La leyenda de Wale ´Kerü

El tejido para el pueblo wuayúu más que una práctica cultural y una herencia de sus ancestros, es una forma de concebir y expresar la vida tal como ellos la sienten y la desean.

Según cuenta la historia, la araña o Wale’ Kerü fue quién le enseñó a tejer a la mujer Wayúu. Wale’ Kerü es una araña tejedora que cuando amanecía ya tenía hechas fajas y chinchorros, y hacía siempre sus dibujos antes de la primavera.

Los Wayúu entonces le preguntaban cómo las había hecho, entonces la araña empezó a contarles. Cuentan que Wale’ Kerü enseñó primero a una sola mujer. Esa mujer luego contó que la araña les enseñaría a tejer si ellas le daban un burro o una cabra, y entonces allí los Wayuu le dieron sus prendas y collares.

La historia también dice que Wale’ Kerü se enamoró de un Wayúu, se fugó con él y al él llevarla donde su familia la madre del wayuu le dijo: “Toma este material para que hagas fajas” y Wale’ Kerü se comió todo el algodón y luego de su boca empezó a salir el hilo ya torcido y preparado para tejer.

Wale’ Kerü  enseñaba a las muchachas que permanecían en el encierro, les pedía mucha atención, que no miraran para los lados, que no se distrajeran, pues ella no podía estar enseñando siempre. (Tomado de Artesanías de Colombia).

Cuentan también las tejedoras wayuu que:

Bajaba siempre de noche. Tejía chinchorros, fajas y mochilas mientras todos dormían. Wale Keru, la araña, tenía su secreto bien guardado. Tejía y tejía con cada luna, esperando que una inquieta niña le pidiera conocer el arte de urdir hilos, mezclar colores y lograr diseños.

Una noche, Wale Keru recibió la visita de una niña que quería aprender a tejer. La araña la instruyó durante varias lunas, le regaló los diseños más hermosos, y desapareció. La niña, convertida en mujer, salió del encierro al que fue sometida cuando le llegó su primera menstruación con el valioso secreto del tejido entre sus manos.

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