Las mujeres siguen sin tener suficiente representación de la vida pública y la toma de decisiones.

Por: Betty Martínez Fajardo

Organizaciones sociales y mujeres lideres reconocidas por la Asamblea de La Guajira, con la medalla al mérito Dama Guajira, en el marco del día internacional de la mujer. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Cuando se conmemora un año más del Día Internacional de la Mujer, a la que se suma La Guajira, en medio de reconocimientos de distintas instituciones, un informe del Secretariado General de las Naciones Unidas, advierte que las mujeres siguen sin tener suficiente representación de la vida pública y la toma de decisiones.

En La Guajira, por ejemplo, en los cargos de elección popular solo se cuenta con tres mujeres en la Asamblea de once curules,  Oriana Zambrano, Martha Lubo y Juana Gómez. En  el concejo de Riohacha, de quince curules solo dos mujeres lograron llegar a la Corporación, se trata de Nubia Socarras y Cintia Ardila.

Además de la Representante a la Cámara, María Cristina Soto de Gómez, quien logró una curul para el departamento.

En estas elecciones las mujeres no lograron conquistar ninguna de las 15 alcaldías, ni tampoco participaron en las elecciones a la gobernación de La Guajira.

Para este periodo de gobierno, 24 mujeres lograron llegar a los diferentes concejos, en Riohacha 2; Maicao 1; Uribia 5; Manaure 1; Dibulla 2; Hatonuevo 1; Albania 4; Fonseca 2; Urumita 2; Villanueva 1: Distracción 1 y el Molino 2.

En los municipios de Barrancas, San Juan del Cesar y La Jagua, la mujeres no alcanzaron participación a los concejos de esas localidades.

En la gobernación y en las alcaldías se cumple con la cuota de género en cumplimiento de la ley 581 del año 2.000.

Para destacar por ejemplo, como a  través de los años, aumenta el número de  mujeres guajiras que ocupan importantes cargos como magistradas, juezas, y se destacan además en áreas  como el de cultura, en deportes, y otras con reconocimiento por sus actividades en el extranjero.

La organización Fuerza de Mujeres Wayuu, reconocida por su trabajo en defensa de los derechos humanos. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Mujer Wayúu

En la historia de La Guajira, la mujer wayuu sigue demostrando su valentía no solo en su lucha por preservar la cultura, sino por defender el territorio amenazado por la incursión de grupos ilegales que llegaron a sembrar el terror.

Ellas fueron las primeras en denunciar la masacre de Bahía Portete, del 18 de abril de 2004,  cuando un grupo armado a órdenes de alias Pablo, asesinaron a 12 personas y desaparecieron a 30, entre los muertos 4 niños que fueron carbonizados y 8 mujeres, una de ellas cruelmente decapitada.

A partir de allí las mujeres wayuu se organizaron y conformaron diversas organizaciones para denunciar las afectaciones de sus comunidades, en el marco del conflicto armado.

Ellas nunca se callaron, y a pesar del miedo alzaron la voz, porque no solo denunciaron las muertes violentas de sus seres queridos en una guerra que se libró durante muchos años ante la mirada indiferente del Estado Colombiano, sino las afectaciones de la explotación de recursos naturales como el carbón, y la lucha por preservar el río Ranchería y el arroyo Bruno.

Las diputadas Oriana Zambrano, Martha Lubo y Juana Gómez, también fueron reconocidas por sus compañeros de trabajo. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Informe Naciones Unidas

El informe de las Naciones Unidas,  revela por ejemplo que las mujeres son Jefas de Estado o de gobierno en 22 paises, y únicamente el 24,9 % de los parlamentarios nacionales son mujeres, es decir a ese ritmo la igualdad de género entre jefas y jefes de gobierno tardará otros 130 años.

De acuerdo a la ONU, las mujeres se destacan como trabajadoras de la salud y en esta pandemia por el virus del Covid-19 demuestran su trabajo científico, como médicas y cuidadoras, sin embargo ganan un 11 % menos globalmente en comparación con sus homólogos masculinos, como lo señala un análisis de equipos de trabajo sobre el Covid-19 de 87 países, solamente el 3,5% de esos tenían paridad de género.

“Cuando las mujeres están al cargo, se observan resultados positivos. Varias de las respuestas más eficientes y ejemplares ante la pandemia de la Covid-19 han sido dirigidas por mujeres. Y las mujeres, especialmente las jóvenes, son quienes organizan movimientos diversos e inclusivos en línea y en la calle a favor de la justicia social y la igualdad o la lucha contra el cambio climático en todas partes del mundo. Sin embargo, las mujeres de menos de 30 años de edad representan menos del 1 por ciento de los parlamentarios a escala mundial”, dice el informe.

En el informe del Secretariado General de las Naciones Unidas, se expresa que pese a que la mujer está participando más en la vida pública, falta mucho para gozar de igualdad. “Siguen estando considerablemente subrepresentadas en todos los aspectos de la adopción de decisiones, y está muy extendida la violencia contra ellas en la vida pública. Los hombres que ejercen poder suelen resistirse al liderazgo de las mujeres, incluso dentro de los partidos políticos. Otros de los obstáculos que impiden a las mujeres participar plenamente en la vida pública son los mayores niveles de pobreza en que viven y el hecho de que tienen menos acceso a la financiación y que las tareas de cuidado recaen más sobre ellas, además de las dificultades con que se topan para hacer realidad su salud y sus derechos sexuales y reproductivos y del carácter excluyente de algunas normas y procedimientos institucionales. Estos obstáculos se ven agravados por el prejuicio de que las mujeres no deberían desempeñar funciones públicas, por las normas que aún perduran sobre los roles de género y por la discriminación legal, que restan valor a los aportes de las mujeres a la adopción de decisiones y ponen así en peligro el desarrollo sostenible. Muchas veces, la presencia de las mujeres en la vida pública se choca con una oposición organizada firme y violenta, y el retroceso democrático, la creciente polarización social y política y la profundización de la desigualdad no hacen sino empeorar la situación”.

Cargos públicos

Según el informe, el nivel más alto de poder sigue siendo el que más alejado está de lograr la paridad de género. Son apenas 21 los países donde hay mujeres que ocupan la Jefatura de Estado o de Gobierno (10 Jefas de Estado y 13 Jefas de Gobierno), y en 119 nunca ha habido una mujer en ninguno de esos cargos. A este paso no se logrará la paridad en el nivel más alto de poder hasta dentro de 130 años.

 Según distintas investigaciones, las mujeres y los hombres tienen una educación, una experiencia política y una edad similares al asumir cargos públicos ejecutivos, con lo cual la grave subrepresentación de las mujeres en ese nivel no se debe a la falta de mérito, sino a ciertas percepciones relacionadas con el género según las cuales son los hombres quienes deben ocupar esos cargos.  En todo el mundo, las mujeres ocupan el 21 % de los cargos ministeriales, cinco puntos más que en 2010.  Apenas 14 países tienen gabinetes con un 50 % o más de mujeres; en 16 países la proporción va del 40 % al 49,9 %, pero en 54 es de entre el 10 % y el 19,9 % y en 40 no supera el 10 %.

A un aumento anual de apenas 0,52 puntos porcentuales, la paridad de género en los cargos ministeriales no se logrará antes de 2077. Cabe destacar que cada vez más son más las mujeres que dirigen ministerios de sectores distintos de los sociales, como la defensa, el medio ambiente, el empleo y el comercio o la industria.

Violencia

La violencia y el acoso de que son objeto las mujeres en la vida pública constituyen una violación de los derechos humanos, que, al parecer, ha aumentado junto con el número de mujeres que han ido accediendo al poder 27. Los que incurren en la violencia y el acoso lo hacen con la intención de impedir que las mujeres accedan al poder y de silenciarlas para que sus perspectivas no se reflejen en la formulación de políticas. En la política ha habido mujeres asesinadas en funciones y otras que han dejado su puesto tras recibir amenazas de muerte o que se han retirado de las elecciones por sufrir maltrato. También ha habido electoras, candidatas y administradoras electorales que han padecido violencia de género dirigida específicamente contra ellas en las elecciones. Muchas defensoras de los derechos humanos, así como organizaciones de mujeres y grupos feministas, han sido blanco de agresiones, y muchas mujeres de color han sufrido niveles desproporcionados de violencia. El maltrato, el ciberacoso y el acoso sexual en línea y por motivos de género son prácticas que afectan cada vez más a las mujeres implicadas en la vida pública.

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