La Guajira con una de las tasa de analfabetismo en adultos más altas del país.

Por: Centro de Pensamiento Guajira 360°

Según los resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018 la tasa de analfabetismo departamental en adultos se encuentra alrededor del 20,8%, de las mayores del país y la región. Para los residentes en las cabeceras municipales se registra una tasa del 6,7%, en comparación con los habitantes de las zonas rurales que indican un elevado 37,3%.

Algunos de los municipios con mayor incidencia de este fenómeno son: Manaure (45,7%), Uribia (43,4%), Dibulla (26,1%), Maicao (15,7%), Albania (15,6%), La Jagua (14,5%) y Riohacha (13,2%).

Gráfico 2. Tasa (%) de analfabetismo en adultos mayores de 25 años  – La Guajira – 2018



Fuente: CNPV 2018 – DANE. Elaboración Fundesarrollo.

Sin embargo, al revisar el indicador de iletrados a través de las generaciones en el departamento se encuentra una evolución favorable; apenas para los adultos nacidos antes del año 1938 (mayores de 80 años), existe una relación de analfabetas de casi 60%, frente a los nacidos desde el año 1999 a 2008 (menores de 20 años), que registran 6,2%, no siendo la mejor de la región.

Gráfico 3. Analfabetismo a través de generaciones – La Guajira- 2018

Este tipo de tendencias ponen de relieve las indudables mejoras en las condiciones y acceso educativo que ha experimentado cada generación en el departamento producto de las políticas de cobertura educativa nacionales así como el crecimiento del mercado laboral local. Muy importante, es que se hace evidente que históricamente el analfabetismo tuvo mayor incidencia en mujeres frente a hombres, tendencia revertida en las últimas dos generaciones. Por otro lado, en el departamento el 36% de la población son adultos indígenas, de acuerdo con la ENCV, la tasa de analfabetismo en ellos alcanza el 40,1%.

De acuerdo con la ENCV, un 28% de los adultos mayores de 25 años en La Guajira solo alcanza la básica primaria, únicamente del 19% termina el colegio, 8% se gradúa como técnico o tecnólogo, 5% tiene título profesional, y sólo un 1% logra un título de posgrado, indicadores por debajo de la media regional. Lo peor, existe un 22% que manifiesta no tener ningún nivel educativo. Las tendencias entre mujeres y hombres no reflejan disparidades significativas.

Difiere con lo anterior la situación de los habitantes de las zonas rurales de La Guajira, pues en promedio 40% nunca fue al colegio, sólo un 34% se quedó en los estudios de básica primaria, 8,5% terminó la escuela, y un 1% logra ser profesional. En las cabeceras municipales estas cifras son de 3 de cada 8,4%, 23%, 26,8% y 9%, respectivamente, evidenciando significativas disparidades. Entre las razones expuestas por los habitantes de las zonas rurales para no truncar su proceso educativo se conoce que un 34% no tiene los recursos y por lo tanto debe abocarse a la búsqueda de empleo a temprana edad, y un 16% argumenta que es responsable del sostenimiento de su hogar. En la población indígena 2 de cada 5 adultos no posee ningún tipo de escolaridad, 3 de cada 10 sólo fueron a la primaria y 1 de cada 10 ha terminado el bachillerato. Un 2,9% de

los adultos indígenas adquiere un título profesional y un 0,5% uno de posgrado. En La Guajira un 16% de los adultos ha ingresado a la educación superior, pero únicamente el 13,8% tiene algún título. Ellos profieren que la falta de dinero los lleva a emplearse temprano (37%), que deben encargarse del sostenimiento de su hogar (18%), y que no le interesa el estudio (15%).

Acceso a servicios públicos. Para los individuos residentes en viviendas con privaciones en los tres servicios básicos se observa que un 47% no tiene ningún nivel de estudios, 34% solo alcanzó la básica primaria, 9% la básica secundaria, 6% finalizaron el bachillerato, 0,13% registra estudios técnicos y 0,6% estudios profesionales. Más del 50% de estos individuos indica que debe trabajar para contribuir con el sostenimiento de su hogar y por lo tanto los recursos para continuar educándose son escasos, y un 18% manifiesta que no le interesa el estudio.

Gráfico 4. Alcance educativo y estratos socioeconómicos – La Guajira – 2018

Finalmente, a partir de la clasificación de las viviendas donde residen los habitantes de La Guajira en estratos socioeconómicos, se encuentran tendencias muy reveladoras acerca de las inequidades en el alcance educativo departamental; por ejemplo, la proporción de adultos sin ningún tipo estudios y con estudios hasta la primaria disminuye cuando el nivel socioeconómico sube. Aunque, lo que sorprende, es que la proporción de adultos que solo han llegado hasta la básica secundaria no varía mucho entre los niveles socioeconómicos, pero los que terminan la media y se gradúan como bachilleres si crece considerablemente cuando se pasa de los estratos bajos a los medios. Por su parte, la relación de individuos con estudios universitarios y de posgrado aumente cuando se avanza de estrato. Y lo más interesante, es que la participación de adultos en

educación técnica y tecnológica no enseña grandes cambios en la medida en que las personas se mueven de los estratos bajos a los medios; esto permite emitir un mensaje importante: la formación técnica y tecnológica se ha consolidado como un tipo de formación transversal a los niveles socioeconómicos de los individuos en el departamento. Demostrando igualdad de oportunidades en el acceso y en la calidad.  Pese a esto, los datos exhiben una realidad educativa departamental relevante: el acceso a la educación universitaria y de posgrado tiene mucho por mejorar en los estratos más bajos.

Con prioridad:

La transformación educativa en La Guajira ya está en marcha, pero continúan desafíos para alcanzar los estándares regionales y nacionales. En el marco de la formulación de política educativa orientada a propiciar mejores condiciones de acceso y el aumento de la cobertura, se hacen indispensables ejes de focalización socioeconómica, geográfica, cultural y generacional, que promuevan intervenciones diferenciales en la población.

En aras de reducir los devastadores efectos de la desigualdad por origen socioeconómico en la reproducción de la pobreza, y posibilitar mayores oportunidades de movilidad social a los jóvenes en el departamento, es relevante aportar mecanismos de acceso equitativo a formación de calidad y pertinente con la demanda laboral.

Algunos puntos a tener en cuenta pueden ser:

  • Atacar en la deserción y la repitencia en los niveles escolares más críticos.
  • Facilitar la articulación escolar con programas vocacionales técnicos que fomenten la transición ininterrumpida a la educación superior, o bien, la posibilidad de plazas ocupacionales.
  • Desconcentrar la oferta distrital de educación superior pública y privada en todas las modalidades hacia las cabeceras municipales del departamento.
  • Atender las necesidades de financiamiento educativo de las poblaciones rurales y étnicas mediante mecanismos de crédito flexible.

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