El analfabetismo en La Guajira

Por: Centro de Pensamiento Guajira 360°

Aunque el analfabetismo se puede abordar desde múltiples dimensiones,  se ha generalizado como la incapacidad de codificar (escribir) y descodificar (entender mensajes por escrito) en una lengua, que tiene una persona debido a la falta de enseñanza,  como resultado de  las deficiencias que se presentan en el  servicio  educativo regulado por el  Estado, lo cual incide  directamente en la productividad y en las capacidades de generación de empleos e ingresos  desde el  hogar.

Está demostrado empíricamente, que los padres  de familias que se encuentran  en dicha situación, no se involucran en el proceso educativo de sus hijos, lo que  genera un alto riesgo en torno  de  su  permanencia  al interior de los ciclos educativos y la calidad del mismo, lo que puede conducir a un proceso de reproducción sistemática  de las condiciones de pobreza.

En repetidas ocasiones, la UNESCO ha mostrado  sus preocupaciones sobre la baja reducción  del analfabetismo en el mundo, dado que  su erradicación y/o diminución  ha sido lenta.  Frente a esta realidad, Colombia cuenta con una política pública, que se ha establecido  a partir de  la implementación y desarrollo de la Ley 715 de 2001,  que tiene como uno de sus objetivos  la erradicación del analfabetismo y la educación de personas con limitaciones físicas o mentales, o con capacidades excepcionales, que afecta  en mayor medida a la población rural y a las comunidades étnicas del país.

El  Ministerio de Educación Nacional y el Departamento Nacional de Planeación (DNP) realizan   el seguimiento y evaluación de la política pública para la erradicación del analfabetismo acudiendo a la determinación de la línea de base y  metas concretas a las entidades territoriales, que se definen  desde los planes de desarrollo.  

En La Guajira, para el periodo institucional de gobierno 2016-2019 la línea de base y las metas propuestas  para el cierre de brechas  en cada uno de los municipios  se  consignan en la tabla 1, en la  cual se identifica el  nivel de analfabetismo  con base en el Censo 2005,  que  se  calcula en 32,7% y que  visto desde lo municipal, este tiene alta incidencia en los municipios de Uribía y Manaure, lo cual se encuentra asociado   a la existencia de una población mayoritariamente indígena  de la etnia wayuu.

El analfabetismo  es  un problema estructural  para el ejercicio de la democracia,  el desarrollo humano y comunitario.  El estudio realizado  por Pasharopoulos y Patrinos (1994) analiza la situación socioeconómica de las comunidades indígenas. Ellos calculan  la probabilidad de ser pobre como función de la educación, el empleo, el género y pertenencia  a una etnia.  Concluyen que existe una alta correlación entre el nivel  de escolaridad y el origen étnico, y entre el nivel escolaridad y la incidencia de la pobreza.  Así las cosas, el acceso a la educación se convierte en un instrumento  para cerrar las brechas,  especialmente las interétnicas, dadas las capacidades que ella tiene  como motor de la inclusión y movilidad social.

En la tabla 2 se muestran las brechas existentes en la región Caribe, el departamento y sus municipios  respecto al promedio nacional. En él se hace evidente que en la medida en que se incrementa la  composición étnica, especialmente indígena, la  incidencia del analfabetismo se hace mayor. Los municipios del norte de La Guajira (Uribia, Manaure, Maicao, Riohacha, Albania y Dibulla) presentan niveles más altos  que  los  otros municipios. En las comunidades étnicas, especialmente para los pueblos  de la Sierra  Nevada y el desierto guajiro,  el analfabetismo se constituye en un problema estructural de la agenda social del territorio.

Adolfo Meisel Roca en su columna “La Guajira indígena” señala una ruta para intervenirla y  mejorar las condiciones sociales  al interior de las comunidades indígenas. Ello inicia con la necesidad  de priorizarla como objetivo de desarrollo, especialmente, en lo relacionado con el grado de analfabetismo en los  mayores de 15 años.  Intervención que se puede realizar teniendo en cuenta  las apreciaciones del PNUD sobre desarrollo humano,  el cual asume  como un conjunto integral de visiones, conceptos y factores que expanden el potencial del ser humano en todas sus facetas: espiritual, emocional, moral. Por ende, el desarrollo no se debe limitar a la perspectiva puramente económica o material, esto obliga a reconocer que los grupos étnicos tienen un potencial civilizatorio enorme que aportar.



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