Caza de ballenas

Por: Karen Simanca Martínez

La ballena es el mamífero marino, del orden de los cetáceos, más grande de la Tierra. A diferencia de los peces tienen la cola dispuesta en forma horizontal, pueden llegar a medir entre 25 y 32 metros y ejemplares más grandes pueden llegar a pesar hasta 180 toneladas. Pero estas características tan impactantes no son suficiente para salvar a las ballenas de ser perseguidas por el hombre para el consumo de su carne.

Según datos de la «Lista Roja de especies amenazadas», elaborada por IUCN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza), las ballenas se encuentran en peligro: Ocho de las trece grandes especies de ballenas siguen en peligro de extinción, o son vulnerables, después de décadas de protección. La forma en que se cazan las ballenas parece una práctica del siglo pasado, y de hecho lo fue durante 200 años. Aquella época en la que «valientes» y rudos marineros se iban a lugares remotos durante meses embarcados en grandes balleneros a cazar no ha terminado del todo.

El caso de Japón es especialmente escandaloso, ya que caza ballenas en el océano Antártico, disfrazando esta ilegítima actividad de «investigación científica» y además atribuyen esta actividad como parte de su cultura. El Convenio Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas contiene una disposición que permite el sacrificio de ballenas con fines científicos, pero este documento se escribió hace más de 50 años, cuando no existían las alternativas para el estudio que hoy existen, y que de hecho son mucho más precisas.

A continuación, les presentamos algunos datos sobre la caza de ballenas:

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