Usiacuri 16 años sin homicidio, destino turístico sostenible.

Museo casa Julio Flórez, parroquia Santo Domingp de Guzmán.

Por: Betty Martínez Fajardo

Cuarenta y cuatro kilómetros en hora y medio por la Troncal del Caribe, es el recorrido de Barranquilla a Usiacuri, la tierra donde murió el poeta Julio Flórez, declarado destino turístico sostenible, y 16 años sin que ocurra un homicidio.

Es un poblado empinado, donde llegan cientos de turistas para conocer sus sitios como la Casa Museo Julio Flórez, la iglesia Santo Domingo de Guzmán, el mirador del Cristo Rey, La Musa Tejedora, el sendero histórico que alberga los pozos de aguas minerales, y las artesanías.

Parroquía Santo Domingo de Guzmán
Monumento La Araña, poesia de Julio Flórez

Bienvenido De La Hoz, es uno de los tantos guías que explica detenidamente como lograron la certificación de destino turístico sostenible, que se trabajó  del 2017 a  2018 por parte del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Bienvenido De La Hoz, guía turístico

Además, reiteró que en Usiacuri, la gente muere de vejez, y así lo demuestran los fríos números en 16 años no se ha presentado ningún homicidio.

“Aquí la gente se muere de viejo porque Dios los necesita”, dijo.

Siente orgullo cuando afirma que es un municipio tranquilo, un remanso de paz, con 10 mil habitantes donde todos se conocen, gozan de todos los servicios públicos, viven de la agricultura y la ganadería, que se complementa con la tejeduría de la palma de iraca que los ha hecho conocer a nivel nacional e internacional.

Recordó  el guía, que las artesanías hechas a mano en palma de iraca, la casa museo Julio Flórez, y la posición privilegiada del municipio, fueron claves para la certificación, según lo exige la norma técnica NTS TS 001-1.

La certificación se concretó el 22 de marzo de 2019, en un acto encabezado por el Viceministro de Turismo, Juan Pablo Franky, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De La Rosa, y el alcalde municipal, Ronald Padilla.

Artesanías confeccionadas con la palma de iraca

El nombre

Usiacuri

El nombre de Usiacuri, tiene que ver con el arribo al poblado en el año de 1.490 de los indígenas Mokaná Caribe, contó el guía Bienvenido De La Hoz,  “fueron 250 indígenas comandados por el cacique Uri, y el chamán de la tribu,  en esa época no habían médicos se curaban por medio de plantas y bebedizos, él se llamaba USIA o Was, el nombre de Usiacuri es en el dialecto de nosotros, pero en el de los indígenas en Washicuri”.

Julio Flórez Roa

El poeta

En la casa museo de Julio Flórez Roa, que fue restaurada gracias a la labor de Margarita Macías, y la Corporación para el progreso de Usiacuri, se encuentra prácticamente toda su vida, los muebles, la cama donde murió, la biblioteca, sus libros, sus botas, sus restos al lado de su esposa Petrona Moreno, y las cenizas de la última hija que murió en el año 2018 en la ciudad de Barranquilla.

Julio Flórez Roa, nació en Chiquinquirá (Boyacá) el 22 de mayo de 1.867 y murió en Usiacuri (Atlántico) el 7 de febrero de 1923. Cursó sus primeros años escolares en Chiquinquirá. En 1881, su familia se trasladó a Bogotá, donde inició sus estudios de literatura en el colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario, que suspendió por la difícil situación del país que iniciaba una guerra civil. Por su condición de bohemio no siguió con sus estudios, sin embargo, frecuentó círculos intelectuales de la ciudad y fue amigo de dos grandes poetas de la época: Candelario Obeso y José Asunción Silva.

Su libro Cardos y Lirios, así como su reconocido poema La Araña, fueron publicados en Venezuela en el año de 1905; Manojo de Zarzasy y Cesta de Lotos, fueron editados en San Salvador en 1906, y Gitas de Ajenjo en Barcelona en 1.909, año en que regresó a Colombia, presentando un recital en Barranquilla.

Llegó a Usiacuri, en el año de 1909, buscando las aguas medicinales para una enfermedad que lo agobiaba. Allí conoció a Petrona, una colegiala de 14 años, con quien tuvo cinco hijos: Cielo, León Julio, Divina, Lira y Hugo Flórez Moreno. Dice la historia que en esa época le inició una enfermedad de la cual no se tiene certeza, pero se cree que fue un cáncer que le deformó el rostro le afectó la mandíbula izquierda y le dificultó el habla.

Se sabe que Julio Flórez, en noviembre de 1.922, accedió a confesarse, a comulgar, a bautizar a sus hijos y a casarse por lo católico con Petrona, con quien vivió los últimos catorce años de su vida.

De sus poesias se destaca Flores Negras, grabada musicalmente en más de 60 versiones.

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