Las finanzas públicas territoriales frente a los retos del Covid-19

Por: Centro de Pensamiento Guajira 360°

La pandemia del Covid-19 es una crisis inesperada y que no estaba en las cuentas y planes de ningún gobernador o alcalde en Colombia. Es un choque que en poco tiempo impactó la salud y la economía de las regiones y que rápidamente cambió la agenda de gobierno y la priorización de recursos de los gobernantes recién posesionados.

Colombia es un país de regiones en el que existen grandes brechas entre las entidades territoriales, estas diferencias se hacen evidentes al momento de evaluar la capacidad que tiene cada territorio para incentivar la inversión orientada al diseño y ejecución de políticas, dirigidas al mejoramiento de la calidad de vida de la población y, para responder de manera eficiente a periodos de crisis como el que se está viviendo con el Covid-19.

La etapa de aislamiento preventivo obligatorio requiere de  una decidida respuesta por parte  del gobierno nacional y de las entidades territoriales, dentro de coyuntura de incertidumbre y de imposibilidad de generar ingresos por parte de millones de colombianos, es necesario la provisión creciente de bienes y servicios públicos.

Para lograr esta eficiencia hay que tener en cuenta las capacidades financieras de las entidades territoriales. Esta crisis tendrá un impacto significativo en las bases del financiamiento público, por ello, es de vital importancia discutir no solamente las medidas económicas y de salud para enfrentar la pandemia, sino también el nivel de gobierno que las ejecutará y la distribución de cargas para financiarlas.

La doble crisis en Colombia

El Covid-19 se suma a la  coyuntura de crisis económica como consecuencia de la caída de los precios del petróleo y carbón, lo cual afectará directamente los ingresos de los municipios y departamentos. En ese sentido, las regalías disminuirán como consecuencia de la correlación entre ambas crisis.   

Sumado a esto, la disposición que hizo el Gobierno Nacional por medio del decreto 444 de 2020 de hacer uso de los recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), no permitirá mantener el monto del SGR ante la disminución en el presupuesto del próximo bienio.

La generación de recursos propios por parte de las entidades territoriales también se verá afectada como consecuencia del bajo consumo y la disminución de actividades de la población. De acuerdo con el economista Jaime Bonet del Banco de la República, los más afectados son el impuesto de industria y comercio  y la sobretasa a la gasolina en los municipios y, los tributos al consumo de tabaco y licores en los departamentos.

Esta situación agudiza la situación financiera de los municipios y departamentos. En Colombia, según las cifras de las ejecuciones presupuestales de las entidades territoriales a corte de 2017, el 80 % de los municipios presentan una alta dependencia de los recursos girados por el nivel central y un bajo recaudo de recursos propios. Su debilidad en materia financiera dificulta el cumplimiento de sus obligaciones y afecta su autonomía para tomar de decisiones sobre el gasto y la prestación directa de servicios a su población.

El panorama en La Guajira

El departamento de La Guajira y los municipios no son ajenos a esta situación, por lo contrario, los municipios son altamente dependientes de las transferencias de la nación y reportan índices de recaudo tributario per cápita bajos. Por ejemplo, Riohacha es la ciudad capital de la Región Caribe con mayor rezago en los indicadores de porcentaje de ingresos que corresponden a transferencias y porcentaje de recursos que corresponden a recursos propios.

Esta dependencia y debilidad para la generación de recursos propios se evidencia en el Índice de Desempeño Fiscal del Departamento Nacional de Planeación-DNP, el cual busca medir el grado de gestión que los municipios y departamentos le dan a sus finanzas públicas.

Para el caso de los municipios de La Guajira, la mayoría muestran una calificación que los ubica muy cerca de ser municipios vulnerables y denotan el rezago que tienen frente a otras zonas de la región y el país.

Estos indicadores, demuestran la poca capacidad que tienen las entidades territoriales de La Guajira para afrontar financieramente el Covid-19. Las variables de finanzas mencionadas anteriormente y la intervención del gobierno nacional en los sectores de salud, educación y agua potable de La Guajira dificultarán la toma de decisiones y la distribución de cargas financieras para el inminente incremento de gasto público necesario para fortalecer el sistema de salud y proteger población vulnerable.

Recomendaciones

La mayoría de las medidas para afrontar la pandemia han sido tomadas por el gobierno central, en ese sentido, es importante que en La Guajira se logren acciones coordinadas entre los diferentes niveles de gobierno.

Es imperante definir las competencias y capacidades que tiene la administración temporal en Salud en La Guajira frente a la crisis, dado que, hay una confusión de los gobernantes y los ciudadanos por quién debe asumir la responsabilidad y ejecución de medidas. 

Algunas soluciones promovidas por el gobierno nacional requerirán de acciones específicas y ajustadas a la situación diferencial y al estado de vulnerabilidad de las comunidades indígenas dispersas en el territorio guajiro, a los altos índices de informalidad laboral y a la dinámica económica del departamento.

A mediano y largo plazo es imperante que las entidades territoriales prioricen el tema fiscal por medio del fortalecimiento del recaudo de recursos propios, es decir, ingresos tributarios (impuestos locales) y no tributarios (contribuciones, recursos por multas y sanciones, entre otros). 

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