Las comunidades wayuu esperan la reapertura del turismo en La Guajira.

Por: : La Veeduría Ciudadana para la Implementación de la Sentencia T-302 de 2017.

La apertura de los destinos turísticos en Colombia se ha convertido en una realidad con el paso de las semanas, y ya se ven turistas disfrutando los destinos que ofrecen departamentos como Atlántico, Bolivar, Cesar e incluso algunas playas de La Guajira como Mayapo, donde sus habitantes con ingenio, lograron implementar los protocolos de bioseguridad para dar tranquilidad a los visitantes.

Sin embargo, el trabajo de apertura del turismo en La Guajira ha sido muy lento frente a la necesidad de los operadores turísticos, las rancherías y los artesanos que llevan más de 7 meses con sus hoteles, hostales, restaurantes y negocios cerrados. Este ha sido el caso de Mileidis Polanco, quien pertenece a la asociación de hospedajes y restaurantes del Cabo de la Vela “Nosotros estamos en ceros y el tema de los apoyos para la reapertura no se ve; así estamos muchos aquí en la región, han sido meses muy duros y nos toca salir adelante por nuestra propia cuenta”. Como Mileidis, el cierre del Cabo de la Vela ha llevado a  Aaron Laguna, un indígena wayuu y quien trabaja en este sector, a buscar otros recursos para subsistir, “Al inicio pensamos que el cierre  iba a durar solo  40 días, pero llevamos 7 meses sin un peso en el bolsillo, pero afortunadamente tengo el mar y logro pescar para darle de comer a mi familia, pero otras familias en las racherías no tienen ni siquiera esa posiblidad”.

A Riohacha actualmente, solo llega una aerolínea comercial tres veces a la semana y los vuelos internacionales aún no tienen fecha de aterrizaje, ya que sin la reapertura completa del departamento, los operadores turísticos no pueden garantizar hospedaje para el flujo de turistas nacionales e internacionales la visitan.

Frente a este panorama, tanto el Gobierno nacional y departamental están trabajando para que pronto se realice la apertura completa de este reglón de la economía que tanto lo necesita. El director de turismo del departamento Emilio Sierra así lo confirma: “ha sido un trabajo gradual de capacitación, de entrega de elementos de bioseguridad, de vigilancia y control del cumplimiento de los protocolos, para garantizar no solo la salud y seguridad de los visitantes, sino también de las comunidades que la habitan”.

A pesar de que hasta el momento solo existen algunos proyectos pilotos autorizados de apertura de playas en Riohacha y Manaure, que permiten al turista disfrutar de días de sol, todavía se está trabajando con los hospedajes para garantizar que se cumplan con todas las normas; pero en una región que tiene problemas de abastecimiento de agua, el trabajo ha sido más lento. “nosotros en el Cabo estamos a la espera de que se habilite el funcionamiento del micro acueducto que abastece a esta zona, porque sin agua y sin la posibilidad económica de pagar viajes privados de carrotanques es imposible que funcione algún negocio” comenta uno de los operadores. “En el caso de Cabo de la Vela se está trabajando con la Alcaldía de Uribia y en un par de semanas ya estará reparado el micro acueducto y entrará en funcionamiento, lo que garantizaría el abastecimiento a los negocios para su reapertura” asegura Sierra.

Otro de los problemas que afronta el director de turismo, es el incio de operaciones de los negocios informales, lo que pone en riesgo el trabajo meticuloso que se viene realizando: “Este es un tema que se viene mirando con especial atención, pues necesitamos que se legalicen, que se agrupen y organicen, como lo han realizado varios informales,  para que puedan operar con seguridad dentro de la región y cuenten con el apoyo necesario para el crecimiento de sus negocios”.

“Para nosotros es muy dificil ver como negocios informales ofrecen hospedaje, alimentación, excursiones y reciben turistas desde hace ya varias semanas,  mientras lo que estamos de manera legal seguimos cerrados” comenta uno de los dueños de hostales en el Cabo.

“Hay que enteder que todos estamos desesperados, los formales e informales, pués los bancos siguen cobrando y nosotros no tenemos ni siquiera un plante para comenzar a operar y en esto nos debería ayudar el Gobierno departamental porque los negocios formales pagamos impuestos y ni siquiera contamos con los servicios básicos” afirma Aaron quien pertenece al pueblo wayuu y ve como los negocios están tratando de sobrevivir en esta crisis.

Ranchería Utta en el Cabo de la Vela.

Un departamento que tiene en el turismo un  sector  económico líder para cambiar el modelo de desarrollo, la inversión y el apoyo para los negocios está dentro de la agenda “Queremos comenzar a generar sistemas que dejen recursos en  la región, que se pueda invertir en obras que impulsen el turismo y fortalecer este tipo de economía y en eso estamos trabajando de la mano del viceministerio de turismo, estamos en un departamento que se acogió a la Ley 550 de 1999 para sanear las finanzas, no es fácil, pero trabajamos todos los días en el fortalecimiento del turismo.” asegura Sierra.

Con la operación turística al 10% se espera que en dos semana se logre activar en un 70% y el departamento se prepare para recibir a los visitantes que  lleguen con el inicio de la temporada alta de fin de año, pero todo depende del cumplimiento de los protocolos y las inscripción de los negocios en los portales municipales “Esperamos que se agilicen las revisiones y las aprobaciones de los negocios que ya cumplimos los trámites y también estamos impulsando los negocios que aún no se han inscrito para que lo hagan y logremos una apertura lo antes posible, esto nos beneficia a todos” explica Mileidis “Tenemos que abrir lo más rápido posible, las tejedoras necesitan vender mochilas, los conductores necesitan hacer lo del diario, no podemos estar cerrados por más tiempo”.

Así las cosas, se espera que para el 15 de noviembre se logre cumplir con lo establecido por el gobierno, se completen y aprueben las inspecciones de seguridad requeridas, se cumpla con las soluciones de agua que garanticen los protocolos de bioseguridad y se logre la reactivación de una mayor cantidad de vuelos que activen el sector turístico.

Mientras esto ocurre las comunidades wayuu siguen a la espera de planes efectivos de ayuda que impulse nuevamente la reactivación de la economía, porque han logrado sobrevivir este tiempo de encierro, pero requieren dotación de elementos de bioseguridad y ponerse al día en los depósitos para volver a adquirir servicios y así cumplir con la demanda turística que se avecina “Los bancos no nos prestan, los depósitos ya no nos fían y no tenemos para comprar lo básico y comenzar nuevamente la operación, esperamos que el Gobierno departamental nos ayude y nos brinde el impulso que necesitamos” afirma Laguna, quien hoy ha logrado hacer la pesca del día y agradece poder tener nuevamente comida en la mesa.

Nadie tenía previsto el impacto de una pandemia, pero en las comunidades más vulnerables y pobres se siente con mayor rigor el estancamiento de la economía y es necesario reactivar con todas las medidas para que no exista un cierre nuevamente que lleve a la quiebra a los pocos que han sobrevivido este aislamiento.

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