Inseguridad en La Guajira, obstàculo para el desarrollo

Por: Centro de Pensamiento Guajira 360º

Las pugnas sociales en Colombia se evidencian como un fenómeno endémico producido por diversas causas que varían de acuerdo a la ciudad y a la región. Desde los noventa La Guajira hace parte de un consolidado sistema nacional de violencia, ya que la presencia de organizaciones y grupos irregulares que persisten en las actividades ilícitas y en el control de las rentas en la fase del posconflicto, no son individuos anómicos o pobres sin rumbo, sino grupos profesionalizados que muestran recursos, planificación y alternativas para su desarrollo y reproducción.

La dinámica de la violencia guajira durante gran parte del siglo XX, no correspondió a la que se presentó en la mayoría de las regiones del país, lo cual es explicable por sus características geográficas y por la diversidad de culturas establecidas en el territorio. Durante años sus habitantes, especialmente los wayúu, mantuvieron confrontaciones intraétnicas que se arreglaban mediante las compensaciones que operan en los sistemas de usos y costumbres de este pueblo en la frontera colombo venezolana.

La actual fase de violencia e inseguridad en La Guajira todo se encuentra relacionado. Las necesidades de captura de rentas por los grupos ilegales, se ha unido a la migración voluntaria de venezolanos que se masifica en el norte del departamento. La población de Riohacha y Maicao se encuentra en alerta generalizada por el grado de inseguridad afectando las actividades económicas, lo que se convierte en un obstáculo para el desarrollo local y regional.

La inseguridad es mirada y evaluada recurrentemente por los empresarios para identificar el grado o condiciones de confianza de una localidad, región o país en el cual se invierte. Universalmente, se ha establecido a través del número de homicidios por cada cien mil habitantes. Entre menor sea, se afirma que es más seguro el territorio en donde se realiza la inversión.

Con base en información de la Dirección de investigación criminal de la Policía Nacional e Interpol, la tasa de homicidios en el departamento de La Guajira para el año 2018, fue 21 casos registrados. Llama la atención el comportamiento del municipio de Maicao, posicionándose como una de las ciudades más inseguras de Colombia. Su tasa de homicidios de 61 casos por cada cien mil habitantes, triplica la cifra de varias ciudades capitales a nivel regional. Vale la pena destacar que, el objetivo establecido por el gobierno nacional, fue de 19 homicidios para el año 2018 (Gráfica 1).

Gráfica 1. Tasa de homicidio 2018 – por cada 100.000 habitantes


Fuente: Cálculos con base a información de la Dirección de investigación criminal de la Policía Nacional e Interpol y proyección poblacional DANE

Dicho comportamiento mantiene la misma tendencia con respecto a los municipios del departamento. Mientras la cifra de homicidios en la mayoría de municipios no superaba los 10 casos por el total de habitantes, en Maicao esta cifra fue de 100, representando el 45% del total a nivel departamental (Tabla 1); por su parte Riohacha, tuvo una participación del 29% presentando un aumento de 13% en la cifra con respecto al año 2017, donde perdieron la vida 56 personas por homicidio.


Con respecto al género, el mayor número de víctimas son hombres, representando el 94% de los casos registrados. Frente a los grupos de edades, la mayoría de la población afectada son personas jóvenes y en edad productiva, es así como el 61% de las víctimas se ubican entre los 13 y 35 años. Vale la pena señalar que, La Guajira se caracteriza por su población joven. Mientras las personas entre 0 y 30 años representan el 63% del total del departamento, en Colombia la participación es del 52%.

Reflexiones finales

Así las cosas, teniendo en cuenta que es un momento crucial para La Guajira, la violencia amenaza gravemente las posibilidades de desarrollo a largo plazo. El Banco Mundial ha llamado la atención sobre este tema a nivel regional, dado que un gran número de delitos y delincuentes acarrea grandes costos a los países que deben combatirlos, pero también para las actividades económicas, por los gastos elevados en seguridad que se genera.

Los empresarios del turismo nacional y las corporaciones internacionales de energías renovables están observando las potencialidades del departamento, pero dichas condiciones desestimulan la confianza para quienes tiene deseos de invertir en la región.

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