Redes sociales: invasoras de vida

Foto referencia www.unsplash.com

Por Dania y Karen Simanca Martinez 

Actualmente la tecnología invade cada ámbito de nuestra vida y el aspecto social no se queda atrás, las generaciones actuales son los principales adquisidores de estos avances, pero también sus principales víctimas. Un nuevo factor son las redes sociales, capaces de comunicarnos con nuestros amigos y familiares, y al mismo tiempo de aislarnos de nuestro medio, entonces ¿Cuánta influencia tienen las redes sociales en nuestras vidas?

Las redes sociales como su nombre lo indica tienen la capacidad de albergar a millones de personas en la web. Como muchos de nosotros lo podemos reconocer, las redes sociales hacen que la distancia que separa a las personas no sea un impedimento para hablar, ver fotos y saber qué pasa en la vida de tus familiares o amigos, pero aun así existe un riesgo.

Además, parece ser que cuando crees que un computador puede conectarte casi todo el día con el ciberespacio aparecen los celulares. Cumplen casi la misma función que un computador y la dependencia que observamos en los jóvenes, adultos y cualquier persona que esté en contacto con estos dispositivos aumenta cada día más.

Parece que no logramos imaginar el poder que un teléfono móvil con internet o datos tiene sobre nosotros. Se ha convertido en una necesidad estar ciento por ciento conectados a las redes sociales y ser participantes activos: dar a conocer quiénes somos, cómo somos, a dónde viajamos, qué nos gusta hacer, se ha convertido en la forma de relacionarnos. Atrás quedaron las cartas a mano que demoraban meses en llegar y se conservaban como un tesoro.


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No hace falta un estudio para saber que los jóvenes son identificados como los mejores usuarios de la tecnología y las redes sociales; es mucho más fácil ver a un adolescente que a un adulto mayor utilizando facebook, twitter o e-mail, aunque por ahí dicen que las mujeres de 50 en adelante son unas de las usuarias más frecuentes buscando marido….

Y algo más crítico de esta situación, es que los niños de hoy en día tienen acceso a estas redes y las manejan mejor de lo que pensamos. Lo realmente desconcertante de esta realidad es el tiempo que los jóvenes navegan en internet y como esto influye en su conducta.  “El uso y abuso de Internet están relacionados con variables psicosociales, tales como la vulnerabilidad psicológica, los factores estresantes y el apoyo familiar y social.” Echeburúa (2010)

Muchas veces el internet parece aislarnos de nuestros problemas y al pasar mayor tiempo en las redes, nos exponemos a desarrollar obsesiones y situaciones bajo los cuales se promueven diferentes conductas de una falsa realidad. Nos obsesionamos por chatear con nuestros amigos todo el tiempo, nos exponemos a conocer extraños y a pasar indeterminadas horas en juegos virtuales. Lo impactante es la capacidad con la que nuestra mente parece ser absorbida e incluso perder la noción del tiempo en actividades en las que somos controlados por un computador.

Según Young (1998), las principales señales de alarma que denotan una dependencia a las TIC o a las redes sociales y que pueden ser un reflejo de la conversión de una afición en una adicción, destacamos  el hecho de privarse de sueño (menos de 5 horas) para estar conectado a la red, a la que se dedica unos tiempos de conexión anormalmente altos, descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud y perder la noción del tiempo.

También pueden generarse conductas criminales y agresivas, dando origen a individuos violentos que pueden cometer delitos y amenazar la vida de un individuo, así como la tranquilidad de una comunidad.

Se puede decir que la tecnología nos está convirtiendo en seres monótonos y alejados que realmente, no aprecian lo bello de la vida. Preferimos pasar horas con nuestro teléfono en mano que hablar con nuestros abuelos que son testigos de los grandes acontecimientos del mundo. Hablando también se crece y se vive. No dejemos todo a inventos o a formas tan básicas de conversación que no expresan absolutamente nada.

Es por ello, que se debe dar prioridad a las relaciones personales que hay más allá de una pantalla y son mucho más enriquecedoras, nos forman en valores como: la tolerancia, el respeto, el amor, entre otros. Empezando por la familia que es el primer ente social en que nos desarrollamos y es de vital importancia para la formación de seres humanos íntegros. De hecho, consideramos que los padres deben vigilar, establecer y enseñar a dar buen uso del internet, las computadoras, los teléfonos móviles y en especial las redes sociales porque así como nos pueden brindar múltiples beneficios pueden generar cambios en nuestras vidas.


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