Maestras wayuu y Kanaso’u

Maestras wayuu – foto Betty Martínez Fajardo

Pasaron varios años para que las maestras wayuu, Aura Robles Jusayu, Carmen Palmar Uriana, Cecilia Acosta Apshana, Cenaida Pana Epieyu, Eudoxia Gonzalez Uriana, Fanny Iguaran Inciarte Epieyu, Iris Aguilar Ipuana, Maria Concepción Ospina Ipuana, Maria Cristina Gómez Jusayu, y María Teresa Fernández Ipuana, unieran sus esfuerzos y conformaran la Federación de Artesanos Wayuu, para trabajar en la transmisión y preservación del arte y la cultura.

Las diez maestras, muestran hoy el resultado de ese trabajo en equipo, como el libro Kanaso’u -dibujos ancestrales wayuu-, que recopila los diseños que han guardado en la memoria por geneneraciones, y una alianza con la empresa Totto.

El documento es una investigación de años realizada por Marta Ramirez Zapata, diseñadora textil, documentalista e ilustradora de las técnicas , los tejidos, los objetos, la simbología del arte y su papel socio antropológico en las culturas indígenas, principalmente de la etnia wayuu.

«Las pesquisas de más de 30 años en la sabiduria de los mayores wayuu y otras fuentes, se consolidan en Kanaso’u, compendio ilustrado de diseños ancestrales, valioso documento para el arte textil y capítulo invaluable dentro de la amplia iconografía del arte y la cultura wayuu».

Marta Ramírez Zapata, foto: Betty Martínez Fajardo

En la presentación del libro, Marta Ramirez Zapata, recordó que Kanaso’u, nació en 1.987 cuando llegó a La Guajira en busca de una mochila, y se encontró con una cantidad de arañitas tejedoras con un conocimiento ancestral de los tejidos de chinchorros, mochilas, y fajas.

En ese recorrido, conoció a las mestras mayores como Ursula Aguilar,y Lucía Inciarte, quienes le abrieron sus puertas y le dieron la oportunidad de conocer ese gran mundo del tejido wayuu.

Ese conocimiento cultural de identidad y de tradiciones se plasmó en el libro waleker que es la araña, la única que enseñó a tejer los tejidos a los wayuu, además les mostró como se hacian los kanas -los dibujos-. El libro se imprimió en el año de 1995.

Desde ese tiempo y hasta la fecha siguió investigando y recopilando en diferentes fuentes, y en distintas muestras antiguas y recientes todos los kanas posibles, y con la compañia de la maestra Iris Aguilar, lograron hacer realidad Kanaso’u que es la recopilación de los diseños wayuu y tejidos que están vinculados al arte precolombino que es el arte de esa comunidad indígena manejado por las mujeres, y mantenido en las mochilas de croche que aunque no es una técnica tradicional ancestral se convirtió en tradicional a partir del siglo pasado introducida por los misioneros, pero la cretividad de los wayuu hicieron que esa tecnica se volviera más auténtica.

El libro fue impreso gracias al apoyo de Ecopetrol, Chevron, Ecosfera, fundación Colibries y Totto.

María Cristina Gómez Jusayu, maestra Wayuu – foto: Betty Martínez Fajardo

María Cristina Gómez Jusayu, es una de esas 10 maestras artesanas wayuu, y quien preside la Federación, entregada a conservar el legado que heredó de su madre Dolores Jusayu, que traduce en el tejido de cada una de las mochilas que siempre lleva consigo.

«Esto no termina aqui, siempre estaremos inquietas buscando la forma como nosotas podemos defender todos estos conocimientos culturales que manejamos como pueblo», dijo.

Es consciente como el resto de las maestras el reto que les espera como organización, porque ademas de defender y fortalecer el sector artesanal, buscan que el trabajo realizado se valore porque es hecho totalmente a mano, donde cada tejedora coloca toda su esencia cultural.

«Esperamos que nuestras futuras generaciones defiendan todo estos conocimientos ancestrales que hemos heredado de nuestras abuelas y nuestras madres», expresó.

Alianza con Totto

Maestras wayuu y presidente de Totto, Jhonatan Busty- Foto: Betty Martínez

Además del libro Kanaso’u, las diez maestras a través de la Federación de artesanos wayuu, lograron una alianza con la empresa Totto, replicando diferentes piezas tejidas en los bolsos que elabora y distribuye esa organización en las diferentes tiendas ubicadas en diferentes ciudades del país.

Las ganancias totales de las ventas de los bolsos y morrales, son entregadas a la Federación para fortalecer su trabajo pero también para invertir en sus comunidades.

Jhonatan Busty, presidente de Totto- Foto: Betty Martínez Fajardo

El proyecto, de acuerdo al presidente de la empresa Totto Jhonatan Busty, nace gracias a la fundación Colibries, por un primer encuentro de su presidenta Graciela con Conchita Aguilar.

«Es un proyecto donde nos permite la oportunidad de mostrar esa riqueza cultural que existe en el país a través de la alianza con la federación, pero lo mas bonito ha sido la confianza que hemos desarrollado de ambas partes», puntualizó.

De las primeras 900 unidades vendidas, se entregó un primer cheque de casi 35 millones de pesos a la Federación, por concepto de utilidades.

Maestra Maria Cristina Gómez Jusayu, y nuevas generaciones, foto: Betty Martínez Fajardo.

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