Abejorros de Colombia estarían amenazados.

Por: Agencia de Noticias UN

Es urgente incrementar la investigación en insectos como los abejorros para generar más y mejores evaluaciones. Foto: Unimedios.

Siete de las nueve especies del género Bombus (o abejorros) estarían bajo alguna categoría de amenaza en el país, según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Estos abejorros se encuentran en condiciones de fragmentación severa, disminución continua y proyectada en la ocupación y calidad de hábitat, y tres especies se categorizan como “casi amenazadas”.

La bióloga Laura Alexandra Rojas, investigadora del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que generalmente los insectos son ignorados tanto en las evaluaciones de amenaza como en los planes para identificar áreas prioritarias de conservación de la biodiversidad.

Algunos argumentos para esta exclusión es la enorme diversidad de especies y el bajo nivel de conocimiento de estas, aunque recientemente se ha empezado a reconocer la importancia de los insectos al demostrar su rol clave como polinizadores.

Dentro de este grupo, los abejorros son una de las especies más estudiadas: existen unas 250 en el mundo, 42 desde el sur de México hasta el norte de Argentina, y en Colombia hay registros de alrededor de 9 especies.

“La Lista roja de especies amenazadas de la UICN aporta evaluaciones globales de riesgo para las 9 especies, varias de las cuales no tienen información disponible, lo que no permite establecer su estado de conservación y grado de amenaza, por lo que el objetivo de su proyecto fue evaluar dicho estado en el país” explica la investigadora Rojas.

Para eso se usaron los criterios de la UICN, que van desde las especies no evaluadas, con datos insuficientes, preocupación menor, casi amenazados, vulnerable, en peligro, en peligro crítico, extinto en vida silvestre y extinto.

Según la información disponible para los abejorros de Colombia fue posible establecer tres categorías, las proyecciones futuras, la extensión de presencia y el área de ocupación.

Escenarios de cambio climático

“Las proyecciones fueron propuestas en 2020 por dos investigadores, quienes usaron una metodología de modelación; la pérdida de hábitat se calculó bajo dos escenarios de cambio climático probables para el 2050 y se hizo un promedio para la evaluación”, revela la investigadora Rojas.

Para calcular la presencia se usó la base de datos del Laboratorio de Investigación de Abejas Silvestres (Labun), de la Colección de Insectos de la Universidad del Quindío y algunos datos de especímenes colectados y registrados en el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SIB).

Para saber su distribución se dibujó un polígono en el que la probabilidad de presencia de los abejorros es de entre 75 y 99 %; para todas las especies se realizaron ajustes particulares según su hábitat.

De las 9 especies, 4 están asociadas con el páramo, y su área de ocupación se registró por el Atlas de páramos de Colombia del Instituto Humboldt. Otras tres se encuentran en el bosque de niebla, según el Mapa de ecosistemas continentales costeros y marinos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam, 2017).

Categorías de evaluación

La primera categoría evalúa la reducción de las poblaciones en los últimos 10 años; con la información disponible fue posible sospechar una reducción de 5 de las 9 especies colombianas, porque también ha disminuido el área de ocupación, pero no se pudieron evaluar las 4 especies de páramo.

El segundo evalúa la distribución geográfica y su presencia, a 2018, y es posible establecer a B. atratus y B. transversalis como preocupación menor; B. pullatusB. robustus y B. rubicundus como vulnerables, y B. hortulanus como en peligro.

“Según los datos del último criterio, que indica la probabilidad de extinción en estado silvestre, 3 especies tendrán una pérdida del habitar de más del 20 % en los próximos 20 años. Esto las cataloga como en peligro, hay que tener en cuenta que para este criterio se deben incluir datos poblacionales, dado que la principal amenaza para todas las especies de Bombus no es necesariamente el cambio climático” detalla la bióloga Rojas.

Uno de los hallazgos de la investigación es que las especies amenazadas no constituyen prioridades de conservación, y para establecerlas se deben tener en cuenta factores como su importancia como polinizador de ecosistemas naturales y cultivos de importancia económica –como la granadilla y el tomate– pero que se sabe muy poco de las poblaciones silvestres, por lo que su recomendación es ahondar en estas investigaciones.

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