El cráter de Darvaza: “La Puerta al Infierno”

Ubicado en el desierto de Karakum  (Turkmenistán) existe un cráter que arde desde 1971. Se originó a partir de un accidente cuando geólogos soviéticos realizaban obras de prospección y al excavar sobre una cueva subterránea provocaron el colapso de la plataforma, viendo como la tierra se tragaba todos sus equipos.

Esta cueva al estar llena de gases de origen natural podría causar  la intoxicación  a humanos y animales, por lo cual, decidieron prenderle fuego. Los geólogos estaban convencidos de que dejaría de arder en unas pocas semanas, sin embargo, 48 años después este cráter sigue en llamas.

“La puerta del Infierno”, mide 69 metros de ancho y 30 de profundidad, y los geólogos han intentado apagarlo en repetidas ocasiones y nunca lo han logrado. La temperatura puede alcanzar hasta los 1,000 grados centígrados.

¿Sabías que?

En el año 2013, el explorador de National Geographic George Kourounis descendió a “La Puerta al Infierno” para investigar si podía encontrar evidencia de vida. Ya que, de ser así, podría proporcionar información valiosa sobre lo que puede o no estar viviendo en planetas calientes.

“Dado que esto era algo que nadie había hecho antes, existía mucha incertidumbre y preguntas. ¿Qué tan caliente estaba la parte inferior? ¿El aire era respirable? Nadie sabía las respuestas, ni siquiera yo”, expresó Kourounis al medio Independent.

“Cuando puse un pie en la parte inferior fue un sentimiento abrumador. Estaba en un lugar donde ningún humano había estado nunca. Era como pisar un planeta extraño. Fue emocionante, aventurero, peligroso, una primicia mundial y una contribución a la ciencia”, explicó el aventurero. George Kourounis descubrió formas de vida microbianas en el ardiente “cráter de Darzava” rico en metano.

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