El coronavirus del mercado de Riohacha.

El popular Bebo, 20 años vendiendo verduras en el mercado de Riohacha, poco sabe del coronavirus y le angustía que puedan cerrar su sitio de trabajo. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Por: Betty Martínez Fajardo

El sábado muy temprano, decidimos llegar  al mercado de Riohacha, para aprovisionarnos  de los elementos básicos de la canasta familiar para sobrellevar el aislamiento social obligatorio, que dispuso el gobierno nacional para salirle al paso al famoso coronavirus.

En ese caminar, tropecé con muchas personas conocidas que angustiadas realizaban sus compras, atendiendo la alocución del Presidente de la República, Iván Duque Márquez.

Yo decidí llegar donde Bebo, hacía mucho tiempo que no le compraba, pero algo me llevo hasta él, lo salude sin la efusividad de siempre y allí   entendí que en su inocencia no tenía ni idea de la nueva enfermedad que nos acecha, de lo que si se  había enterado era que muy posiblemente el mercado cerraría sus puertas para atender las medidas de prevención por el Covid-19.

La noticia en el mercado  de Riohacha,  no es el coronavirus, pocos atienden con las medidas de prevención que estos casos requieren, la preocupación para ellos son las ventas porque de eso sobreviven en un país donde la inequidad cada día es más alta.

Bebo, es un hombre de baja estatura, piel morena, 62 años de edad de los cuales llevaveinte trabajando en el mercado, con solo un hijo ya adulto. En su puesto siempre se escucha  la voz  del desaparecido Diomedes Díaz, en una grabadora de las de antes.

En el mercado de Riohacha, poco se conoce del coronavirus. Foto: Betty Martínez Fajardo.

Del puesto prospero de ventas de verduras, de Robinson Daza, poco queda, sin embargo todos los días se levanta muy temprano para ir a trabajar, porque debe velar por su propio sostenimiento, y ayudar a su hijo cuando lo requiera.

Bebo, vive solo, por esas cosas de la vida no disfruta de la compañía de la que hoy es su ex mujer.

Su vida transcurre alrededor de sus compañeros del mercado, todas personas trabajadoras, quienes para sobrevivir prestan dinero al interés para surtir sus pequeños negocios. Todos los días vendan o no, el cobrador pasa por la cuota.

Bebo es Bebo, y en su coloquial lenguaje explica que poco sabe del Coronavirus, lo que si le asusta es que él y sus compañeros no puedan vender porque las deudas no esperan y, no pagar sí que los puede llevar al cementerio, como coloquialmente lo expresa en el dialogue que sostuve con él.

Relato de Bebo.

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