la pobreza, el desempleo, la precaria atención en salud y educación y la informalidad, demandan atención integral mediante un plan de desarrollo a largo plazo, de obligatorio cumplimiento, independientemente de quien gane las elecciones.

La cárcel y el castigo son correctivos temporales, mientras la educación y el trabajo son soluciones estables de largo plazo. El país requiere con urgencia un plan que lo saque de este atraso.   

El diálogo franco debe incorporar la progresividad tributaria, la salud y la educación como derechos, la planeación a largo plazo, la formalización para construir estructura económica y social, el voto obligatorio y electrónico y un severo régimen de sanciones contra la corrupción. 

Son muchos problemas y necesidades aplazadas, pero reclaman ya soluciones diversas, mesas de diálogo especializadas y agendas de rápida ejecución con cronogramas de efectivo cumplimiento.

El gremio periodístico continuará, en estos escenarios, cumpliendo con su misión de informar a las audiencias, de acuerdo con sus principios éticos, fundamentos democráticos y responsabilidad social.

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