Volvió la Semana Santa.

Luís Alonso Colmenares Rodríguez

Mañana domingo comienza la Semana Santa con la tradicional procesión de los ramos que, en el calendario litúrgico de la iglesia católica, recuerda la pasión de Cristo a partir de su ingreso a Jerusalén.

La Semana Santa es una celebración milenaria que, de acuerdo con la historia de la humanidad, empezó en el siglo II como la conmemoración del triduo sagrado, relacionado con la pasión, muerte y resurrección del hijo de DIOS.

Luego del domingo de ramos, y con el paso de los años, se han ido agregando celebraciones para cada día de la semana.

En algunas partes del mundo cristiano, el Lunes Santo se ha ido estableciendo un acto que se constituye en disponer unas guardias para custodiar el Cristo en cada Iglesia que permanecen abiertas para que las personas devotas hagan la vigilancia en grupos.

El Martes Santo se conmemoran la traición de Judas y las negaciones de Pedro, y las iglesias que lo celebran realizan obras de teatro en las que se representan la conversación de Jesucristo con sus discípulos en los momentos previos a tales hechos.

El Miércoles Santo se acaba la Cuaresma y tiene comienzo la Pascua, haciendo referencia a la reunión del Sanedrín para condenar a Jesucristo. Se lleva a cabo la celebración de la eucaristía para dejar los monumentos a la espera de los visitantes.

Los días más fuertes comienzan el Jueves Santo con la celebración de la última cena de Jesucristo con sus discípulos la cual se incluye a partir del siglo V, y el lavatorio de los pies que este año será controlado por consecuencia de la pandemia.

Con el paso de los años se agregó la procesión del vía crucis para llevarlo a cabo el Viernes Santo, que está relacionado con la adoración de la santa cruz, emblema del cristianismo, y que resume en su figura la redención del mundo. En varios países el día viernes acostumbran vestir de negro.

El Sábado Santo fue establecido como el día del ayuno, en el cual no se hacen celebraciones litúrgicas y es día de profunda reflexión cristiana, interpretado como el paso de la muerte a la vida. Al llegar la noche se lleva a cabo la bendición del agua y del fuego, conocida como la vigilia pascual, y vuelve la celebración de la misa.

Siempre se ha considerado el Domingo de Resurrección como el día más importante de la Semana Santa, es el día de la alegría, ya que es el día de la pascua, de la resurrección y de la vida cristiana. La misa se centra en alabar a DIOS por su infinita misericordia.

En Colombia, de mayoría católica, se vinculan muchas familias a las celebraciones de Semana Santa, que son muy reconocidas por la imponencia y majestuosidad de sus procesiones, en algunos casos, y por el sacrificio de los participantes en otros casos.

Así, son reconocidas y concurridas la celebración de procesiones en Popayán, Pamplona y Tunja, peregrinación a la Basílica del Señor de los Milagros de Buga, el Festival de Música Sacra en Mompox, los flagelantes de Santo Tomás en el departamento del Atlántico, el recorrido por la Catedral de sal en Zipaquirá, el ascenso al cerro de Monserrate en Bogotá, ya sea por teleférico, funicular o por medio del sendero peatonal, pero este año tiene limitaciones como consecuencia de la pandemia del COVID 19.

La Semana Santa que empezamos a celebrar mañana la tenemos que seguir viviendo a distancia, y debe ser la oportunidad para asumir una actitud de equilibrio personal y armonía social, desde la paz interior y las relaciones sociales, es decir, desde la actitud personal hasta las relaciones con las demás personas, con la naturaleza, con el mundo que nos rodea. Ser tolerantes y justos para dejar de ser mezquinos y egoístas.

A partir de todo lo que hemos vivido durante el último año, la Semana Santa que empieza mañana debe ser algo más que la oportunidad para pasar vacaciones.

La información general del país respecto al aumento de los contagios por la pandemia del COVID-19 deben llamar la atención y tener en cuenta que la vacuna no está acabando con el virus sino inmunizando a las personas.

Debemos seguir aplicando las medidas de bioseguridad, en el sentido de usar el tapaboca en todo momento, lavado permanente de las manos y mantener el distanciamiento.

Pero además, es la oportunidad para reflexionar acerca de nuestra conducta, de nuestra propia vida y la relación con los demás. Para vivir conforme a los designios del Reino de DIOS. Un Reino que no tiene semejanza con los reinos del poder y la riqueza que ha construido la humanidad cambiando la jerarquía de los valores para anteponer, por sobre todo, los intereses materiales.

En medio de la incertidumbre en que vivimos desde hace un año, hagamos esta Semana Santa un esfuerzo de renovación para cambiar de actitud de manera positiva, procurando nuestro bien y el de todos los que nos rodean. Es una invitación a un cambio profundo de liberación personal y colectiva, para abandonar el egoísmo y asumir una actitud de tolerancia para trabajar por el bien común.

Piénselo…

 @LcolmenaresR

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