Los manglares

El riito en Riohacha. Foto, cortesía Corpoguajira

¿Conoce usted algún ecosistema con la capacidad de asociar las aguas dulces provenientes de los ríos y el mar de las costas? Si su respuesta son los manglares, se encuentra en lo cierto. Aquellos árboles con múltiples raíces que hemos visto cuando viajamos entre los departamentos del Caribe y el Pacífico, son en un sentido muy significativo, el enlace entre los medios marinos y terrestres.

De manera natural, los manglares son un refugio que alberga una sorprendente biodiversidad, protegiendo un gran número de organismos entre sus troncos, raíces o en el fango y otorgando alimento cuando sus hojas caen.

Estas condiciones son favorables para incontables especies en sus etapas de reproducción y crecimiento como peces, crustáceos y aves marinas. Además, reduce el impacto de las mareas, genera un control sobre la erosión, amortigua y protege las costas de vientos huracanado, previene inundaciones y depura el aire. De acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) “un 80% de las especies marinas dependen del ecosistema de manglar para subsistir, por lo que la destrucción de este incide en la disminución de la pesca”.

Y es precisamente su destrucción, el principal punto de quiebre sobre el cual es necesario trabajar en la actualidad para garantizar su conservación y la de muchas especies. Por ejemplo, durante los años 1956 y 1990, la Ciénaga Grande de Santa Marta pasó de tener 50.000 hectáreas de bosque de manglar a 30.000 debido a la construcción de la carretera Ciénaga-Barranquilla. La situación generada en ese período de tiempo podría considerarse un indicador que además de mostrar la importancia del manglar, expone la fragilidad de este ante los impactos negativos y permanentes que genera el hombre sobre este ecosistema.

Y sin matizar mucho la realidad, una vez un ecosistema es alterado muy difícilmente puede ser recuperado a un 100%. Para no seguir perdiendo en nuestra búsqueda de satisfacción como especie dominante en este mundo, extendemos a todos la invitación para concientizarse de que toda la vida que nos rodea es esencial y se encuentra entre nosotros cumpliendo una función vital, la cual no tenemos derecho a alterar.

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