El arte de la tejeduría, una terapia sanadora.

El SENA tiene presencia en todos los municipios de La Guajira, principalmente
en comunidades indígenas donde se fortalecen sus actividades comerciales como la pesca
y la artesanía, respetando sus usos y costumbres gracias a la sabiduría de instructores de
la etnia Wayuu.

“Qué hermoso es que todos entendamos que debemos valorar el trabajo de los demás, recordando que sencillo no es lo mismo que
barato, y que cualquier trabajo requiere de creatividad, tiempo y dedicación”.

Con tono pausado, voz dulce y firmeza en sus palabras, iniciamos una amena conversación con María Magdalena Ramírez. Magola, o Mago, como todos la conocen, es una mujer que le ha hecho frente a las adversidades con determinación, y sigue entrelazando sueños e historias a través del arte de la tejeduría que enseña a sus aprendices.

Magola está vinculada al SENA como Instructora desde el año 2007 en el programa SENA Emprende Rural – SER, “y desde entonces mi labor ha sido formar a todas aquellas personas que desean aprender o perfeccionar técnicas a la hora de hacer mochilas, chinchorros y demás artesanías de nuestra etnia que sean hechas con hilos”, explica.

Creciendo entre hilos de colores

Mago es una orgullosa representante de la cultura Wayuu, hija del clan Uriana. Nació hace 64 años en una comunidad indígena ubicada en el kilómetro 67, cerca de Maicao, La Guajira, llamada “Ranchería La Paz”. Viste la manta tradicional y guaireñas con elegancia, dándole valor a su liderazgo en la comunidad y significado a su identidad como mujer Wayuu.

“Desde niña sentí un especial gusto por los tejidos y todas nuestras artesanías que hacen parte vital de nuestro bagaje cultural. Así que me hace muy feliz trabajar en lo que me gusta, enseñar la tejeduría a indígenas y alijunas”, expresa Magola, con un brillo inevitable en sus ojos.

Y es que Magola cuenta que desde niña, cuando veía tejer a sus hermanas, esperaba que ellas se fueran a almorzar para acercarse a descubrir los tejidos qué hacían.

Le interesó tanto que le pidió a su madre que le enseñara a tejer y desde que aprendió, valora tanto el acto de tejer porque “es como una terapia sanadora. Relaja, hace que te olvides de los problemas que puedas tener en esos momentos. Tejer conecta e inspira”

Considera, además, que el Wayuunaiki, su lengua materna, debería enseñarse con más compromiso porque hace parte de su patrimonio ancestral e inmaterial.

“Enseñar Wayuunaiki es otra actividad que me gustaría fortalecer con mis aprendices. Se hace necesario darlo a conocer a personas que vivan en este territorio y fuera de él, que se enamoren de nuestra cultura”, reflexiona.

Una mujer emprendedora

Actualmente, Magola cuenta con dos emprendimientos. Teje y comercializa artesanías Wayuu, todas fabricadas a mano, y cuenta con un restaurante llamado Jemetsú Wekuin, o Comida Deliciosa en Español, donde ofrece alimentos típicos Wayuu a propios y visitantes.

Desde el SENA, resaltamos su labor como una mujer que representa con excelencia al gremio de los artesanos en La Guajira, hombres y mujeres laboriosas que con sus manos crean piezas de gran valor y de esta manera conservan la memoria histórica de sus comunidades.

¿Por qué se celebra el Día del Artesano?

El motivo obedece a la ocupación de José, esposo de María y padre adoptivo de Jesucristo, quien de oficio era carpintero y artesano. En Colombia se celebra todos los 19 de marzo aunque esta fecha varía en algunos países de América Latina.

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