LA GUAJIRA, COMO SIEMPRE DE ÚLTIMOS

Salió la nueva medición de competitividad de Ciudades Capitales y Departamentos, y como es costumbre y tradición, La Guajira volvió a quedar de último en estas mediciones.

La Competitividad de una ciudad, un territorio o de un país se puede definir de muchas formas, pero en general se puede decir que es la forma cómo se promueve el bienestar de una población a través una seria de factores que generan bienestar general y una economía competitiva y productiva, la cual ayuda a promover el crecimiento, que permite no solo niveles de ingresos más altos sino una elevado estándar en la calidad de vida.

Una región con altos niveles de competitividad es señal de que tiene una economía sana y en crecimiento, y que tiene altos estándares de calidad de vida, por el contrario, una región con bajos niveles de competitividad señala que una región con profundos problemas, altos niveles de inequidad, y en general una región con dificultades para el desarrollo de economías con oportunidades, es decir, son regiones que espantan la inversión privada que es un alto generador de empleo y de ingresos regionales.

En estos términos, aumentar la competitividad de un territorio  significa aumentar la prosperidad, el bienestar y las oportunidades para todos. 

Las mediciones de competitividad que hace la Universidad del Rosario cada año se hace a través de 10 pilares y 94 variables cuyas fuentes se obtienen de diferente lugares e instituciones, alguna sobre las cuales la Gobernación de La Guajira y los municipio tienen control y otras sobre las cuales el control está en manos de entidades nacionales e incluso el sector privado

Que ocurre con La Guajira, que en en los últimas seis (6) años ha estado ocupando el ultimo o penúltimo lugar, peleado el puesto todo el tiempo con el Departamento del Choco (ver tabla)

Lo que ocurre es que el índice muestra las duras realidades del Departamento, es una clara radiografía de sus problemas más estructurales, a los cuales no se les ha tomado en serio ni se les ha querido apostar con dedicación.

A veces se tiene la percepción de que la región esperara que el índice de Competitividad mejore por obra y gracia del espíritu santo, lo cual no va a ocurrir, esto requiere de la intervención planificada de todas las variables que lo estructuran, algunas son resorte del Departamento, otras de los municipios, otras del sector salud (EPS-IPS-MinSalud), otras del empresariado, otras del MEN y las Universidades, otras de la Policía y Min Justicia, etc., es un ejercicio permanente donde  todos ponen para que todos ganen.

Hay variables que para poder modificarla requiere del accionar de una sola institución, otras requieren de la colaboración entre varias entidades, como por ejemplo en el tema de seguridad, que requiere de la Policía, el Ejército, el sistema de justicia e incluso de la nación, el departamento y los municipios, una sola intuición no podrá cambiar el indicador.

Hay variables que en el caso de La Guajira generan una profunda preocupación, no por ocupar el último lugar de la tabla, sino por las profundas brechas frente a los que puntean y en incluso frente a los que se ubican en la media donde nos superan en más de un 100%, porque esto quiere decir que intentar superarlas requiera de grandes esfuerzos económicos e institucionales que no tenemos en este momento.

Miremos en caso del Departamento, donde el puntaje general obtenido por La Guajira es de 2.92/10, el Departamento que se ubica en la mitad es el Meta con 4.66/10 y en la cabeza por supuesto Bogotá con 8.24 puntos sobre 10.

Algo está claro, estamos haciendo mal la tarea, los resultados persistentes en el tiempo así lo señalan.

Si a esto le sumamos que La Guajira tiene un 77% de inseguridad alimentaria, pobreza multidimensional rural de 87%, pobreza monetaria del 54%, profundo desabastecimiento de fuentes de agua para sus acueductos y comunidad rurales, fuertes riesgos frente al cambio climático, las  tasas más altas de desempleo sumado a economía en recesión (con cierre masivo de locales comerciales), altas tasas de morbimortalidad materna e infantil, donde hay amenaza de cierre de 7 de sus 16 hospitales, las tasas más altas de analfabetismo e inasistencia o deserción escolar, etc. hace que el panorama se vuelva muy incierto.

Ahora adicionémosle la crisis de Venezuela y toda la población migrante venezolana que se ha asentado en La Guajira y que ya supera el 20% de la población local, podríamos llegar a decir que estamos frente a una profunda crisis sobre la cual no se ha querido poner atención.

Es un tema al que se le debe poner el máximo cuidado, pero no desde una sola entidad, sino desde todas las que tiene responsabilidad y cuyas acciones o inacciones alimentan los buenos o malos resultados del índice.

La Secretaria de Planeación Departamental en articulación con las Secretarías de Planeación  municipales,  y en alianza con la Cámara de Comercio de la Guajira y el empresariado deberían sentarse a analizar el tema y trazar un plan para mejorar en todos estos indicadores.

En La Guajira hay una Comisión Regional de Competitividad, la viene sosteniendo a duras penas la Cámara de Comercio, con poco o casi nulo apoyo de las instituciones, y muy bajo aporte del empresariado, sola no puede empujar el carro requiere liderazgo y apoyo económico, porque es  una labor difícil, muy técnica, aquí no caben los magos ni los adivinos ni la inexperiencia, se requiere de gente experta,  de  acciones concretas y compromisos claros y demostrables de todos los actores.

Si queremos que La Guajira sea próspera hay que sembrar y regar todos los días.

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