La artesana Fany Iguaran Inciarte, amenazada en su propio territorio.

Fany Iguaran

Por: Betty Martínez Fajardo

Con voz entrecortada, y con la fuerza interior a pesar del miedo, la artesana Wayuu, Fany Iguaran Inciarte, denunció públicamente en un Consejo de Seguridad serias amenazas contra su vida y la de su familia en su propio territorio ancestral, donde vive su madre la maestra Lucia Inciarte, de quien heredó esa fortaleza para enfrentar cualquier vicisitud.

Ceura, ubicada en el kilómetro 46 de la vía que comunica a Riohacha con Maicao, es la ranchería donde Fany y sus hermanos se formaron de la mano de su mamá, ella los motivó a que estudiaran y lograron ser profesionales, pero también apegados al territorio, por eso, no comprende porque los quieren sacar de las tierras que heredaron de sus ancestros.

En el Consejo de Seguridad, que ellos mismos convocaron y que fue liderado por el alcalde del municipio de Maicao, José Carlos Molina, y la Directora Nacional de Etnias, Ilduara Barliza,  Fany y sus hermanos Néstor y Javier, además de la autoridad Tradicional el palabrero German Aguilar, relataron en detalle el porqué de las amenazas, todo empezó por un robo de animales en el que se encuentra involucrado el señor Weber Epieyu, quien es su familiar y vecino,.

A partir de esa conducta que Fany y su familia reprendieron, comenzó el calvario, y se fueron presentando una serie de hechos como la quema de una vivienda de su mamá, de un potrero, el robo de animales y recientemente fue levantada a tiros con arma larga  la casa de una de sus tías.

Estudiantes de la comunidad de Ceura

Pero tal vez lo más triste para la artesana es el mensaje que le hacen llegar,  deben  pagar 500 millones y alejarse del territorio.

Palabrero German Aguilar

La autoridad tradicional de Ceura, el tío German Aguilar, ha querido resolver el conflicto de acuerdo a usos y costumbres, lo que por el momento tampoco ha generado un buen resultado, porque después de tres encuentros entre las familias afectadas a través de palabreros el mensaje es el mismo “paguen y váyanse”.

Nos quedamos

Lucia Inciarte, madre de Fany Inciarte

La maestra de maestras, la artesana  Lucia Inciarte, una mujer robusta que pasa de los ochenta años, y que heredó a sus hijos el respeto por la cultura wayuu, el apego a la tierra, el pastoreo de animales y el tejido, abraza a Fany, y le susurra “no temas, aquí seguimos unidos, pegados a la tierra”.

Ellos tienen claro que el miedo no es posible cuando se trata de defender el territorio, y que es deber del Estado protegerlos como lo han solicitado públicamente pero que también insistirán en una conciliación a través de la palabra.

En sus palabras entrecortadas, Fany relata que ya no pueden pastorear, que sus hijas y sus nietos sienten miedo, pero que seguirán allí donde están levantadas las casas de barro y yotojoro,

“A estos territorios llegaron nuestros ancestros,  y ellos fueron los que dejaron aquí a mi abuela, a mi mamá, igual los mayores de las otras rancherías,  y que de un momento a otro porque no se ha logrado un buen entendimiento entre las familias que compartimos este territorio, porque ellos tienen un conflicto por hurto de animales que no compartimos entonces  eso ha hecho que a nosotros nos amenacen,  y la amenaza es pagar e irnos de nuestro territorio, por eso estamos amenazados porque cuando a ti te dicen paga y te respetamos la vida eso es extorsión también”, expresó.

A pesar de su angustia y de sentir que hablar claro le puede traer la muerte, Fany en voz alta pidió protección a las autoridades para ella, su familia pero también para las comunidades de Maralala, Shurema y Patillal.

Ella, sigue convencida que a pesar del maltrato verbal, de las acciones violentas, del uso de armas para amedrentarlas seguirán en el territorio hasta lograr zanjar las diferencias, esperanzada en que regresará la tranquilidad a casa. “Me siento atropellada dentro de mi territorio,  donde nací, donde he sido formada y para donde voy a coger…”

Javier Cerchar

Javier Cerchar, y Néstor Inciarte  hermanos de Fany, confían  en que podrán salir del impase con ayuda de las autoridades, pero también acudiendo a sus usos y costumbres.

“Tenemos miedo, porque la gran mayoría de nosotros somos profesionales, y eso no tiene lógica cuando a través del dialogo podemos arreglar estas diferencias, porque esa es nuestra arma, nosotros no cargamos fusiles ni pistolas”, expresaron públicamente.

Nestor Inciarte

Se conoció que el conflicto actual de los  habitantes de las comunidades de Montañita y Ceura Dos, sigue  afectando  la movilidad de quienes habitan en la ranchería de Ceura, porque cuando transitan  les salen personas armadas.

Amilkar Palacio miembro del clan Epieyu de Ceura, solicitó  escuchar en igualdad de condiciones a Weber Epieyu, Juan Epieyu, Juan Machete, Hermes Quintero, Y Rafael Segundo Duarte, generadores del conflicto y  como miembros mayores dentro de su clan,  en busca de la verdad y la armonía.

Cristóbal Ramírez, docente

Cristóbal Ramírez, docente y sobrino de  Luís Fince, uno de los señalados de generar el problema, aseguró no estar de acuerdo con lo que está pasando, por eso solicitó que se debe garantizar el debido proceso y el acompañamiento para todas las familias.

Pidió que las diez autoridades tradicionales que no participaron del Consejo de Seguridad, sean escuchadas porque también habitan en el territorio en conflicto.

En tanto Germán Aguilar, Palabrero y Autoridad Tradicional de Ceura, solicitó al alcalde de Maicao, José Carlos Molina, y a la Directora Nacional de Etnias, Hilduara Barliza, escuchar a la otra parte en igualdad de condiciones,  y  seguir buscando fórmulas de arreglo a través del sistema normativo wayuu.

Hilduara Barliza, directora de Etnias

La Directora de Etnias, Hilduara Barliza, lamentó que la falta de un adecuada comunicación esté generando un grave problema a una familia reconocida y trabajadora, y precisó que es necesario hacerle honor al dialogo, a pesar de la protección que se debe prestar para garantizar la vida de Fany, y toda su familia.

Dijo, que se reunirá con las familias que mantienen el problema con la comunidad de Ceura, para luego en un sitio neutro que puede ser la alcaldía de Maicao convocar a todas las partes para generar un dialogo de acuerdo a usos y costumbres y sellar la paz entre las familias.

En el Consejo de Seguridad, quedó claro que por el momento el Ejército Colombiano, instalará un puesto de control a la entrada de Ceura, como primera medida para proteger a la familia de Lucia Inciarte, la Policía también estará atenta a la situación. Los diputados Blas Quintero, Eymer Rodríguez e Idelfonso Medina, también solicitaron a las autoridades protección para quienes se atrevieron a denunciar las amenazas en su contra.

El alcalde José Carlos Molina, manifestó su preocupación por el tema, pero expresó que hará todo lo que sea pertinente para que llegue la paz a Ceura, y todos logren caminar y pastorear sin miedo.

Fany, sigue con miedo pero confiada en que se honrará la palabra como instrumento para sellar la paz con quienes hoy intentan sacarla de sus tierras ancestrales.

Ranchería de Ceura

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