Familia Italiana llegó desde La Patagonía a Riohacha en Bicicleta

Alberta, Sebastían, Angela y Ana, familia italiana que recorren Suramérica en bicicleta.

Por: Betty Martínez Fajardo

Alberta, es una mujer menuda, muy blanca, muy ella, de 31 años de edad, quien emprendió una aventura de quilates acompañada de su esposo Sebastián, de 36 años,   y sus dos hijas de 11 y 9 años de edad, para promover el significado de una familia feliz, recorriendo Suramérica,  pedaleando,  sacando pecho a la brisa,  y defendiendo el medio ambiente.

Juntos han recorrido 22 mil kilómetros. Iniciaron la ruta  en La Patagonia (Argentina) el 12 enero de 2016, y llegaron a Riohacha este 21 de abril de 2019,  domingo de resurrección, como una muestra de la compañía de ese ser supremo que los sigue en el trayecto.

Familia de italianos que llegaron a Riohacha en Bicicleta desde La Patagonía Argentina.

Llevan tres años y tres meses, pedaleando en dos bicicletas medio de transporte sustentable, y que ellos consideran como una experiencia completa.

Han atravesado trece veces los Andes, y las niñas no son obligadas a pedalear porque es un proyecto de vida promocionando un turismo ecológico y responsable.

“La fuerza de una familia unida con la intención de llegar a California para poder aprender inglés, en este recorrido hemos aprendido el español, incluyendo a las niñas”, expresó Sebastián, hombre alto y delgado, de tez blanca.

La educación

Ana Beillyng

Las dos niñas Ángela de 11 y Ana de 9 años, estudian mientras su padre pedalea la bici en que se transportan.

Alberta y Sebastián, lograron que el colegio donde las niñas estudiaban les avalará el proyecto “la escuela del mundo”,  ellas deben  aprender de los textos, y a fin de año presentan  un examen lo que les permite estar al nivel de sus compañeros de curso.

Así aprenden mucho más, en comparación con sus compañeros, es un valor agregado, porque al final las estudiantes comparten su forma de ver las curiosidades que les ofrece el llegar a diferentes sitios, y compartir culturas distintas, referenció  Sebastián Beylling.

El medio ambiente

Sebastian Beylling, Alberta Espinoza, Angela y Ana Beylling Espinoza

La familia de italianos pretende sembrar algunas semillas a favor del cuidado del medio ambiente en su cruzada por Suramérica, el propósito para ellos es valorar el trabajo que hacen los pequeños productores agro ecológicos, y  orgánicos, puesto que lo consideran como una labor importante que muchas veces no se pone en evidencia.

Alberta, dice que  los campesinos tienen mucha responsabilidad sobre el medio ambiente, y  los recursos hídricos,  y además sobre la salud porque todo lo que ellos producen se consume.

“Digamos que la mayoría de la gente muchas veces no pensamos en eso,  pero más que una dieta es importante también lo que comemos, saber cómo se produce, no solo si comemos vegetales,  pero si están llenos de pesticidas tampoco nos hace bien,  es un poco lo que queremos concientizar, y bueno lo hicimos armando puentes y sembrado valores,  esto es un poco el eslogan porque la verdad que hemos creado enlaces muy fuertes entre personas,  a veces entre empresas que no se conocen,  y como nosotros vamos de paso y nos conectamos con mucha gente podemos ayudar a algunas personas a hacer este contacto,  y bueno ya hay muchas familias y amigos en toda Suramérica”, relató la menuda mujer.

Familia feliz

Alberta Espinoza

Cuenta Alberta, la esposa de Sebastián y la madre de Ángela y Ana, que la idea del recorrido en bicicleta nació de la pasión de ambos por viajar y conocer otras culturas, además para aprovechar de las niñas porque ellas van a crecer y después sería más difícil cumplir ese sueño.

“Quisimos hacerlo en forma de proyecto,  hemos inscrito este proyecto que se llama Familia  Feliz, ya no es como un hecho,  sino que es como un reto diario,  lograr encontrar el equilibrio entre cuatro personas que tienen necesidades diferentes,  este es un trabajo diario que cumplimos en bici, pedaleando”, dijo.

Las bici

Bicicletas alemanas

En dos bicicletas alemanas se desplazan Sebastián, Alberta Ángela y Ana, allí acomodan lo mínimo necesario, como colchonetas, una pequeña estufa, ropa, y elementos de uso personal.

La bici de Alberta, es robusta, pesa 18 kilos que ella pedalea sola, en cambio la que conduce Sebastián consta de tres puestos, el de adelante y atrás que son  ocupados por las niñas.

 “Donde  viajan Sebas y las niñas son alemanas,  fueron pensadas al principio por personas con capacidades especiales,  porque hay siempre una persona que tiene que pedalear,  un conductor principal que es quien maneja que es mi esposo,  las niñas pueden pedalear pero también pueden dormir descansar, estudiar y la usan en viajes de familia de parejas”, expresó.

La familia Beylling Espinoza en su paso por Riohacha

En su relato, Alberta, agregó que cuando llegan a los pueblos, les permiten descansar en un salón municipal, o en  una parroquia.

Precisó, que cuando pueden cocinar lo hacen, como muchas veces compran dos almuerzos y lo comparten, “nos comemos unas frutas, un sanduchito,  dependiendo  un poco de la zona si es frio o de calor,  también cambia bastante la logística”.

Recordó, que a veces envían encomiendas a sus familias en Italia, para un cambio de ropa, repuestos, y medicamentos.

“Hoy vamos a cumplir 22 mil kilómetros,  nos faltan como 30 kilómetros para cumplir los 22 mil, la primera meta es a Cartagena,  el proyecto en mes y medio creo que vamos a llegar pedaleando  rápido,  tenemos que visitar productores,  unas escuelas alternativas,  entonces vamos a Cartagena,  cumplimos la primera meta que es toda Suramérica,  y después cuando hayamos llegado a Perú hemos decidido  de seguir el viaje porque nos hemos dado cuenta que lo que estamos haciendo es muy importante para nosotros, y  también puede  inspirar a otras personas”,

La madre de Ángela y Ana,  es una mujer feliz, mira la vida de una manera positiva y con curiosidad, lo que es un estímulo para estar siempre viajando.

Del recorrido dice que se han presentado momentos difíciles, especialmente cuando les hace falta un poco de limpieza, como también un poco de intimidad, pero siempre lo superan demostrándose entre ellos que la unidad familiar todo lo puede.

La Patagonia

En La Patagonia Argentina, iniciaron el recorrido, y esa fue tal vez la prueba más difícil por el clima y la geografía del terreno, les tocó lidiar con vientos de 80 a 100 kilómetros por horas, lo que los afectó especialmente en el humor, pero fue algo necesario porque esa situación los fortaleció y demostraron que lograron seguir con el recorrido.

Todos los días, Sebastián, Alberta y las niñas envían una foto, un mensaje de texto o un audio a la familia, como una forma de enterarlos del sitio al que llegan y salen.

“Fue una gran emoción llegar acá a Riohacha,  viviendo el Caribe después de tantos años lo logramos”, expresó Alberta,

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.