Hoy es el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Está causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas.

No debemos confundir este término con el avance de los desiertos existentes. Los ecosistemas de zonas secas corresponden a un tercio de la superficie del planeta y son vulnerables a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra. Así mismo, la pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

El suelo es vital para la conservación y desarrollo sostenible de los países, por eso, en el 25º aniversario de la adopción de la Convención de Naciones Unidas contra la Desertificación (CLD), se destaca los procesos globales en materia de gestión sostenible del suelo. Este año, la campaña llevada a cabo por Turquía se titula «Construyamos el futuro juntos».

Este 17 de junio también sirve para mirar al horizonte de los próximos 25 años, durante los cuales se espera detener la degradación de la tierra en todo el planeta. Si no se toman las medidas necesarias, para el 2050 mas de 90% de los suelos podrían estar degradados. Para ello se deben realizar cambios importantes en los patrones de consumo, modelos de negocio, el crecimiento de la población y el uso de la tecnología que nos permitirán reducir y revertir este impacto.

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