Miel y sábila ayudarían a tratar lesiones cutáneas por COVID-19.

Por: Agencia de Noticias UN

Las lesiones o úlceras por presión, que aparecen entre el 3 y 10 % de los pacientes hospitalizados, se podrían curar con estos dos hidratantes naturales, ya que mientras la miel es un poderoso agente antimicrobiano, la sábila es un excelente limpiador y antiséptico que penetra la piel y los tejidos actuando como anestésico para aliviar dolores y restaurar los nervios.

A propósito del creciente número de hospitalizaciones a raíz de la pandemia por COVID-19, la profesora Nidia Sandra Guerrero Gamboa, de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que la acción de la miel y la sábila –productos de bajo costo– facilitan la granulación, es decir “que el tejido se recupere o que vuelva a salir carne y rellenar la herida”.

En este momento, cuando los esfuerzos del cuerpo médico se concentran en salvar la vida de la persona que ingresa a una unidad de cuidados intensivos (UCI), se disminuye el foco de atención en otros aspectos del cuidado dando espacio a fallas, y en consecuencia a lesiones o daños difíciles de revertir que se podrían prevenir fácilmente, como las lesiones por presión.

Un estudio de prevalencia de las lesiones por presión realizado en 2014 en la Facultad de Enfermería de la UNAL, mostró que estas aparecen entre el 3 y el 10 % de los pacientes hospitalizados y que la tasa de incidencia de desarrollo de una nueva úlcera oscila entre 7,7 y 26,9 %; así mismo, que en hospitales dos tercios de estas ocurren en mayores de 70 años, uno de los grupos más afectados por COVID-19.

Dichas lesiones (herida abierta, enrojecimiento o hinchazón), causadas por la propia presión del cuerpo al estar acostado en una cama o por dispositivos médicos, generalmente afectan zonas próximas a hueso como la parte posterior de la cabeza, espalda, región sacra y tobillos. Estas se producen porque en el área comprimida surgen problemas de circulación y el tejido empieza a deteriorarse y descomponerse.

“Aunque la tecnología de las UCI suele opacar el papel del enfermero, el área de Enfermería es la encargada de prevenir, cuidar y tratar estas lesiones; de hecho, en estos profesionales recaen acciones como el cambio de posición y el cuidado básico sin mover al paciente ni desconectarlo de los equipamientos o soportes vitales, ya que su supervivencia depende del cuidado permanente en Enfermería”, afirma la docente Guerrero.

Indica además que “antes de que el paciente se quede en mínima movilización se le cambia de posición y se alivia la presión sobre la piel, pero cuando está en coma inducido o sedación no tiene conciencia de que algo le talla, y hay situaciones en las que por más cambios de posición y uso de protectores cutáneos, el paciente se ulcera”.

Mientras permanezca en UCI, el personal sabe qué debe hacer, pero el cuidado de las lesiones debe continuar cuando el paciente sea dado de alta. Ahí juegan un papel esencial las clínicas de heridas que atienden pacientes con COVID-19. Pero como la demanda es muy alta, la atención se demora y el paciente debe salir del hospital con los insumos necesarios para seguir haciéndose las curaciones en casa.

¿Cuándo y cómo utilizar la sábila y la miel?

“El uso de estos hidratantes naturales dependen de las condiciones de la herida; si tiene mucha humedad no se le puede aplicar sábila, ya que esta se recomienda para heridas más secas o superficiales; también es importante advertir que lo que se utiliza de esta planta son los cristales y el gel, es decir, la “baba” que escurre cuando se abre la penca” afirma la profesora Guerrero.

En el caso de la miel, se puede utilizar cuando hay pus y la herida es profunda; para usarla se deben impregnar apósitos o gasas y se ponen en el fondo de la herida y se cubre con una compresa seca.

Desde la experiencia de la docente, los pacientes más desamparados son los del régimen subsidiado, ya que tienen poco acceso a las clínicas de heridas. Parte del acompañamiento a estas familias se realiza desde Extensión Solidaria de la Facultad de Enfermería de la UNAL.

“Con las fotos que nos envían las familias les indicamos cómo deben manejar al paciente; la recuperación posCOVID-19 es muy lenta y depende mucho del ánimo del paciente al salir de la UCI. En ese aspecto, se recomienda que tenga actividad física, buena alimentación y óptimas medidas de higiene con sus heridas”, concluye la experta.

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