Médicos expuestos y dispuestos a seguir sirviendo.

Por: Jorge Juan Orozco Sánchez.

Todos hemos escuchado que “el trabajo dignifica al hombre”, pero también ha de aseverarse que del mismo modo se deshumanizó por medio del trabajo y de eso no nos escapamos los que conformamos y laboramos en  el sector de la salud.

 Nos causa una gran tristeza noticias de la semana, donde médicos de un centro asistencial de Soledad (Atlántico) y en otras partes del país,  ingresan a sus turnos disfrazados para no ser reconocidos y así evitar amenazas en sus vidas, hasta donde hemos llegado, somos conscientes que debemos humanizar más el ejercicio de la medicina, pero el fin no justifica el medio, sin temor a equivocarme, todo ser humano ha necesitado la mano de un médico y en nuestra sociedad sobre todo en la provincia un médico  era (ya no) una  autoridad, es un consejero era un alivio en muchas situaciones.

 El médico es una piedra angular en la sociedad humana y un intermediario entre el hombre y Dios por el temor a enfermarnos y hasta morir. La verdeara misión del médico es la búsqueda incondicional del bien pleno del paciente, la de contribuir a su realización plena como ser humano, una visión humanista y plural, basada en el respeto a la dignidad de la persona humana.

No es suficiente el mal trato que nos dan las EPS, Ips en lo laboral y en lo salarial,   hasta el mismo gobierno de quien  rechazamos categóricamente el decreto 538 del 2020 expedido por él, con el que buscan forzar a los profesionales y trabajadores de la salud a concurrir a la atención de la pandemia, sin contar con los recursos adecuados de bioseguridad y condiciones laborales dignas y para rematar algunas personas ignorantes, no valoran nuestro sacrificio y exposición al atender esta pandemia con todos los riesgos y somos objetos de  insultos y amenazas.

La medicina dota hoy al médico de una indudable influencia sobre la persona enferma y como tal más débil y necesitada a eso estamos llamados, pero exigimos respeto, nuestro trabajo, que  día a día está dedicado a salvar vidas,  tenemos una  misión médica  y reclamamos  el respeto a ella, esto es una es una exigencia universal del Derecho Internacional Humanitario.

No podemos acostumbrarnos a las amenazas ni a trabajar en zozobra, nos produce temor, como a cualquier ser humano, por eso, estamos llamando la atención en que nosotros somos neutrales, somos profesionales con ética y  atendemos a cualquier tipo de persona sin interesar sus estatus social credo o religión.

Ser médico  es estar  comprometido a actuar en el interés de los pacientes, por encima del suyo propio,  respondemos ante los pacientes y la sociedad en temas que conciernen a la salud a la vida,  compromiso a toda una vida de   constante aprendizaje para servir.

Además de nuestro juramento hipocrático, resaltamos tres valores: El Deber, El Honor y El Respeto; El deber: Nos obliga a estar disponible y responder aceptando el compromiso de servir a la comunidad. Honor e Integridad: es compromiso del  médico a actuar con honestidad, franqueza y justicia. Respeto: demostramos a los pacientes, a sus familiares, así como a los demás, como a los  colegas, compañeros de trabajo y al prójimo nuestras  cualidades y bondades de respeto.

Enseñar a prevenir la enfermedad es naturalmente uno más de los matices de la tarea humanista del profesional de la salud, curar, es también o debería serlo una de las formas más evidentes de posibilitar la igualdad social. Si la medicina está impregnada de humanismo debería tener, entonces, una función social primordial y eminente, pues el crecimiento individual es el componente más fundamental del auténtico progreso social; Somos humanos, también nos equivocamos, pero nuestra responsabilidad y nuestro don de servir siempre están a disposición de todos  y en toda circunstancia, seamos agradecidos con la labor de todos los profesionales de la salud, que en la sociedad es uno de los elementos a quienes alguna vez tendrás que tocarles la puerta para que te sirva.

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.