Jeferson Ariza: 20 años de vida sacerdotal y de servicio a la comunidad

Por: Betty Martìnez Fajardo

Se le reconoce como líder espiritual

Padre Jefferson Ariza – foto Betty Martínez Fajardo

A pesar de amores y odios, de encuentros y desencuentros, y una obediencia que viene de casa, el padre Jefferson Ariza, cumple 20 años de vida sacerdotal, años dedicados a servirle revestido de fe permanente al Todopoderoso, pero también a la comunidad, y a todas esas familias que llegan a buscar su consejo.

Adonde llega recoge cariño, su forma de ser frentera le ha traído muchas dificultades con algunos feligreses, pero al final con sus argumentos conquista los corazones de quienes tal vez no confían del todo en como dirige su apostolado.

El tiempo es y sigue siendo su mejor aliado, no se cansa de evangelizar, y adonde es enviado por sus superiores siempre llega con la fe intacta para compartir con sus feligreses, quienes se convierten en su familia.

Aún en dificultades como la enfermedad, ha demostrado además de la fe, alegría, y una energía que solo indica que es una persona que tiene bien claro porque ejerce el sacerdocio.

Y es que ser sacerdote no es nada fácil, en estos 20 años de vida sacerdotal, al Padre Jefferson le ha tocado lidiar más de un problema, que ha logrado superar, como cuando llegó a la Catedral Nuestra Señora de los Remedios en Riohacha, y enfrentó a una comunidad reacia pero su paciencia, su sabiduría y especialmente expresar sus pensamientos de frente le valió el cariño de esos feligreses que siguen reconociendo su liderazgo.

El padre Jefferson, se muestra tal como es, y esa sinceridad que lo caracteriza  en cada una de sus predicas, cuando llama todo por su nombre, y reconviene cuando es necesario a su comunidad, es tal vez una de las  fortalezas de su apostolado.

Cada uno de los actos religiosos que preside son distintos, algo nuevo le brinda a quienes lo acompañan, demuestra en cada una de sus palabras el convencimiento de un ser superior a través de actos de fe que renueva en cada momento.

Sus inicios

Nació en Maicao, un 15 de septiembre de 1.972, del vientre de su madre Margarita Ojeda Magdaniel (q.e.p.d), y su padre, Ramón Ariza. Es el mayor de cinco hermanos.

Sus estudios primarios los realizó en la escuela Nuestra Señora del Carmen y en La Comunal de Maicao, hoy Pilar Antonia Ojeda, en tanto los  secundarios los siguió en el Instituto José Antonio Galán del mismo municipio.

 Desde muy niño, nació en el deseo de servirle al Señor en la vida sacerdotal, gracias al ejemplo que recibió de sus padres, y al acercamiento con los sacerdotes capuchinos.

El acercamiento, la orientación y los consejos del padre Rafael Antonio Sierra Torres, ya fallecido, fue clave para el inicio de su vida sacerdotal, como también su cercanía con la congregación de la hermanas  Terciarias Capuchinas, en especial la hermana Luz Estella Botero, que lo llevaron al Seminario Nacional Cristo Sacerdote de La Ceja, Antioquia, lugar donde logró tener como opción la vida sacerdotal, gracias a la orientación de los padres formadores del seminario.

Por esas cosas de la vida, el primer Obispo de la Diócesis de Riohacha, Monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, envió a un primer grupo de jóvenes aspirantes a la vida sacerdotal al seminario, en el que estuvo incluido, el padre Jefferson Ariza.

El 21 de enero de 1.992, inició sus estudios de formación en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote, y el 4 de abril de 1998 recibió de manos de Monseñor Gilberto Jiménez Narváez (q.e.p.d) el Orden del Diaconado, terminando así los estudios en el seminario el 4 de noviembre del mismo año.

 Al año siguiente fue enviado como diácono a la Parroquia San Rafael Arcángel de Albania, y a la capilla de Mushaisha en el Cerrejón, en compañía del P. Reinaldo Cadavid.

En esa experiencia pastoral fue llamado por la Iglesia, a través del Obispo el 21 de enero de 1999 al orden de los presbíteros, tomando la fecha de ordenación el 8 de abril del mismo año, de manos de Mons. Gilberto Jiménez Narváez (q.e.p.d.), en la Parroquia San José de Maicao, llevando como lema sacerdotal: “Corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, con los ojos fijos en Jesús, el que inicia y consuma la fe” Hebreros 12, 1-2.

El padre Jefferson, inició su ejercicio ministerial en la parroquia Santa Rita de Cassia, en Manaure adonde fue enviado el 21 de mayo de 1.999, como Vicario Cooperador del P. Pedro Pablo Ortiz Henao, atendiendo también a la población rural de varios corregimiento como Mayapo y El Pájaro.

En abril del año 2.000, Monseñor Rubén Salazar Gómez, hoy Arzobispo de Bogotá y Cardenal de la Iglesia, lo trasladó para administrar la Casa Pastoral de la Diócesis, y brindar sus oficios religiosos a la comunidad de los barrios La Tuna, Comunitario, Los Cerezos y sus alrededores.

En el mes de abril de 2001, Monseñor Armando Larios Jiménez, lo nombró por primera vez Párroco de la parroquia Santísima Trinidad de Riohacha. El 26 de enero de 2002,  fue trasladado a su tierra natal, Maicao, donde realizó un hermoso trabajo sacerdotal reconocido por la comunidad, hasta el 15 de abril de 2008.

 Durante ese tiempo de trabajo pastoral por iniciativa del padre Jefferson se realizó el Proyecto de Evangelización Parroquial del Periódico Gaudium, con el deseo de utilizar los medios de comunicación para llevar el mensaje de la buena nueva del Evangelio.  Luego se hizo diocesano, llegando a todas las parroquias, pero por el poco apoyo y respaldo a esta obra, tuvo que suspenderse.

Ya afianzado en su trabajo con los feligreses del municipio de Maicao, Monseñor, Héctor Salah Zuleta, Obispo de la Diócesis de Riohacha, lo trasladó a la parroquia San José de Barrancas, un 15 de abril de 2.008, donde logró realizar como el mismo lo reconoce un ministerio  sacerdotal fecundo en medio de la alegría, fraternidad, solidaridad y acompañamiento de esa muy querida y amada comunidad parroquial a quien lleva por siempre en su corazón sacerdotal.

El 15 de enero de 2010, asumió una nueva responsabilidad,  cuando Monseñor Héctor, lo trasladó a prestar sus servicios en la Catedral Nuestra Señora de los Remedios, tarea nada fácil en una comunidad que le costó en su momento abrirse a la fuerza renovadora del evangelio, y a las nuevas propuestas que trabaja la iglesia para poder llegar al corazón de los hombres.

Su estadía en la Catedral Nuestra Señora de los Remedios, no fue en vano, logró afianzar su cariño y el respeto de esa comunidad cristiana, quienes poco a poco empezaron a reconocer su  trabajo evangelizador.

En la catedral, impulsó varias iniciativas, como la Cedraton, se le recuerda también por las hermosas celebraciones de la Virgen Nuestra Señora de los Remedios, los dos de febrero, la Semana Santa, la navidad, así como sus claros mensajes a los gobernantes para que trabajen en beneficio de las comunidades vulnerables.

Luego de lograr el reconocimiento de la comunidad, gracias a su fe, a su forma sincera de expresar sus opiniones,  y al respeto por los demás, recibió la noticia de su traslado a la tierra que lo vio nacer, Maicao, a la parroquia Nuestra Señora del Carmen, a la que llegó el 10 de marzo de 2018.

La noticia del traslado del P. Jefferson a Maicao, fue rechazada por los feligreses de la Catedral, quienes hicieron un plantón, pidiéndole a Monseñor Héctor Salah Zuleta, que lo dejará en la ciudad, pero la decisión se mantuvo.

El plantón, fue la clara demostración del cariño que el padre se ganó de la comunidad, a quienes les hizo entender que a pesar de su traslado los llevaba en su corazón y lo importante que fueron para su crecimiento espiritual.

Desde ese 10 de marzo de 2018, los temores del Padre Jefferson no se hicieron esperar por aquello que nadie es profeta en su tierra, sin embargo, poco a poco, su trabajo evangelizador se reconoce, y sin afanes ha encontrado en sus feligreses y en su familia la compañía y apoyo que  como sacerdote ha necesitado para sacar adelante esa obra.

El padre Jefferson Ariza Magdaniel, llega hoy a sus 20 años de vida sacerdotal, reconociendo a quienes fueron sus benefactores espirituales, especialmente el acompañamiento y la cercanía que recibió durante su proceso de formación del Padre Jesús Darío Vega Plata, como también de los diferentes Obispos que lo  promovieron  en su carrera sacerdotal, como Monseñor Héctor Salah Zuleta, que lo regresó a su tierra natal, donde sigue firme en su vocación de servicio a la comunidad a través de la palabra que se manifiesta intacta por su fe en el Todopoderoso.

Reconocimientos

En la celebración de sus 20 años de vida sacerdotal, el padre Jefferson, fue acompañado por sus familiares, amigos cercanos y los feligreses de municipios como Maicao, Manaure, Barrancas, y Riohacha.

También lo acompañaron Monseñor Luis Gabriel Ramírez, Obispo del Banco Magdalena, Monseñor Angel Caraballo, Obispo de Calimas Venezuela, y sacerdotes de diferentes parroquias del departamento.

Las alcaldías de Riohacha, Maicao, Barrancas, y Manaure, además de la gobernación de La Guajira, reconocieron en nota de estilo su apostolado.

La Gestora Social de Riohacha, Marisol García Pimienta, entregando reconocimiento al padre Jefferson Ariza.
Yaneth Raigoza entregando la nota de estilo al padre Jefferson en representación del gobierno departamental

La ex magistrada del Consejo Nacional Electoral, y amiga de infancia del Padre Jefferson, hizo un recorrido por su vida, llevado siempre de la mano de sus padres para dedicarse de lleno a evangelizar.

El padre Jefferson al lado de su amiga de infancia, Idairis Yolima Carrillo

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