ONU llama la atención para salvar a la turbera

Existe un tipo de humedal, llamado turbera,  que cubre solo el 3% de la superficie pero representa la mitad de los humedales del mundo. Reciben este nombre debido a la turba, materia orgánica semidescompuesta proveniente de plantas adaptadas a vivir en condiciones de saturación permanente de agua, baja presencia de oxígeno y escasa disponibilidad de nutrientes.

Las turberas están presentes en casi todos los países. Su función principal es regular el clima  acumulando carbono en el suelo de turba. Al abarcar más de 300 millones de hectáreas a nivel mundial, pueden acumular hasta 100 megatoneladas de carbono cada año.

Estos ecosistemas han sufrido daños severos causados por la sobreexplotación, el drenaje, la conversión agrícola y la quema y extracción de combustible, entre otros. Es de resaltar que un 15% de las turberas han sido drenadas y cuando esto ocurre se liberan a la atmósfera  grandes cantidades de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, del carbón almacenado en los suelos.

Actualmente es necesario conservar, proteger y restaurar las turberas a nivel global, para reducir las emisiones de CO2 y recuperar este ecosistema que provee muchos servicios para las personas, el planeta y clima.

ONU Medio Ambiente coordina la Iniciativa Mundial de Turberas, cuyo objetivo es reunir a países y socios para salvar a las turberas. El organismo ha promovido la cooperación Sur-Sur para mejorar las prácticas en el manejo de las turberas tropicales.

Si las turberas tuvieran la atención nacional e internacional que necesitan, seria posible mantener el aumento de la temperatura promedio del planeta por debajo de 2 °C, especialmente en los trópicos.

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