La Guajira retos y desafios para el Desarrollo Sostenible

Hay que promover estándares de calidad de vida mínimos e igualdad.

Por: PNUD

El 2019 tendrá significativa importancia para el desarrollo sostenible territorial en todos los departamentos de Colombia, pero con especial atención en La Guajira.

El periodo electoral del presente año es una oportunidad para hacer evaluaciones sobre el avance de la región en su tránsito hacia el desarrollo y la prosperidad incluyentes, así como para establecer los retos que las y los nuevos dirigentes deban abanderar para la construcción de la sociedad deseada.

Un lente apropiado a considerar por tomadores de decisión, ciudadanía y sectores económicos -para analizar los retos para la prosperidad de La Guajira- es la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS.

Se trata de un acuerdo ético y programático suscrito por 193 Estados para construir el futuro que queremos: uno que no deje a nadie atrás.

Para ellos presentamos un diagnóstico de la situación del departamento frente al alcance de los 17 ODS integrados en cuatro ejes vitales de desarrollo sostenible.

Este documento pretende abrir la discusión, entre ciudadanía y futuros hacedores de políticas, sobre las necesidades y desafíos más importantes del territorio para cerrar brechas, asegurar igualdad social, promover prosperidad, proteger la riqueza natural y fomentar la paz sostenible local.

Reconociendo que para La Guajira no se encuentra disponible la totalidad de estadísticas para hacer un ejercicio de monitoreo juicioso sobre los avances de los 17 ODS en el nivel departamental y municipal, la información identificada en el presente diagnóstico es valiosa en reflejar la persistencia de brechas sociales, económicas y territoriales existentes entre el departamento y la nación, así como los rezagos evidentes en zonas rurales y territorios indígenas.

En esta región resulta apremiante el crear y fortalecer espacios de discusión ciudadana sobre los retos y desafíos del desarrollo local, sobre todo en contextos adversos de debilidad institucional y la alta rotación de gobiernos territoriales que han afectado al departamento en la última década.

De los 17 ODS de la Agenda 2030, La Guajira requiere avanzar significativamente en 14.

Las y los guajiros anhelan un territorio con menores niveles de pobreza, con mayor cobertura y calidad del sistema de salud, sin analfabetismo y con educación de excelencia. Un territorio con acceso a agua limpia, permanentemente, y para todas las personas. Ampliar el acceso a la energía eléctrica y aprovechar las potenciales fuentes sostenibles. Asegurar el crecimiento económico con trabajo decente y digno, producir y consumir de manera sostenible, preservar la vida submarina, mantener los ecosistemas terrestres y mejorar los niveles de desarrollo con instituciones de calidad.

Este diagnóstico es un ejercicio del PNUD para que la ciudadanía y sus liderazgos puedan tomar mejores decisiones que permitan avanzar en la consolidación de la participación democrática como herramienta para la construcción de regiones desarrolladas, que no dejen a nadie atrás.

Los datos

De acuerdo al informe La Guajira enfrenta un evidente rezago social que se manifiesta en altos niveles de pobreza que no logran disminuir al pasar los años. Su población enfrenta crecientes carencias, como déficits en acceso a derechos y condiciones básicas de vida digna, que se hacen evidentes en los niveles de pobreza y pobreza extrema (52,6% y 26,9 en 2017 respectivamente).

Entre junio y diciembre de 2018 se registraron 299 casos de menores con desnutrición aguda moderada. 43 casos adicionales presentaron desnutrición aguda severa. 2 menores fallecidos por estas causas en dicho periodo.

Dos retos fundamentales para La Guajira tienen que ver con promover estándares de calidad de vida mínimos e igualdad. Es fundamental erradicar el hambre y desnutrición infantil, la mortalidad materna, incrementar el acceso a servicios de salud y la cobertura en educación, sobre todo en sectores rurales y comunidades indígenas. Disminuir las brechas interétnicas es un tema que reclama especial atención para los actuales y nuevos gobiernos territoriales.

Disminuir las brechas existentes en los servicios de agua y saneamiento básico en La Guajira es un importante desafío para diferentes niveles de gobierno. El bajo acceso y la mala calidad del agua inciden en que las enfermedades gastrointestinales sean 2,4 veces superiores al promedio nacional, y que la tasa de prevalencia de la desnutrición sea 3.1 veces superior a la nacional, lo que afecta significativamente a la población indígena que ocupa los territorios dispersos de la Alta y Media Guajira.

Los riesgos ambientales persisten en La Guajira. En 2015, por ejemplo, más de 91 mil familias resultaron afectadas por la escasez de agua. La variación climática también genera mortalidad y enfermedad por malnutrición, pues afecta la disponibilidad de recursos alimentarios. Aún no existe una cultura ambiental que prevenga los riesgos ambientales, que actúe desde casa promoviendo el reciclaje, ni tampoco suficiente acción institucional para lograr la adecuada disposición final de desechos sólidos. La Guajira requiere que todos sus municipios avancen en la construcción de planes de gestión del riesgo que incluyan componentes de adaptación al cambio climático.

En el deterioro ambiental que afecta a La Guajira inciden el avance de procesos de desforestación y desertización, la presencia de situaciones de erosión en la costa, en los nacimientos y márgenes de las cuencas hidrográficas, y el tráfico ilegal de especies de flora y fauna. La Sierra Nevada de Santa Marta, Serranía del Perijá, zonas costeras y la Serranía de La Makuira hacen parte de las áreas amenazas y que requieren de especial control y protección.

Frente a la nación y a otros departamentos del Caribe, La Guajira presenta rezagos en cuanto a la garantía de condiciones de vida que faciliten la prosperidad para sus habitantes. Persiste un alto déficit cualitativo y cuantitativo de vivienda, en el 22% de las regiones pobladas del departamento no hay redes de servicio eléctrico y la penetración de internet banda ancha es limitada. Estas condiciones son obstáculos, entre otros aspectos, para acelerar el desarrollo económico y social.

La Guajira se caracteriza tener una economía extractiva (gas y carbón) dominante. No obstante, el departamento enfrenta rezagos en componentes de infraestructura de transporte, logística, tecnologías de la información, o inversión en ciencia, tecnología e innovación. Ello incide en los niveles de competitividad regional, en donde el departamento tiene aún numerosos desafíos.

La Guajira registra una baja capacidad de diversificación productiva por su dependencia a la explotación de carbón y gas (constituye el 45% del PIB regional). Sectores como la agricultura y el comercio siguen débiles. Una baja diversificación productiva limita las alternativas para la generación de empleos, obstaculiza la generación de ingresos y puede estancar la informalidad laboral.

La Guajira ha sido históricamente golpeada por el conflicto armado nacional, la presencia de grupos armados irregulares, la persistencia de conflictos interétnicos e intraétnicos y el accionar de delincuencia organizada al servicio del contrabando y narcotráfico. La Guajira es ruta de narcotráfico, y su posición fronteriza también la hace más vulnerable al accionar delincuencial.

Desde 2013, tanto el gobierno departamental como el de su capital han enfrentado recurrentes crisis institucionales por la rotación de sus gobernantes territoriales. Los vacíos se hacen evidentes en los resultados de desempeños administrativos y de gobierno abierto, donde La Guajira tiene el reto de equipararse con el promedio nacional durante las próximas administraciones

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