Las Salinas de Manaure y Bahia Honda en la lista de 25 lugares mas bellos de Colombia

Salinas de Manaure – Foto: Betty Martínez Fajardo

En publicación de la revista Diners del 9 de mayo de 2019, recordó una publicación original de la edición 248 de 1990, donde hace referencia a los 25 lugares más bellos de Colombia, entre los que se incluye a las Salinas de Manaure, y el corregimiento de Bahia Honda, en la Alta Guajira.

Para la selección la revista pregunto a cinco personajes, que han recorrido el país en toda su extensión, ellos fueron: Andrés Hurtado, educador y fotografo; Guillermo Alberto Gonzalez, exdirector nacional de Acción Comunal y exgerente de la Caja Agraria; Alvaro Baquero Calderón, piloto con mas de 40 años de experiencia, exdirector de la Aeronautica Civil; German Castro Caicedo, periodista; y Mauricio Obregón, Ingeniero aeronáutico, catedrático de Historia de los Descubrimientos en Harvard y Los Andes .

Manaure en plena producción de sal. Foto: Betty Martínez Fajardo

Guillermo Alberto González, quien recorrió más de 800 lugares del país, escogió a las Salinas de Manaure, como uno de los lugares mas bellos del país.

«Cuando ocurre la deshidratación, en piscinas de escasa profundidad, el ambiente se impregna de un impresionante color, que va del ocre al blanco purísimo de la sal, frente a un mar azul y verde al cual penetran lengüetas también verdes, convertidas en pequeñas penínsulas pobladas de flamingos. Las aves se alinean de manera uniforme, conservando un inesperado orden cromático que va del rosado intenso al más tenue, mientras la brisa caribeña infla con espectacularidad las mantas multicolores de las indígenas guajiras. Además, el viaje es fácil desde Riohacha», así lo describió en la revista Diners.

Bahia Honda – Alta Guajira. Foto cortesía Fondo de Adaptación

Para el periodista, Germán Castro Caicedo, Bahia Honda, en la Alta Guajira, es otro de los lugares más hermosos de Colombia.

Bahia Honda – Foto: Iván Alvear

«Un paisaje espectacular, con otras bahías más, sitiadas por ese mar violento que es el Caribe, que rompe allí con ocho colores verdes es un “degradé” insospechado, y en olas de tres y cuatro metros cuando no hay tempestad. Y el desierto, que es bellísimo porque no es igual a los demás: por un lado sus arenas de color ladrillo sin vegetación, y por otro la vegetación de los trupillos y el dividivi. Y luego los acantilados y las colinas que caen al Caribe, cortándolo. Se siente ese contraste entre estas colinas rocosas, sin vegetación, y la vida del mar. Es como ese paisaje que nos imaginamos de Marte. Se palpa la violencia del medio. Y es un placer saborearla, sentir que es hermosa. Se llega allá, saliendo de Riohacha por caminos polvorientos y transitando durante casi un día en campero», así lo expresó en la revista Diners.

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